Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2003/03/10 00:00

El Estado Comunitario

Lo que sorprende en el Plan es la completa ausencia de ideas y de medios para que la comunidad participe en el "Estado Comunitario"

El Estado Comunitario

De los planes de desarrollo no hay que ocuparse mucho porque esos planes jamás se cumplen. Los congresistas lo saben bien y por eso no han discutido sino uno de los 88 larguísimos artículos que trae la Ley: el que define cuánto dinero le tocaría a sus regiones. Y digo "tocaría" porque el Plan supone alegremente que habrá 103 billones para invertir en el cuatrienio, cuando al paso que vamos no habrá sino unos 40 billones y casi todos ellos se irán para la guerra.

Pero además de hacer cuentas alegres, la Ley del Plan revela el talante de cada gobierno, las cosas en que cree y en las que no cree. Por eso, a pesar de todo, algo va de "La Revolución Pacífica" de Gaviria y su revolcón, al "Salto Social" de Samper y su populismo, a "Construir la Paz" de Pastrana y su Caguán, y al "Estado Comunitario" de Uribe y su mano dura.

Lo del "Estado Comunitario" es elocuente porque de entrada sugiere que el problema de Colombia no es el atraso (como en Gaviria) ni la pobreza (como en Samper) ni la guerra (como en Pastrana): el problema es el Estado. O sea que la causa de nuestros males no es otra que la mezcla de politiquería, corrupción y debilidad de las autoridades.

Las reformas, por tanto, no son reformas económicas o sociales: son reformas tocantes al perfil del Estado o -para ser precisos- reformas en el estilo de la administración pública. Dice así el primer párrafo del texto que comento: "El Plan de Desarrollo señala el camino hacia un Estado Comunitario. Un Estado participativo que involucre la ciudadanía. Un Estado gerencial que invierta con eficiencia y austeridad. Y un Estado descentralizado con transparencia y participación comunitaria".

En vez pues de "politiqueros y corruptos", se trata de que la comunidad coadministre los entes públicos para lograr eficiencia, austeridad y transparencia. Es una idea a no dudarlo hermosa y poderosa, que ocupa lugar central en la teoría política contemporánea.

Y aquí viene un primer deslinde. Entre los amigos de la "democracia directa" hay una variante liberal o "ciudadana" (la de la Carta del 91) y otra variante conservadora o "comunitaria" -la de Uribe-. El "comunitarismo", asociado con nombres como Waltzer o Etzioni, cree que la comunidad es "comunión de valores" y que el Estado debe construirse desde esas tradiciones (tal imagen idílica de las comunidades subyace, por ejemplo, a la figura del soldado campesino y a la del informante).

Pero sospecho que Waltzer y Etzioni no sean la lectura predilecta de los varios millones de uribistas. Para ellos, "Estado Comunitario" simplemente significa poner fin a "la politiquería y la corrupción".

El "Estado Comunitario" refleja pues la creciente deslegitimación de la política. En vez de un Congreso o de una "democracia representativa" que sólo trae corrupción e ineficiencia, hagamos "democracia directa" para que la comunidad se encargue de administrar y vigilar sus propios asuntos.

Las cuatro estrategias que integran el Plan son otros tantos ecos de aquella idea básica. Primera, "seguridad democrática" donde el Estado se militariza y la comunidad le ayuda a los militares. Segunda, "crecimiento económico" que en realidad se refiere al ajuste o sea a seguir achicando el Estado. Tercera, "equidad social", donde no se habla de reformas sociales sino de focalizar y desestatizar el gasto. Cuarta, reforma del Estado para desburocratizarlo y hacerlo eficiente.

Lo que sorprende en el Plan (y en los programas de Uribe) es la completa ausencia de ideas y de medios para que la comunidad participe en el "Estado Comunitario". La participación efectiva de 44 millones de personas en la gestión y control de un aparato con varios miles de dependencias nacionales y locales es una tarea hercúlea que supondría educación, movilización, organización y cambio cultural en escala sencillamente revolucionaria.

Así que a falta de comunidades educadas, organizadas y movilizadas, el "Estado Comunitario" no será de la comunidad sino de aquellas fuerzas capaces de ocupar el espacio que Uribe sea capaz de quitarle a los "políticos corruptos": los gringos, la tecnocracia, las fundaciones sociales de las grandes empresas y por supuesto las grandes empresas.

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