Jueves, 23 de octubre de 2014

| 2013/04/13 00:00

El dilema de la Corte

El objeto de la polémica es el marco legal para la paz y, en el medio, como árbitro, aparece la Corte Constitucional.

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El presidente dijo lo suyo, el Congreso legisló, el fiscal lo interpretó y el procurador reviró. El objeto de la polémica es el marco legal para la paz y, en el medio, como árbitro, aparece la Corte Constitucional, que deberá decidir quién tiene la razón.
 
Conviene recordar que la Corte, que es política por esencia –por el origen de sus magistrados y porque al final protege una constitución política nacional–, es mucho más que un cúmulo de abogados con el alma prendida de un inciso.

Esta Corte, mediante su teoría de la sustitución de la Constitución, ha intervenido de fondo en el análisis de actos legislativos como el que ahora tiene en sus manos y no ha tenido miedo de contrariar a la mayoría de la opinión pública, como cuando se le atravesó a la segunda reelección de Uribe.

La pregunta que todavía no logran resolver los magistrados, en el caso del marco para la paz, es si este sustituye en efecto la Constitución, si la discrecionalidad que le confiere al Congreso para definir responsables a juzgar es arbitrario (y hasta peligroso) y si el criterio de selectividad que contempla la norma constituye una negación de justicia por cuanto puede terminar en la renuncia del Estado a investigar crímenes y llegar a la verdad, como establecen la Constitución y los tratados internacionales que Colombia ha suscrito.  

Lo interesante de esta decisión es que en contra del marco para la paz han surgido argumentos de actores que se encuentran en orillas distintas –como el procurador y la Comisión colombiana de juristas–, pero que coinciden en afirmar que el marco quedó pésimamente elaborado por parte del Congreso que preside Roy Barreras.

Adicionalmente, un grupo de expertos a los que la Corte confidencialmente les pidió que respondieran un cuestionario refuerza las críticas al marco para la paz.

La Corte se enfrenta entonces, por un lado, a un contexto de expertos y académicos que piden que el marco se declare inconstitucional, y por el otro, al Gobierno y a un amplio sector de la opinión que no entendería que la Corte trancara este intento de paz.

Al final, me parece que el sentido del fallo estará determinado por el bloque de magistrados que han defendido con vehemencia la teoría de la sustitución de la Constitución (María Victoria Calle, Jorge Iván Palacio, Luis Ernesto Vargas y Gabriel Mendoza).

En esa medida, el impredecible voto del también impredecible nuevo magistrado, Alberto Rojas, puede ser decisivo.

La Corte tiene la palabra y se juega su prestigio al resolver el dilema de si fallan en derecho aunque resulte políticamente incorrecto, o flexibilizan su análisis jurídico para no parecer un palo atravesado en este proceso de paz con las FARC.

Twitter: @JoseMAcevedo

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