Sábado, 1 de noviembre de 2014

| 2013/07/22 00:00

El ELN en su laberinto

Es bien sabido que esa guerrilla es compleja desde el punto de vista ideológico y también a la hora de tomar decisiones estratégicas sobre la guerra y la paz.

Diego Arias

Hay más o menos un acuerdo general sobre la importancia de que la guerrilla del ELN sea incorporada prontamente a una negociación de paz, como actualmente ocurre con las FARC. Es claro que si de lo que se trata es de buscar el fin del conflicto armado, hay que hacerlo también con este grupo. Pero la historia de intentos de paz con el ELN es tan larga como frustrante. 

De Maguncia (Alemania) a Caracas, pasando por México, quienes han estado cerca a esas negociaciones relatan haber llegado muy cerca de un acuerdo del que después, en último momento, el ELN se reversa con distintos argumentos. Para algunos “matan el tigre y se asustan con el cuero”.

Es bien sabido que esa guerrilla es compleja desde el punto de vista ideológico y también a la hora de tomar decisiones estratégicas sobre la guerra y la paz. Su mezcla de cristianismo con marxismo-leninismo y su lentitud para leer y reaccionar a la cambiante y compleja realidad nacional parece ubicarlos “en otro mundo” y “otros tiempos” a diferencia (actual) de las FARC que en ese sentido han tenido un notable cambio, así algunos lo estimen insuficiente, por pensar con el deseo.

Muchos creen que con el ELN no debería haber mayores concesiones. De un exministro de Defensa, Camilo Ospina, escuche hace poco que “con un esfuercito mas” esa guerrilla quedaría liquidada. Esos anuncios ya son bien conocidos y han demostrado su inviabilidad. Y puede que militarmente la capacidad del ELN no sea relevante ni decisiva (“es una guerrilla de muchachos, casi niños y mujeres embarazadas” se ha dicho) pero a su haber tiene una amplia incidencia social urbana y rural que es de las más significativa si se trata de entender el nuestro como un conflicto político, social y armado.

En su mejor momento y con gran acierto, hace más de una década, el ELN propuso no una negociación con las guerrillas sino un amplio diálogo social y político a través de una “Convención Nacional”, a diferencia de las FARC. Pero los tiempos han cambiado y ya no hay el espacio de antes para pretender que los cambios que requiere el país se puedan pactar en o producto de una mesa de negociaciones con las guerrillas. 

El ELN no se puede sustraer de esta coyuntura histórica marcada por la posibilidad de negociar el fin del conflicto so pena de “desaparecer” en términos políticos. Pero entendiendo que no es en la negociación misma en la que se van a pactar todas las transformaciones que están pidiendo. 

Pedirles que se desarmen previamente como algunos han sugerido es, por supuesto,  un sinsentido. Pero también debiera entender el ELN que no es el gobierno sino la opinión pública la que exige gestos previos como la liberación de secuestrados tal y como lo hizo el grupo de las FARC.

*Excombatiente del M19.

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