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Opinión

  • | 2011/02/15 00:00

    El dilema pensional: sostenibilidad y cobertura

    El debate acerca de la edad de jubilación es apenas uno de los puntos a tocar al querer reformar de forma integral y definitiva el sistema pensional colombiano.

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Tras el reconocido desacierto del gobierno al intentar incluir una “mini reforma” pensional en el Plan Nacional de Desarrollo, se ha iniciado un debate entre académicos, legisladores y miembros del ejecutivo sobre la naturaleza, reglamentación y forma del sistema pensional en el país.

En primer lugar, el artículo 48 de la Constitución garantiza a todos los colombianos el derecho irrenunciable a la seguridad social, entendida como el derecho a la salud y a la pensión de vejez o invalidez. De ahí que la importancia de la discusión del tema pensional sea bipartita: en primer lugar, ¿cómo garantizar una pensión a aquellos que ya están incluidos en el frágil sistema actual? (es la discusión que generó el “articulito”) y, en segundo lugar, ¿cómo incluir en el sistema a los trabajadores informales que no cotizan y nunca han cotizado? (es la discusión que no se está presentando).

Actualmente el sistema de cotización de pensiones está dividido en dos regímenes. El primero, de prima media con prestación definida, es un fondo común al que entran todos los aportes de los cotizantes y del cual salen los recursos, en forma de pensiones, otorgados a aquellos que ya hayan cumplido los requisitos para lograr dicho pago. El segundo régimen, de ahorro individual con solidaridad, se trata como una cuenta separada para cada cotizante. Allí, durante su vida laboral, éste irá realizando aportes y cuando cumpla los requisitos necesarios recibirá su pensión. Este régimen individual además, exige a los cotizantes que ganen más de cierto monto que aporten hasta el 4% de su salario al Fondo de Solidaridad Pensional con el que se ayuda a fondear el régimen de prima media.

Hoy en día cualquier colombiano que quiera pensionarse debe cumplir con dos condiciones mínimas. La primera consiste en tener una edad mínima de 60 años para los hombres o de 55 años para las mujeres. La segunda condición es haber realizado los aportes a pensión por al menos 1200 semanas. Esto le permite en el régimen de prima media pensionarse con el 65% del salario promedio de la última década. El monto de la pensión en el régimen de ahorro individual depende del monto que haya acumulado la persona en su cuenta. Sin embargo, en una reforma pensional realizada en el primer gobierno del expresidente Uribe, las condiciones se modificaron a partir de 2014 cuando aumentará la edad de jubilación para hombres a los 62 años y para mujeres a los 57 años de edad. Además, a partir de 2015 el número mínimo de semanas cotizadas será de 1300. Estas condiciones, inicialmente, debe cumplirlas quien quiera recibir una pensión de vejez sin importar a qué régimen pertenezca.

A 30 de septiembre de 2010, según ASOFONDOS había poco más de 9 millones de afiliados al sistema de pensiones obligatorias pertenecientes al régimen de ahorro individual. De acuerdo con el gobierno, al régimen de prima media pertenecen más de un millón y medio de colombianos trabajadores. Estos casi 11 millones de empleados enfrentan dos riesgos importantes hacia el futuro. Aquellos que están en el régimen de ahorro individual están enfrentando una coyuntura de bajas tasas de interés y de rentabilidad reducida de los fondos de pensiones, a pesar de que estos están obligados a ofrecer a sus cuentahabientes una rentabilidad mínima establecida por la Superintendencia Financiera de Colombia. Esto se traduce en que el monto de la pensión al que pueden aspirar los trabajadores afiliados al régimen de ahorro individual se puede ver reducido debido a una menor rentabilidad del capital ahorrado.

Por otra parte, los empleados que cotizan en el régimen de prima media se enfrentan a un problema de inversión de la pirámide poblacional. Esto quiere decir que cada vez hay más personas recibiendo pensión como proporción del número de trabajadores que aun aportan al fondo. Esto hace que el sistema en el largo plazo se vuelva insostenible y redunde en un riesgo tanto para el fisco de la nación como para las finanzas de las poblaciones vulnerables.

La solución a este primer problema acerca de cómo financiar la pensión de vejez de los trabajadores colombianos que ya cotizan nunca ha sido popular. En los mercados financieros no se puede conseguir una mayor rentabilidad sin asumir un mayor riesgo, y esto no es recomendable cuando se trata del dinero para la vejez de millones de colombianos. Así, las únicas tres variables que se pueden mover son las que siempre salen en las noticias: mayor edad de jubilación, mayor tiempo de cotización y mayor monto de los aportes.

Desde 2003 se han impulsado reformas a estas tres variables críticas y la mayoría de éstas ni siquiera han terminado de entrar en efecto. En primer lugar, el incremento en la edad de jubilación se dará a partir de 2014. En segundo lugar, el tiempo de cotización ha venido aumentando desde 2005 cuando se exigían sólo 1000 semanas de trabajo hasta 2015 cuando se exigirán 1300 semanas de cotización en cualquier período de tiempo. Finalmente, el monto de los aportes aumentó entre 2003 y 2007 desde el 13.5% hasta el 16% del salario del trabajador. La empresa aporta el 12% y el trabajador el 4% restante.

Por impopular que parezca, la solución que tiene un efecto más inmediato sobre la sostenibilidad de los dos regímenes en el sistema pensional es precisamente aumentar el monto de los aportes de los cotizantes. Además, éste es el costo que se distribuye socialmente de forma más eficiente. Mientras que las semanas adicionales de cotización y la mayor edad de jubilación son un costo exclusivamente para el trabajador, el aumento de los aportes es un costo que se reparte entre las empresas y los empleados. Este ajuste redunda, además, en un crecimiento más rápido del ahorro gracias a la capitalización de intereses en la cuenta del trabajador. Lo anterior permite que el monto de la pensión a recibir en el futuro aumente.

El segundo problema del sistema pensional es mucho más serio. A diciembre de 2010 el DANE reportó que había más de 19 millones de personas ocupadas. Esto quiere decir que hay más de 8 millones de trabajadores que nunca han cotizado para pensión en alguno de los dos sistemas. Si por algún motivo estas personas pierden su capacidad de trabajo quedarán completamente desprotegidas.

Esta discusión entonces se transforma en un problema de formalización laboral que es, ante todo, un problema de incentivos tanto para empleadores como para empleados. El reducir sistemáticamente el tamaño de la economía informal pasa, en primer lugar, por volver más atractivo para las empresas el contratar a trabajadores. Si bien esto va en contravía de aumentar la carga prestacional al generar aumentos en los aportes a pensión, tiene sentido buscar otro tipo de incentivos, como reducciones de impuestos. Esto sería una financiación de la seguridad social por parte del gobierno en una movida a “tres bandas”. Las empresas deberían contratar más empleados y mantener sus costos constantes pues los aumentos en gastos por carga prestacional se verían contrarrestados por reducciones del impuesto a la renta.

En segundo lugar la formalización exige facilitar la legalización de negocios que actualmente operan en zonas grises de la economía por falta de capacitación tanto de los empleados como de los dueños de dichos negocios. Esto no sólo aumenta la cobertura del sistema pensional, tal como lo exige la Constitución; además aumenta el número de cotizantes en el régimen de prima media lo que lo viabiliza en el tiempo pues habrá mayores sumas de dinero para pagar las pensiones de los cotizantes más antiguos.

Debería ser una política del gobierno actual el facilitar el emprendimiento de los pequeños empresarios a través de una simplificación radical de trámites, una mayor estabilidad y menor carga tributaria para los pequeños negocios, así como un apoyo estatal en forma de créditos para la creación de empresas formales y legales que den empleo. Esta debería ser, desde hoy, la sexta locomotora que con las de vivienda, agro, minería, innovación e infraestructura, propenda por un crecimiento alto y sostenible de todo el país.

* Profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales. Master of Science en finanzas de la Universidad Pompeu Fabra. Profesor Investigador Cipe – Universidad Externado de Colombia. germanf.forero@uexternado.edu.co
Twitter: @GermanForeroL
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