Lunes, 23 de enero de 2017

| 2008/05/12 00:00

El difícil despertar del regionalismo

En un ambiente de confrontación ideológica continental, las interferencias de agentes externos pueden agudizar las tensiones entre los sectores afectos a los gobiernos de Morales, Chávez y Correa y los movimientos regionalistas como el de Santa Cruz en Bolivia.

El difícil despertar del regionalismo

Las consecuencias políticas del triunfo del referéndum autonomista realizado en la provincia boliviana de Santa Cruz ya desbordaron sus estrechos límites nacionales y podrían extenderse por lo menos a tres países sudamericanos. El talón de Aquiles de los gobiernos de izquierda en esta parte de América podría surgir de manera inesperada de tensiones históricas incubadas entre el centro de estos países y sus regiones más prósperas. A la situación vivida actualmente entre La Paz y su provincia rebelde podrían sumarse Quito y Caracas que enfrentarían un mayor deterioro en sus ya de por si complejas relaciones con respecto a las sociedades regionales del Guayas y el Zulia.

El curso que ha tomado el proceso autonomista de Santa Cruz y las simpatías que este despierta dentro y fuera de nuestro continente ha comenzado a inquietar a Chávez quién ya advirtió claramente que podría intervenir en Bolivia y desatar un conflicto armado con múltiples focos en Sudamérica si estas demandas autonómicas regionales toman el camino separatista. El gobernante venezolano ha afirmado que el largo brazo norteamericano esta detrás del proceso autonómico de Santa Cruz y envió un rotundo y amenazador mensaje a los gobernantes del estado del Zulia.

El malestar de algunas entidades subnacionales latinoamericanas con respecto al centro de sus países no tiene un origen reciente y sus heterogéneas raíces se pueden rastrear al menos hasta el siglo XIX y aun se podría, en algunos casos, buscarlas en el régimen colonial hispánico. Para tomar un solo ejemplo, el estado del Zulia tiene varios nexos geográficos, económicos y culturales con nuestro país que se remontan a los tiempos del virreinato de la Nueva Granada. Ello puede explicar el porqué ante muchos visitantes extranjeros representantes gremiales de este rico estado petrolero definan al Zulia como un “país en transición entre las repúblicas de Colombia y Venezuela”. Algo así como la Coquivacoa extensa de la que hablaba el historiador español Demetrio Ramos.

Las expresiones políticas del regionalismo son, sin embargo, muy diversas, tantas como las definiciones de región y pueden escapar a la tendencia simplista de ubicar a sus protagonistas bajo los rótulos de derecha e izquierda. Como lo ha afirmado el investigador boliviano Salvador Romero Pitarri los movimientos regionales buscan redistribuir territorialmente el poder desde la sociedad civil, robustecida por la revitalización de una cultura común y así influir en los procesos de cambio social. Su clave para obtener apoyo estriba en que pasan a través de las clases y las ideologías, revolucionarias o conservadoras, pues sus integrantes se reclutan en distintos grupos y en todo el espectro ideológico. Ello explicaría el amplio apoyo obtenido por los autonomistas en el reciente referendo y también la poca maniobrabilidad del gobierno izquierdista de Evo Morales atrapado en un segmento del espectro político y en una visión homogénea de un país heterogéneo.

No será fácil la concreción de las demandas regionalistas en estos países en un ambiente de confrontación ideológica continental. En este escenario complejo los movimientos de agentes externos deberán ser tenidos en cuenta pues pueden agudizar las tensiones entre los sectores afectos a los gobiernos de Morales, Chávez y Correa y los movimientos regionalistas. Señalar a estos como agrupaciones de hacendados ricos y empresarios egoístas respaldados por el imperialismo subirá las apuestas en las descalificaciones mutuas pero no ayudará a resolver las tensiones entre el centro y las regiones desafectas.

Colombia esta muy cerca del campo de juego como para ignorar las palabras de Chávez y no observar, consciente de sus enormes disparidades regionales, el surgimiento de un nuevo tipo de regionalismo en el área.

wilderguerra@gmail.com














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