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Opinión

  • | 2012/02/27 00:00

    "El fenómeno Rick Santorum – símbolo de la fragmentación del partido republicano"

    Quedan cuatro candidatos – Romney, Santorum, Gingrich y Paul – y parece que Santorum está avanzando en detrimento de Gingrich porque ambos han luchado por los miembros del Tea Party y los votantes religiosos.

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Mitt Romney, Rick Perry, Newt Gingrich, Herman Cain, Michelle Bachmann y en estos momentos Rick Santorum – estos son los seis candidatos que en los últimos meses han liderado temporalmente los sondeos de las pre-elecciones del partido republicano. Mientras que Herman Cain impresionó por su distancia al establecimiento político y su lenguaje directo, Mitt Romney siempre ha aparecido como el candidato lógico que podrá competir contra Barack Obama. Un empresario exitoso y tendencialmente moderado era el candidato ideal para mostrar salidas de la crisis económica y atraer a los indecisos y moderados. Los demás candidatos incluido Ron Paul cubren la derecha y los conservadores sociales y religiosos que tradicionalmente ponen mucho énfasis en temas como aborto, homosexualidad, defensa nacional y limitaciones al gobierno federal.

La gran ventaja de Romney ha sido que la derecha no lograba unirse alrededor de un sólo candidato, por un lado por tendencias ideológicas, por el otro por vanidades personales. En estos momentos el panorama está cambiando significativamente. Quedan cuatro candidatos – Romney, Santorum, Gingrich y Paul – y parece que Santorum está avanzando en detrimento de Gingrich porque ambos han luchado por los miembros del Tea Party y los votantes religiosos. Gingrich tuvo su cuarto de hora en diciembre y con su triunfo contundente en las pre-elecciones de South Carolina. Pero ya en aquel momento fue claro que por su larga carrera política y su vida privada turbulenta presentaba mucho bagaje que ha servido a los demás como blancos de ataque. Aunque hace poco repitió que iba a luchar hasta el final, su derrota definitiva parece ser cuestión de días.

Ron Paul, de 76 años, congresista de Texas, representa otra vertiente. Se considera libertario, lo que significa básicamente un rol mínimo del estado federal que según Paul sólo debería suministrar un marco jurídico y de defensa nacional. Consecuentemente quiere fortalecer el papel de los estados y reducir significativamente los gastos federales. Además aboga por salir de las Naciones Unidas y de la OTAN para consolidar la soberanía nacional. En términos sociales, comparte el rechazo al aborto pero está en contra de la pena de muerte. Además no compartió la guerra contra Irak y se opone a una iniciativa militar contra Irán. Con estas posiciones ofrece a los votantes una diversidad que explica los resultados respetables en las pre-elecciones hasta hoy. Sin embargo, parece que el duelo entre Romney y Santorum no va a dejar espacio para Paul tampoco.

Rick Santorum, 53 años, fue representante del estado de Pennsylvania hasta el año 2007 cuando perdió las re-elecciones. Es católico que se dirige directamente a los grupos religiosos y conservadores sociales con posiciones radicales en contra de la planificación familiar y la homosexualidad. Insiste en el rol de la religión en la vida política y se opone al intento de separar actitudes religiosas de sus posiciones políticas. Además de ser un adversario muy fuerte de la tendencia libertaria en el partido republicano, se destaca por posiciones muy extremas en contra de Irán. En los últimos meses ha acusado repetidamente al Presidente Obama de no hacer lo suficiente para impedir una bomba nuclear por parte de Irán. Después de muchos meses sin obtener mayor atención ganó las votaciones en Iowa, Missouri, Colorado y Minnesota, ganando así fuerza y convirtiéndose en el rival principal del favorito Romney.

El periodo de las pre-elecciones no ha sido ideal para Romney. Primero la supuesta victoria de Iowa que después del reconteo se convirtió en su primera derrota contra Santorum; la derrota contundente en South Carolina contra Gingrich; su falta de carisma y credibilidad con la base del partido; y últimamente las derrotas en Colorado, Missouri y Minnesota contra Santorum. A esto se suma que los conservadores parecen haberse unido detrás de Santorum, así que Romney ya no puede contar con una fragmentación del voto conservador. Además fue obligado a presentar su historia fiscal que no sólo muestra las riquezas acumuladas de Romney sino también los pocos impuestos que ha pagado. Esto confirmó la impresión de la base que Romney no es uno de ellos, vive en un mundo abstracto que no está enterado de los problemas de la gente común y que su vida no se basa en firmes valores tradicionales.

Pero hay un elemento del contexto que cuestiona la estrategia de campaña de Romney aún más. Hasta hoy se ha podido presentar como posible salvador de la economía estadounidense, como alguien que por experiencia propia sabe manejar grandes presupuestos y guiar empresas a través de tormentas. Como en las últimas semanas las estadísticas del desempleo y de la confianza del consumidor se han mejorado significativamente, corre el peligro de insistir en la crisis económica que en la opinión pública ya ha perdido su agudeza. Como no tiene su fuerte en los valores tradicionales y el tema económico va perdiendo su protagonismo, los votantes no saben exactamente por qué votar por Romney. Aunque sigue como el candidato con mayor oportunidad de enfrentarse a Obama, Santorum ofrece al electorado lo que necesita: posiciones claras y radicales y sobre todo una visión del país basada en los valores tradicionales que supuestamente se perdieron durante la presidencia de Barack Obama. La gran pregunta es si Romney logrará detener a Santorum en su estado de residencia Michigan el martes, 28 de febrero, y en el “Super-Tuesday”, 6 de marzo, cuando 10 estados deciden sobre la nominación. Si Romney pierde Michigan, podría ser un gran retroceso en sus aspiraciones presidenciales. Pero también si se impone, la gran pregunta queda si la base republicana logra unirse.

Esta confrontación en el partido republicano parece ser una buena noticia para Obama. Cuanto más se daña a la reputación de Romney, tanto menos posibilidades tiene en una elección presidencial. Y si resulta que Santorum se gana la nominación republicana, todo parece indicar que Obama no tendría mayores problemas en derrotarlo debido al conservatismo radical de su contrincante. El crecimiento económico también es un factor propicio para una re-elección.

No obstante, ya se vislumbran tendencias que posiblemente influirán en las elecciones presidenciales en noviembre del 2012. Primero, la economía europea que no se discute mucho en las pre-elecciones republicanas tiene el potencial de afectar severamente la de los EE.UU. debilitando así su mejoramiento. Segundo, Santorum como hombre determinado, relativamente joven y con firmes convicciones podría beneficiarse de un “efecto Reagan”.

Recordemos que en la campaña del año 1980 Jimmy Carter fue el claro favorito contra el supuestamente demasiado radical Ronald Reagan y perdió las elecciones. Este recuerdo ya se cultiva en la campaña de Santorum. Tercero, hay algunas incertidumbres internacionales. La situación en Afganistán se está deteriorando y seguramente no permitirá una salida gloriosa del ejército estadounidense. Aún más peligroso es el tema nuclear de Irán. Si Israel realmente se decide por un ataque preventivo en los próximos meses, Obama se verá confrontado con un dilema desastroso en un año electoral: negar el apoyo a Israel o llevar al país a una nueva confrontación militar. Y cuarto, no se sabe exactamente cómo se va a manifestar el descontento casi generalizado con el establecimiento político. En esto seguramente le ayuda a Obama el hecho de que desde 2010 son los republicanos quienes tienen la mayoría en la Cámara de Representantes, también serán el blanco del descontento. Pero como presidente obviamente es el representante máximo de este establecimiento...

Independientemente de si Romney o Santorum será el contrincante de Obama, éste tiene que preocuparse por consolidar su liderazgo en grupos decisivos para las elecciones: los católicos, los hispanos y los trabajadores que mayoritariamente votaron por él en 2008. Fallas políticas como la reciente decisión que todos los proveedores de salud quienes reciben subsidios federales incluidos los que tienen fondo religioso tienen la obligación de distribuir también anticonceptivos aleja a la base religiosa. En ningún caso la ventaja de Obama está tan asegurada como para poderse permitir mayores descuidos políticos.

*El autor es politólogo de la Universidad de Viena/Austria e internacionalista de la Universidad de Syracuse/EE.UU. Actualmente escribe su tesis doctoral sobre justicia transicional y construcción de paz en Colombia.
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