Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2005/04/10 00:00

El derecho al condón

Manuel Antonio Velandia critica un acuerdo que discute la Comisión Nacional de Televisión sobre la publicidad de los condones por privilegiar el moralismo.

El derecho al condón

La Comisión Nacional de Televisión ha sido un organismo que desde su creación ha generado polémicas agitadas y más de una movilización política para su extinción debido a su cuestionado accionar, su aparentemente oneroso presupuesto y la baja efectividad que sus detractores ampliamente han presentado a la opinión pública. Por eso no es extraño que las personas que estamos vinculadas directa o indirectamente con la promoción de la salud sexual y reproductiva estemos sorprendidos por su más reciente pronunciamiento acerca de la publicidad de preservativos en televisión.

La junta directiva de la Comisión Nacional de Televisión discute actualmente un acuerdo por medio del cual se reglamenta la publicidad en los canales de televisión abierta en los niveles de cubrimiento nacional, regional y local con ánimo de lucro y se dictan otras disposiciones.

En el texto del proyecto de acuerdo, título V, denominado 'Otras disposiciones', se lee en su artículo 18: "Publicidad sobre preservativos: La publicidad sobre estos productos no podrá incitar a la promiscuidad ni presentarse como el único mecanismo para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, y deberá respetar los derechos de los niños, los jóvenes y la familia, no podrá ser transmitida en horario o franja infantil".

La redacción del citado artículo deja mucho que desear, no solo por el desconocimiento que la Cntv parece tener sobre temas de vital importancia para la salud pública colombiana, sino además porque su moralismo, con una fuerte tradición judeocristiana, parece permear, en un Estado no confesional, el análisis sobre un bien público como es la TV.

En el mismo artículo, refiriéndose al preservativo, se lee: "No podrá... presentarse como el único mecanismo para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual". Argumento propio de la Iglesia católica, entre líneas puede leerse que se está convocando a la 'fidelidad' y la 'abstinencia' como alternativas de prevención para estas enfermedades. Es evidente que si no se tienen relaciones genitales no puede adquirirse el VIH por esta vía; sin embargo, la mayoría de mujeres infectadas a escala nacional son amas de casa -afirman los expertos nacionales-, fieles en su mayoría, que no pueden abstenerse de tener relaciones porque el machismo imperante las hace víctimas de maltratos verbales y físicos de sus parejas, y de la violencia, que en algunos casos ha llegado hasta la muerte.

Nuestros/as jóvenes no suelen tener parejas estables; primero, porque se está en una etapa de búsqueda, lo que es contrario a la 'estabilidad', situación que tampoco es frecuente en los adultos; segundo, porque ser joven es sinónimo de aventura extrema y en consecuencia, tanto hombres como mujeres en estas edades se consideran poco o nada vulnerables; y, tercero, porque su inconformismo se extiende a todos los terrenos de su existencia y por lo tanto, a su vida afectiva y sexual, lo que los lleva a una permanente movilidad en sus relaciones y experiencias sexuales.

Enterrar la cabeza como el avestruz tan solo es una forma de no ver el problema

En su afán de "proteger a la familia, a los grupos vulnerables de población, en especial los niños y jóvenes", la Cntv nos hace notar que considera peligroso hablar a los jóvenes; sin importar qué se les hable, su realidad sexual parece desbordarnos. Para la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, "pese a las campañas nacionales y distritales y a la educación sexual en los colegios, el registro de gestaciones entre menores de 14 años es alto y con tendencia al aumento. Mientras en 2002 nacieron 445 bebés de madres con edades entre los 10 y 14 años, en 2003 fueron contabilizados 480 y en 2004, 487". Según el Periódico El Tiempo (04.04.05), "de 700 encuestas aplicadas en su opinómetro a nivel nacional, el 2,1 por ciento de los jóvenes respondió que su primera relación fue antes de los 12 años".

De la encuesta Semana-Gallup 2004 sobre sexo en Colombia se puede concluir que la pareja 'estable' es más un interés de las mujeres que de los hombres, muy seguramente porque para ellos la fidelidad no se centra en los genitales sino en "estar ahí, como proveedores de satisfactores básicos no emocionales". De los hombres, uno de cada tres está de acuerdo con tener sexo ocasional. Al 81 por ciento de las mujeres no se les pasa la idea por la cabeza y el 91 por ciento nunca ha sido infiel, en cambio el 49 por ciento de ellos sí lo hace, incluso el 39 por ciento lo ha experimentado varias veces.

Según el Ministerio de Protección Social y el Instituto Nacional de Salud, el 16 por ciento de los casos reportados de sida en Colombia son de jóvenes entre 15 y 24 años. Recordemos que el sida se manifiesta entre tres y cinco años después de que la persona se ha infectado; en consecuencia, las personas que más se están infectando son precisamente los niños y niñas. Recordemos que según los derechos del niño se está en este periodo hasta los 18 años.

En el análisis de la encuesta de Semana de 1995 sobre el mismo tema, se concluyó que el 18 por ciento de las personas usaron condón en su última relación; esta cifra se incrementó al 24 por ciento en promedio. En encuestas posteriores, con relación al uso del preservativo, del grupo de los jóvenes entre los 12 y 17 años llama la atención que este se aumentó del 38 por ciento, en 2003, al 73 por ciento en la investigación de 2004.

En la 'Encuesta nacional de demografía y salud (2000)' realizada por Profamilia, de las jóvenes entre los 15 y los 19 años que en ese momento tenían una relación considerada permanente, el 67,5 por ciento no usaba el condón; en ese mismo grupo de edad de las mujeres no unidas pero sexualmente activas, es decir, las que informaron haber tenido relaciones en los últimos 30 días, el 37,9 por ciento tampoco lo usó.

Sin condón ni pío

Las anteriores cifras nos demuestran la gran importancia que tiene para la salud sexual y sobre todo para la salud pública el que en los medios masivos se hable explícitamente del uso del condón. Por supuesto no estoy abogando por la pornoimagen como alternativa informativa, pero el moralismo no puede ser la causa para que se creen normas en nuestro país.

No sé si se presentó en la Cntv una profunda discusión apoyada por expertos en el sida, la sexualidad y la salud adolescente antes de autoproclamarse 'defensora de los jóvenes y la familia', pero se entrevé que no es así.

Por supuesto, la comisión si parece ser bien clara en seguir las políticas del señor Presidente, quien recientemente al dirigirse a un grupo de jóvenes cristianos fue enfático en esgrimir similares argumentos, olvidando tanto la comisión como el Presidente que estamos en un país que se ha caracterizado por ser democrático en sus decisiones, que existen diferentes modelos de familia y que la única forma de relación posible no es la heterosexual, ya que entre el 7 y el 10 por ciento de los hombres son homosexuales y del 2 al 4 por ciento de las mujeres, lesbianas.

Un poco contradictorio aquello de proteger los grupos vulnerables. Si esto realmente fuera así, no solo no se prohibiría pasar la publicidad en la franja infantil (con la adaptación de contenidos pertinentes para dicha audiencia), sino que se daría un incentivo a quienes se dirigen especialmente a los jóvenes y a las mujeres, ya que es necesario hablar y aún más, hacerse antes de que una relación sexual genital se convierta en un problema que puede amenazar sus vidas.

La Cntv no se ha caracterizado por presentar al público estrategias eficientes en otros campos que levanten su caída imagen. Con esta aventurada y un tanto precipitada e improvisada propuesta, poco se puede esperar. De ahí la importancia de que se oiga a los líderes de opinión, a los defensores de los derechos humanos, de los derechos en la salud, de los derechos sexuales y los derechos reproductivos para que manifiesten su opinión, ya que no es la Cntv la llamada a decidir sobre el autocuidado o no en la vida sexual de los colombianos y colombianas, sino que esto les corresponde a otras entidades que sí tienen entre sus objetivos dicha función.

*Sociólogo, filósofo, sexólogo, especialista en sexología, especialista en gerencia de proyectos educativos. Magíster en educación. investigador@manuelvelandia.com

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