Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1996/02/12 00:00

EL AÑO DEL JUICIO DEL SIGLO

EL AÑO DEL JUICIO DEL SIGLO


EL AÑO 1996 VA A SER RECORDADO COmo el de la gran cirugía sin anestesia a la clase política colombiana, para intentar |curarla de la enfermedad de haber sido sobornada en bloque por el narcotráfico.

Suena duro y exagerado. Se dirá que hay muchos políticos honrados que no han recibido plata ni favores, y que incluso han actuado en contra de las órdenes de los nar
cos a pesar de las amenazas contra sus vidas. Y debe ser cierto.
Pero el año pasado terminó con dos sintomas demasiado reveladores del cáncer: enredada en la reforma tributaria, en el Congreso pasó una amnistia para los patrimonios clandestinos, aun con la advertencia pública de que esto estaba sucediendo, y los senadores de la República le batieron sus rabos con una alegria vergonzosa al 'narcomico,, que fue posible atajar sólo por el escándalo que armaron el Ministro de Justicia y los medios de comunicación.

De manera que, aunque sea cierto que hay excepciones, el Congreso colombiano demostró que está podrido de manera integral: como corporación; como organismo social.

Esos sintomas evidentes se están materializando en acusaciones penales que van a terminar, al paso que van las cosas, con un número significativo de parlamentarios de distinto pelambre metidos en la cárcel, condenados por delitos que cuadran dentro del bandidaje común. Tratados como un atado de hampones.

Las informaciones que trae el correo de las brujas sobre las revelaciones de algunos de los congresistas detenidos son aterradoras. Se habla del señalamiento a poco menos de un centenar de parlamentarios, con nombre y apellido, de haber tenido algún tipo de relación ilicita con el narcotráfico.
De ser ciertos estos datos (y advierto que la fuente son los propios ruiseñores que cantan y no la Fiscalia) estaremos ante un Nuremberg criollo que regaria sal sobre casi toda la clase politica tradicional colombiana a pocos dias del final de la década, del siglo y del milenio. Un auténtico cambio de era.

A esto se suma el final del proceso que empezó el año pasado y que busca establecer las circunstancias exactas y las responsabilidades especificas del ingreso de dinero del narcotráfico en la campaña de Ernesto Samper. La Fiscalia y la Corte serán, para cada caso, las responsables de que el diagnóstico sea real.

Su obligación consiste en que el panorama que se le exhiba al pais sea lo menos complaciente, Io menos arbitrario, Io menos oportunista y lo menos turbio posible.

Como siempre, frente a estos temas, Ios colombianos nos movemos entre quienes prefieren que se entierre todo y quienes piden que los dirigentes sean incinerados mañana mismo en la Plaza de Bolivar. Ambas estupideces son peligrosas. El pais no necesita encubrimientos pero tampoco ordalias primitivas. Apenas un juicio.

Lo que si es un hecho es que ese juicio va a ser el juicio del siglo y que tras él va a empezar el dificil reacomodo de la política colombiana tras el desprestigio casi total de sus diri
gentes. Y es en esa preparación para el futuro donde no se ve la claridad que la historia exige.

Nacen figuras politicas tipicas del desconcierto ciudadano en la forma de dirigentes civicos que enarbolan las banderas abs tractas de la virtud, como dice el profesor Fernando Cepeda. Pero no aparecen aún otro tipo de dirigentes que suelen surgir en el mundo cuando la politica tradicional entra en crisis: Ios empresarios.

La aente husca en los diriventes tina
Mockus o el cura Hoyos la virtud de la honradez, de la cual carecen los politicos frente a la opinión pública en épocas de corrupción rampante. Falta que la gente busque a sus dirigentes también por la eficiencia de su trabajo, que es cuando surgen los empresarios privados en el escenario político.
Hay que aclarar, por supuesto, que ni la virtud ni la eficiencia garantizan por si mismas el éxito en la politica.

Pero no hay afán. Colombia tiene tiempo de sobra para construir una nueva dirigencia politica basada en criterios diferentes. Otro siglo, por ejemplo, como duró forjándose la actual.

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