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Opinión

  • | 2011/05/27 00:00

    El exgobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz le responde al senador Sudarsky

    Esta es la carta que Cruz le envió al vocero del Partido Verde Luis Eduardo Garzón. Aclara que no ha solicitado alianza con ese partido en su aspiración a la Gobernación de Cundinamarca.

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Señor
Luis Eduardo Garzón
Partido Verde
 
Señor Presidente:

En relación con la carta dirigida a usted por el senador John Sudarsky el pasado miércoles 25 de mayo, cuyo contenido se hizo público el mismo día en Semana.com, y dado que la misma alude a mí de manera directa, e incluye imputaciones que atentan contra mis derechos fundamentales al buen nombre y a la honra, quiero hacer las siguientes precisiones:

1. Como ciudadano demócrata, respetuoso de la Constitución y la ley, que ha dedicado más de 30 años al ejercicio de la política, profeso el más profundo respeto por los espacios de deliberación propios de los diferentes partidos políticos, razón por la cual no puedo admitir que se me acuse, como lo hace el citado congresista, de “injerencia indebida” en los temas tratados por la Dirección Nacional del Partido Verde. Nunca he participado, directa o indirectamente en sus reuniones, ni he emitido concepto u opinión que interfieran sus decisiones.

2. Afirma el senador, que en la reunión de la Dirección Nacional de ese partido, celebrada el pasado 12 de mayo, él intervino en el marco de una “…discusión, abstracta y de principios políticos”, y que en su disertación se refirió a posibles candidaturas a la Gobernación de Cundinamarca, aludiendo de manera expresa a mi nombre, no para “…cuestionar mi probidad”, sino el “…efecto devastador que tendría una señal equivocada en la ciudadanía…”.

3. De esa reunión tuve conocimiento a través del doctor Enrique Peñalosa, quien me comentó que en ella el senador Sudarsky, refiriéndose al tema de corrupción, había manifestado, ante más de 20 personas allí presentes, haber tenido acceso directo no solo a la información suministrada por habitantes de un municipio de Cundinamarca, que me acusaban de haber incurrido en graves irregularidades, sino a los documentos que él había conocido y que, según él, lo probaban, afirmaciones que atentan de manera grave contra mi rectitud y honorabilidad y por consiguiente, contrario a lo que él expresa en su carta, sí cuestionan mi probidad.

Ante esa calumnia el doctor Peñalosa le manifestó al senador Sudarsky, que si esa era la situación, su deber era denunciarme ante las autoridades competentes, y que si por el contrario, no disponía de elementos suficientes para así proceder, debía abstenerse de hacer imputaciones en público que afectaban de manera grave mis derechos, pues así como la lucha contra la corrupción es una tarea que se nos impone a los ciudadanos, el respeto al buen nombre y a la honra de los mismos es un deber ético ineludible para todos.

4. Dada la gravedad de las acusaciones proferidas contra mí, el día miércoles 18 de mayo llamé al citado congresista, y de manera respetuosa pero categórica le solicité información sobre las personas que me acusaban y acceso a los documentos que según él probaban lo expresado por ellos, pues mi único patrimonio es la honra y el buen nombre construido a lo largo de mi vida personal y profesional. Tales requerimientos los hice de manera directa, en ejercicio y en defensa de mis derechos fundamentales, y no, como él lo afirma, para amenazar y coartar el libre debate en su partido.

5. La respuesta del senador, en el sentido de que él no tenía nada que comentarme, que no iba a revelarme “sus fuentes”, y que sus afirmaciones no ameritaban ninguna explicación de su parte dado que se habían hecho en una reunión privada de la Dirección Nacional de su partido, me obligó a manifestarle que si no rectificaba lo dicho acudiría a las acciones judiciales previstas para la protección de mis derechos, pues la honra y el buen nombre de una persona no admiten vulneración alguna sea cual sea el espacio en que se produzcan.

6. Defender mis derechos, exigir respeto y un trato digno, de ningún modo puede entenderse como una manera de “coartar y maniatar” un debate que no me incumbe, el cual no puede ser utilizado de manera irresponsable para enlodar mi nombre y mi trayectoria, por eso agradezco el gesto gallardo del doctor Peñalosa, quien me honra con su amistad, de informarme sobre una situación que dada mi condición de candidato a un cargo de elección popular, me impone la obligación de aclarar cualquier situación que ponga en duda mi reputación y si es del caso rendir cuentas sobre mis actuaciones ante la ciudadanía.

Considero Señor Presidente que las precisiones por mí presentadas deben ser conocidas por los miembros de la Dirección Nacional de su partido, los mismos que oyeron las injustas acusaciones proferidas en mi contra por el Senador Sudarsky en la sesión del 12 de mayo, razón por la cual, de manera respetuosa le solicito hacerlas conocer.
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