Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2009/01/07 00:00

    El acuerdo sobre lo fundamental

    Un gran consenso de las fuerzas políticas sobre la sociedad que queremos no puede excluir al uribismo. Eso sería más bien un acuerdo electoral.

COMPARTIR

Un acuerdo alrededor de lo que ha dado en llamarse “lo fundamental” -parafraseando al fallecido Álvaro Gómez Hurtado- es crucial y tiene posibilidades a condición de que se determine específicamente para qué es (los objetivos) y con quiénes se conviene. Y si el propósito de la actual convocatoria que el senador Gustavo Petro ha hecho en torno de dicho acuerdo es entendido como que pasa esencialmente por construir una alianza electoral para detener la improbable pero no imposible reelección uribista, pues como dice el dicho, “no vamos a llegar a ningún Pereira...”

Para muchos opositores, la mayoría, el asunto crucial es la reelección y no es alrededor del tema electoral que solamente puede o debe discutirse un acuerdo nacional. Una alianza “anti-reelección” de Uribe no solo esta condenada al fracaso -político y electoral- sino que puede llegar a ser un descomunal y costoso desperdicio de energías. A cambio, es necesario poner sobre la mesa, discutir y empezar a tejer los consensos mínimos alrededor de ese acuerdo (lo programático y los contenidos) y ya se verá, como producto del mismo, y no antes, qué pasa con las elecciones y la reelección del Presidente.

Es más, sin que el llamado “uribismo” y su jefe único y natural, Álvaro Uribe Vélez, tengan un lugar en dicho “acuerdo”, este tiene pocas posibilidades, por no decir, ninguna. Gústenos o no, en un acuerdo sobre asuntos fundamentales del Estado o la sociedad uno no puede omitir un hecho político y social de la magnitud del fenómeno Uribe. Se dirá que justamente se convoca para construir algo alternativo a su visión del poder, pero volvemos a lo mismo: un “Acuerdo sobre lo Fundamental” no es una alianza electoral sino algo más parecido a un pacto político de carácter “democrático”, convenido con algo de “urgencia”, y no desde una Constituyente sino desde algunas “elites” representantes de distintas fuerzas y sectores, sobre todo, políticos, incluidos, entiéndase bien, los opositores.

¿Y para qué plantear un “Acuerdo sobre lo Fundamental”? No creo que pueda ser alrededor de oponerse a la Política de Seguridad Democrática, que si puede llegar a ser la bandera perfecta para unir la oposición… pero no para movilizar mayoritariamente al país. ¿O qué hacemos con el apoyo popular a esa política? La obviamos haciendo de cuenta que no existe o es sólo una perversa manipulación de la opinión pública? En el marco de un propósito nacional podría tratarse mas bien de un pacto que asegure su continuidad (en el sentido esencial de no ser débiles frente a la subversión o el crimen) pero ampliando sí el marco de opciones disponibles para alcanzar la paz, es decir, incorporando la alternativa de una solución negociada del conflicto, sin ingenuidades, desbordamientos, ni debilidad.

Pero el otro ámbito de dicho acuerdo debiera ser alrededor de un gran programa de reformas estructurales, democráticas pero urgentes, que requiere el país (con o sin proceso de paz con las guerrillas) las cuales van desde lo electoral hasta el ordenamiento territorial, pasando por las finanzas publicas, la justicia, narcotráfico, política criminal, lo social y el régimen político. Puede que esto se parezca a la “Agenda para la Nueva Colombia” que se acordó en el Caguán con las Farc (tal vez lo único bueno o razonable de ese proceso) pero ese es otro asunto que no le resta importancia ni validez a la necesidad de abocar un proyecto “reformista” y modernizante para Colombia.

Sacar a Colombia de la guerra y emprender grandes y democráticas reformas, creo yo, deben ser las proposiciones centrales de un “Acuerdo sobre lo Fundamental”. Nadie dice que sea fácil. Puedo parecer torpe, ingenuo o iluso (o las tres cosas juntas) pero si el tal “Acuerdo” se ha de convenir sólo entre opositores, entonces, ¿para qué perder el tiempo? Porque, si además de llamar a los “amigos” no se convoca al propio Uribe, entonces, con quien pactar qué? A menos que en vez de “Acuerdo Nacional” estemos hablando de otra cosa parecida pero finalmente distinta: ¡una alianza electoral!
 

*Diego Arias ha sido asesor de paz del Valle. 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.