Jueves, 23 de febrero de 2017

| 2017/02/15 17:43

Llegó el carnaval

Este evento reúne a propios y a extraños a través de una de las manifestaciones más poderosas de cualquier sociedad, la cultura.

Llegó el carnaval

Barranquilla como capital del Caribe se encuentra en su evento más importante, el Carnaval. Esta muestra cultural declarada patrimonio nacional por el Congreso de la República, y patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, reúne a propios y extraños a través de una de las manifestaciones más poderosas de cualquier sociedad, la cultura.

En el pasado me he referido a la importancia que representa la economía creativa como una fuente de riqueza, pues bien, el Carnaval de Barranquilla es una muestra sin igual del poder de la cultura, su valor, y las sinergias positivas que esto genera en las comunidades.
Gracias al Carnaval hay arte, fiesta, turismo, expresiones artísticas, baile, comparsas, ocupación hotelera, consumo, en fin; prosperidad en términos tangibles. La ciudad paraliza sus actividades cotidianas para recibir visitantes y turistas, que con entusiasmo se suman a la fiesta más importante de Colombia.

Las comparsas, los personajes populares, el folclor y los reinados se dan cita para dar cuenta de la tradición histórica y cultural de la región, y la gran oportunidad que tenemos a través de una celebración que exalta la cultura y la creatividad, que a su vez es una herramienta para encontrar una salida para los jóvenes a través del talento y la cultura, empoderando a la ciudad en su conjunto.

A más del Carnaval, este año se presenta una particular situación, de una parte la ola de inseguridad que se tomó a la ciudad durante el fin del 2016 y el mes de enero de 2017, lo que valió el llamado de atención de las autoridades locales, y el despliegue de un pie fuerza adicional, especialmente para garantizar la seguridad durante estas festividades.

Por si fuera poco, otro un gran reto en materia de convivencia ciudadana se atravesó a la fiesta con la entrada en vigor de la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Policía y Convivencia). Esta particular situación está poniendo a prueba a la policía, la comunidad y a la administración, pues muchas de las disposiciones de la nueva normativa en materia policiva irían en contra de las manifestaciones típicas del Carnaval.

La música a altos volúmenes, el consumo de licor en la vía pública, el cerramiento de calles, entre otras, serían conductas sancionables, lo que ha hecho que el alcalde de la ciudad haya abogado por una “amnistía carnavalera”.

Dentro de estos límites permisibles también debemos recordar que la primera autoridad de policía en el municipio es el alcalde, y a su turno las ciudades pueden expedir sus propios códigos de policía, lo que seguramente será una necesidad por la diversidad urbana en lugares como Bogotá, y la diversidad cultural en otras ciudades, por ejemplo aquellas en donde hay carnavales, ferias y fiestas.
Con buen tino señaló el alcalde de Barranquilla que la seguridad no puede depender de que se ponga un policía en cada esquina, es una apuesta irreal por la ausencia de pie de fuerza y las diversas tareas que desempeña la policía.

De otra parte, ciertas medidas puede que resulten efectistas, como la que defiende la administración frente al hecho de que haya personal miliar uniformado apoyando labores de seguridad ciudadana, aunque la discusión en las ciudades modernas tiende a girar alrededor de los modelos de convivencia, corresponsabilidad, tolerancia y civilidad.

La educación, el deporte y la cultura son los únicos antídotos para palear la exclusión social, el consumo de sustancias psicoactivas, el desempleo, y la falta de oportunidades.

Barranquilla florece y progresa gracias a su Carnaval, ello es muestra de que entre más se trabaje por la educación, la cultura, el folclor y esa economía creativa, más y mejores serán las oportunidades.

Seguramente en mucho tiempo Colombia no será una potencia industrial ni tecnológica, pero de seguro ya es una potencia cultural, turística, gastronómica o folclórica, y esos rubros también pesan en el producto interno bruto, y deben hacerlo en la balanza comercial. ¿Por qué seguir apostando a fantasías y no trabajar en lo tangible?, somos una potencia emergente y dinámica en materia creativa, ello junto con la educación y el bono demográfico del que gozamos puede ser la apuesta del Siglo XXI, una agenda en donde el Caribe es protagonista, como lo demuestra nuestro Carnaval.


*Rector Universidad Autónoma del Caribe

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.