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Opinión

  • | 1985/11/11 00:00

    EL DISCRETO ENCANTO DE LA IMAGEN

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Vivimos la era de la imagen. En virtud de ella, el éxito no radica en lo que uno es, sino en lo que uno se propone parecer que es. Y eso es especialmente importante en la política, donde las épocas modernas imponen sus propias reglas: hoy un candidato a la presidencia de la República puede perfectamente quedarse sentado en su escritorio, siempre y cuando su imagen esté viajando por todo el territorio del país, haciendole la campaña presidencial .
Si eso significa que uno ya no vota por un hombre sino por la imagen que éste proyecta, veo también perfectamente factible que un presidente pueda acabar su período desprestigiado como gobernante pero fortalecido como persona.
Esta es la explicación del enigmático, pero hábil desdoblamiento político que ha logrado el presidente Belisario Betancur. Que consiste, simplemente, en que las encuestas de opinión registran su enorme impopularidad como Mandatario, pero su imagen personal es tan fuerte como para pensarse que pueda aspirar a su reelección presidencial dentro de 4 años con grandes posibilidades de éxito.
Nadie más consciente de las posibilidades políticas de esta dicotomía que el propio Presidente.
Cultiva su imagen con la amorosa actitud de un jardinero aficionado, asegurándose de regarla con anuncios como el de la declaratoria del "año social"; de abonarla con periódicas apariciones en la T.V.; de curarle los hongos con fungicidas como la cancelación de una proyectada gira por Europa; de podarla con declaraciones como la de la congelación de las tarifas de servicios públicos. Y a medida que en su calidad de Mandatario sufre cada día más el desprestigio proveniente del desgaste natural de un gobierno, su imagen personal se consolida gradualmente ante la opinión pública, en el marco de parámetros como el de su honestidad, sus buenas intenciones y su valentla política.
Ni López ni Turbay escaparon tampoco del desgaste de sus gobiernos. Pero, a diferencia de Belisario, terminaron sus períodos con el agravante de que, además de su desgaste natural como presidentes, salieron también desprestigiados personalmente.
El futuro de Belisario radica, pues, en su imagen personal. Por ella, más que por el propio BB, fue que votaron los colombianos en 1980. Pesaba mucho más la sencillez que proyectaba cuando era descubierto manejando un Renault 4 por la carrera 7a, que cuando exponía con toda seriedad su política agricola. De la misma forma, en la actualidad le dice mucho más a la opinión pública la decisión de cancelar su periplo por Europa, que sus explicaciones sobre el éxito de su gobierno en la lucha contra la inflación.
Desde luego que el viaje habrla podido cancelarse antes de que se hubiera organizado. Pero el secreto de la "imagen" consiste, precisamente, en organizar el viaje para que luego se note su cancelación.
Otro renglón en el que el prestigio personal del Presidente sube sube y sube, mientras que el de su gobierno baja, baja y baja, es en el de las tarifas de los servicios públicos. El ser humano que hay en el Presidente se comprometió, en su última alocución televisada, a congelar las tarifas.
Pero menos de 48 horas después, piezas claves de su gobierno como el Alcalde de Bogotá y el ministro de Minas, se trenzaban en una agria discusión sobre la imposibilidad material de congelar las tarifas de los servicios públicos. Si éstas, como parece inevitable, terminan finalmente subiendo de nuevo la hábil dicotomía de Belisario, habrá salido en su ayuda. La opinión pública se quedará con la imagen del ser humano que prometió impedir el alza de los servicios públicos, que en cualquier caso pesará más que la del mandatario que se vio obligado a autorizarla.
Pero donde indudablemente la imagen que proyecta el Presidente se puso realmente a prueba fue frente al reciente informe de Amnistia Internacional.
En épocas de Turbay Ayala, la entidad dio a conocer un documento titulado: "El Ejército en las áreas rurales de Colombia: detención arbitraria, torturas y ejecuciones sumarias", que le valió al ex presidente Turbay una fama de torturador que aún hoy lo persigue y lo tiene escribiendo libros dirigidos a limpiar su nombre.
El último informe de Amnistia no deja al actual gobierno mejor librado: habla de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones de las cuales sindica al Ejército y a la Policia. Pero a nadie se le ha ocurrido siquiera considerar la posibilidad de que el Presidente sea cómplice de estas supuestas violaciones a los derechos humanos.
¿Cómo se llama ese mágico ingrediente que determinó la condena injusta de Turbay Ayala y la justísima absolución de Belisario Betancur? Imagen.
Es imagen, aunque la opinión pública continúe convencida de que el secreto de Belisario consiste en que tiene de su lado a la Virgen de las Lajas, a la Chinca de la Estrella y a la Virgen de la Peña, que están empeñadas en hacerle "el favorcito".--
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