Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2005/09/18 00:00

Ejemplo de austeridad

Nadie les puede pedir sacrificios a los más necesitados mientras los que gobiernan se autobonifican y aumentan sus ingresos en esa medida

Ejemplo de austeridad

Cada día hay más distancia entre lo que el Presidente dice y lo que hace. El último ejemplo es elocuente. La millonaria bonificación para sus propios ministros y asesores muestra con claridad el significado que para este gobierno tiene la palabra austeridad.

Esa expresión tan vendedora en campaña. Que ha adornado de manera espléndida los discursos del jefe de Estado. Sobre la cual se ha cimentado, en buena medida, su impresionante popularidad. Y que ahora, de un momento a otro, omite discretamente para otorgarle un aumento de maravilla a la cúpula de su gobierno.

Por decreto ordena que los funcionarios mejor pagados de la administración, empezando por los ministros y los asesores presidenciales, reciban cuatro salarios adicionales al año. La 'bonificación de dirección', como ha sido bautizada, contempla para su cálculo las asignaciones básicas mensuales y también los gastos de representación. Por plumazo presidencial, ellos gozarán de un aumento equivalente a la tercera parte de sus ingresos, es decir, del 33 por ciento.

Álvaro Uribe, que aspira a un puesto en la historia con título de pacificador, logró primero el de bonificador. A cada uno de sus ministros le entrarán 37 millones de pesos más al año.

Eso sí, el decreto hace una precisión: el generoso aumento de los jefes no se tendrá en cuenta para determinar la remuneración de ningún otro empleado público.

Los altos funcionarios disfrutarán de una prima que no tiene ningún otro colombiano. Ni los llamados 'oligarcas de overol', cuyos regímenes especiales ha criticado el gobierno con tanta fogosidad retórica como escasa eficacia legislativa. El Presidente que pregona la eliminación de los privilegios crea uno nuevo para premiar a sus inmediatos.

En dramático contraste, los millones de colombianos que viven de un salario mínimo recibieron a comienzos del año, por vía de un decreto bien distinto a éste, un aumento del 6 por ciento en sus sueldos.

Desde luego hay más asalariados que ministros y asesores presidenciales. Como hay más pobres que ricos. Por eso no es comparable el efecto sobre la economía de un aumento general de salarios, frente a los escasos 6.000 millones que costará la nueva prima. Pero es que el señor Presidente también decía que había que predicar con el ejemplo.

El 7 de agosto de 2002, cuando Álvaro Uribe tomó posesión por primera vez, aseguró que su gobierno sería "luz de austeridad para trasladar los recursos a la revolución de las oportunidades que empieza con la educación".

Ahora el argumento es otro. Sostienen los voceros -casualmente los mismos favorecidos- que el gobierno tiene que pagar mejor para poder contratar gente más competente. No les falta razón. Pero la misma lógica que opera para ministros y asesores se debería aplicar a profesores, jueces y policías. Por ejemplo, la anunciada revolución educativa sólo será posible cuando los maestros tengan ingresos decorosos y suficientes para prepararse mejor.

También dicen los defensores del aumento que es necesario motivar a los altos funcionarios para que permanezcan en la administración y no sucumban a las ofertas de la empresa privada. Esa es una falacia. En ninguna parte del mundo la motivación para estar en el sector público es económica. Un funcionario honesto rara vez puede igualar los ingresos que recibe una persona de nivel similar en el sector privado.

Pero más allá de estas consideraciones, está la coherencia. Nadie les puede pedir sacrificios a los más necesitados, mientras los que gobiernan se autobonifican y aumentan sus ingresos en esa medida.

Para citar sólo un caso, hablemos de la mesada 14 en las pensiones. El Ministro de Hacienda, firmante del decreto de aumentos y a la vez pregonero de la austeridad, ha sostenido la necesidad de eliminar la mesada. Le parece excesivo que los pensionados -esos peligrosos enemigos públicos- cobren 14 sueldos al año, pero él va a recibir 16.

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