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Opinión

  • | 1997/02/10 00:00

    EL AÑO DE GARCIA MARQUEZ

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A finales del año pasado el presidente Clinton dijo algo durante una entrevista que tuvo muy poca acogida en la prensa colombiana: "El mejor libro que he leído en toda mi vida es 'Cien años de Soledad". La única razón que explica el despliegue tan moderado de semejante afirmación es que para los colombianos esa frase se volvió un lugar común desde hace mucho tiempo.Desde las reinas de belleza en los concursos de Cartagena hasta los grandes conocedores de las letras en el mundo, pasando como hemos visto por el presidente Clinton (que lo ha leído hasta ahora cuatro veces), se ha repetido tanto el estribillo que ya no despierta el interés de un editor de turno. Para nadie es ya una novedad que alguien en el mundo considere a García Márquez su escritor favorito.Tal vez por eso, porque desde hace ya una generación larga Gabriel García Márquez quedó ubicado para siempre en el lugar al que sólo llegan los grandes, a todo el mundo le parece normal que esté allí. Como le parece a uno natural que todos los días el cerro de Monserrate esté donde está o que los cartageneros no se sobresalten ante la presencia cotidiana del mar frente a sus ojos.Pero resulta que esa costumbre de ver a García Márquez en su nicho de celebridad hace perder de vista las dimensiones que tiene este colombiano. Vale la pena tratar de precisar su talla.Desde el día en que publicó Cien años de soledad y hasta hoy, los libros de García Márquez tienen la condición rarísima de ser a la vez grandes éxitos de venta y grandes piezas de buena literatura. Lo que suele ocurrir en el mundo es que se venda mucho y por una sola vez un libro, o que se vendan mucho varios libros de literatura vulgar de un mismo autor. Pero bueno y popular, sólo García Márquez.Con Noticia de un secuestro se ha ratificado algo que sólo sucede con él: su libro compite en ventas con el best seller local del momento en cada país, pero a cada nuevo libro de Gabo, el best seller local siempre es distinto. Es una rareza en el mundo del libro. Tal vez sólo se pueda comparar hoy el caso de Milan Kundera, aunque el escritor checo esté muy pero muy atrás de García Márquez. Y en el pasado Graham Greene, aunque también lejos.Noticia de un secuestro acabó el año como el más vendido en casi todos los países de lengua castellana; fue récord de ventas en Brasil en apenas dos meses y medio; han tenido que hacer ediciones de emergencia en Italia, Alemania y Holanda, y se preparan lanzamientos con bombos y platillos en Estados Unidos, Hungría y Dinamarca, países en los cuales los editores saben de antemano que será un éxito de ventas.El fenómeno de la piratería con los libros de García Márquez hace imposible aventurar cifras sobre el volumen de la venta de su obra; hay quienes creen que la cifra puede llegar a ser igual o superior a la de las ediciones legítimas. Varios de los tirajes clandestinos son verdaderas joyas para los coleccionistas, que tienen clasificados incluso este tipo de libros no oficiales (iba a escribir falsos, pero a diferencia de los pintores, en el caso de los escritores las falsificaciones son ilegítimas pero siguen siendo auténticas).Aseguran los entendidos en literatura que la humanidad produce un gran genio por siglo y por lengua. Lo menos que se puede decir de García Márquez es que es el escritor en lengua castellana más importante de este siglo. Pero los datos acerca de la importancia de su obra indican que es mucho más que eso. Habrá que esperar otras épocas para tener con quién medirlo; aunque su editora, Carmen Balcells, lo duda: "El fenómeno de Gabo _dice_ es irrepetible".Este año se cumplen 30 de la publicación de la primera edición de Cien años de soledad, y mucha gente en el mundo va a aprovechar esa oportunidad para rendirle un homenaje a Gabriel García Márquez.¿Un homenaje a García Márquez? Suena como otro lugar común. Pero ojalá todos los que se hagan en 1997 en Colombia sirvan para no perder de vista la importancia real de nuestro premio Nobel.
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