Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1986/05/05 00:00

EL CUARTO CANDIDATO

EL CUARTO CANDIDATO

Los propósitos electorales con los que algunos han tratado de golpear la imagen del Presidente Betancur se han quedado cortos en su objetivo.
A medida que se acelera la cuenta regresiva del actual gobierno, la popularidad del Presidente tiende a estabilizarse en los alrededores de un 30%. Mala si se compara con la de Ronald Reagan, cuya popularidad registra en la actualidad un 70%. Pero excelente si se compara con la del escaso 6% con la que Turbay Ayala terminó sus cuatro años de gobierno.
Lo anterior significa que Belisario se convertirá dentro de cuatro meses en un ex Presidente con mucho peso específico. Y no sólo porque su gobierno registrará en la historia del país muchas más páginas que los dos últimos gobiernos sumados. También porque muchas de las actitudes de Belisario, en lo que va corrido del nuevo año, se aproximan más a las que caracterizarían a un candidato a la Presidencia que a un Presidente en vísperas de su jubilación.
A estas alturas de la cuenta regresiva, a ningun Presidente se le ocurriría, por ejemplo, andar organizando viajes a zonas en las que se adelantan paros cívicos en protesta por los últimos 3 años y 8 meses de su propio gobierno. Su reciente visita de 24 horas al sur del país indica que a Belisario sí.
A ningún Presidente se le ocurriría, a 4 meses de la finalización de su mandato, proponer una "nueva política nacionalista de contratación en favor de la ingeniería colombiana", en respuesta (más propia de un candidato que de un Presidente) a una protesta de la ingeniería colombiana contra las políticas antinacionalistas aplicadas a este sector durante los últimos 3 años y 8 meses de gobierno. A Belisario sí.
A ningún Presidente se le ocurriría enfrentarse personalmente a una manifestación de gente que grita agresivas consignas contra el manejo oficial de la situación de los damnificados de Armero. A Belisario sí.
Peor aún, ningún Presidente saldría vivo de una experiencia semejante. Belisario sí.
Pero además de estos, dijéramos, indicios de un comportamiento más cercano al de un candidato que al de un Presidente, Belisario no ha estado exento del afán natural de todo mandatario con el sol a las espaldas, de bajar a cualquier costo las tasas de inflación, de manera que sea la de los últimos dos meses, y no la de los primeros 3 años y 10 meses de gobierno, la que mida su prestigio como ex Presidente.
A diferencia de López y Turbay, sin embargo, que lograron terminar sus gobiernos con tasas de inflación políticamente decorosas -a costa de que los gobiernos subsiguientes heredaran fuertes presiones inflacionarias como producto de los métodos artificiales que utilizaron sus antecesores-, no parece que los esfuerzos antiinflacionarios de este gobierno vayan a dar algún resultado palpable antes de agosto.

No obstante, es probable que el gobierno de Belisario pueda exhibir -en contraste con una tasa inflacionaria poco atractiva para el sostenimiento de una popularidad ex presidencial- algunas otras cosillas que el Presidente ha logrado hacer expidiendo decretos.
Por ejemplo, una baja en las tasas de interés, que fue propósito inicial de su gobierno, pero que durante 3 años y medio vio impracticable. Hace dos meses, sin embargo, BB expidió un decreto que las bajó. Aunque hay quienes dicen, no quiero ser infidente, que el mercado de todas maneras habría producido la baja de los intereses, BB logró apuntarse a favor el efecto político de la medida.
Luego viene la reducción en la tasa de devaluación a 24.7%, la mitad de la que venía el año pasado.
Y finalmente la baja en la tasa de corrección monetaria, que entre otras cosas les ha permitido a los usuarios del UPAC un ligero "respirito". Pero es probable que esta medida sólo pueda sostenerse unos poquitos meses porque la inflación continuará su incesante galope.
Estos alivios transitorios le permitirán al Presidente hacer un decoroso balance de entrega de su gobierno.
Y es entonces cuando comenzará la verdadera carrera política de Belisario: la de ex Presidente. Escribirá dos libros, uno sobre la paz y otro... sobre la paz. Dictará conferencias en Nairobi sobre la paz, visitará a Daniel Ortega en Nicaragua para hablar de la paz, y se convertirá en el principal asesor del Grupo Contadora en sus objetivos de paz. Y así, poco a poco, su reino dejará de ser de este mundo. Perdón. De este país.
A ningún ex Presidente de talla se le ocurriría, a esas alturas, volver a pensar entonces en la Presidencia de su nación.
Pero eso es a cualquier otro ex Presidente. Porque de pronto a Belisario sí...

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