Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/01/06 00:00

El año a tientas

En vez de titulares, discursos y prejuicios, los ciudadanos necesitamos saber frío y veraz sobre las decisiones que está adoptando el Estado

El año a tientas

No es difIcil imaginar cuAles serán las noticias del 2003. Sin contar la cosecha habitual de tragedias, escándalos y chismes, supongo que los grandes titulares cabrían en un párrafo muy parecido a este: "Negociación con las AUC. Escalada terrorista de las Farc. Más presencia del Ejército. Fumigación sin cuartel. Nuevos códigos penales. Decretan otra vez la conmoción interior. Poderes de policía judicial a militares. Aprobado el referendo. Reunificación del Partido Liberal. Fernando Londoño levanta otra polvareda. Supresión de entidades públicas. El Congreso sigue colaborando. Se asoman precandidatos para el 2006. Nuevo proyecto de reforma constitucional. Más impuestos. Poca inversión social. Alto desempleo. Protestas sindicales. Pocos negocios grandes. Nuevos triunfos deportivos. Más premios musicales. Mala televisión. Languidece el milagro de Bogotá. Nuevas instrucciones da embajador de Estados Unidos. La clase alta sigue contenta, la clase media sigue esperando y la clase baja sigue en la olleta. Trabajar, trabajar y trabajar, el presidente Uribe sigue siendo popular". No digo yo de esta lista de noticias que estén todas las que son o sean todas las que están. Tampoco digo que sean buenas ni malas. Digo que es el conjunto más probable de sucesos que ocuparán la atención pública y harán mejor o peor la vida de más personas. Por eso pienso que en vez de titulares, discursos y prejuicios, los ciudadanos necesitamos saber frío y veraz sobre las premisas y alcances de las decisiones que en nombre nuestro está adoptando el Estado. Es el "saber público" como esencia de la democracia, el saber que en este 2003 necesitaríamos para entender por cuál camino nos llevan las noticias. Para entender, por ejemplo: -¿Cuáles son los riesgos, las probabilidades de éxito y los mejores medios para derrotar a la guerrilla? De donde se siguen preguntas bien específicas como decir: ¿Se trata de 12.000, 30.000 ó 50.000 insurgentes? ¿De qué sirvió matar 7.800 guerrilleros rasos en los últimos cuatro años? ¿Estamos frente a un ejército vulnerable a bombardeos o ante subversivos camuflados entre la población civil? ¿Cuál es la real capacidad urbana de las Farc? ¿Aún es un ejército campesino? ¿Triunfa en incursiones tipo Asamblea del Valle pero no tiene base sólida en la ciudad? ¿Por qué sus terroristas caen tan fácil en Bogotá? ¿Está Uribe dispuesto a declarar, como Alemania o Estados Unidos, que en ningún caso accederá al canje o a ceder al chantaje? ¿Cuál es el grado de apoyo campesino a la insurgencia? ¿Cuál es el papel exacto del informante y cuáles los controles exactos sobre la información? ¿Id., los soldados y policías campesinos? ¿Qué diferencias hay entre las Farc y el ELN, y cómo usarlas para la guerra o el diálogo? -¿La negociación con las AUC significaría que 8.000 (¿o 12.000?) delincuentes dejan de incurrir en horrores morales, pagan sus delitos y se acaba la guerra sucia? ¿O significaría que los cabecillas reciben un indulto y el grueso de las tropas vuelve a las andadas? Para resolver este interrogante, tendríamos que aclarar: ¿por qué los paras, nacidos para acabar la guerrilla, deciden acabarse sin acabar la guerrilla? ¿Si no piden reformas, qué pueden negociar con el Estado distinto del perdón? -¿Será que la fumigación derrota al narcotráfico? Entonces ¿por qué, tras fumigar 250.000 hectáreas, el cultivo se ha reducido en 15.000 apenas? ¿Por qué no se fumiga en Perú ni en Bolivia? ¿Por qué los narcos se dedicaron a sembrar cuando la DEA acabó con los carteles? ¿O por qué ilegalizar al campesino no fortalece a la guerrilla? Podría seguir con los otros titulares. Con los efectos reales del referendo sobre la politiquería y la corrupción. Con el supuesto de que en el 2003 cuadrarán las cuentas fiscales. Con la probabilidad y consecuencias de que el liberalismo se una bajo Uribe... Pero el punto es más simple y a la vez más complejo: sin preguntas precisas y sin saberes firmes, mucho me temo que los colombianos pasaremos otro año caminando diga Dios si pa'trás o pa'delante.

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