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Opinión

  • | 2001/03/05 00:00

    El golazo de ‘Tirofijo’

    Mientras las armas se compran, los generales se hacen con mucho esfuerzo. Y esos son los líderes que Marulanda pretende que le devolvamos

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Lo que a Colombia le ha sucedido en las últimas horas es que le cambiaron la agenda para la paz, que era la que inicialmente se había acordado discutir con la guerrilla. Se la cambiaron por una agenda para la guerra, que intenta imponer Manuel Marulanda, acompañando con ella su anuncio de que acepta reunirse con el Presidente en el curso de los próximos días.

Hay una cosa muy clara: Marulanda no cayó en la trampa de aceptarle al Presidente su invitación. Pero ahora su agenda consiste en tres puntos: canje, paramilitarismo y Plan Colombia. La agenda original, que podía ser ‘babosita’ en muchos aspectos (como el del empleo), estaba realmente diseñada para la paz, para que la paz fuera la meta final; para acceder a ella a través de aspectos como la reinserción política, el otorgamiento de espacios políticos a la guerrilla y los ajustes económicos que produzcan la ‘justicia social’ que preconizan los guerrilleros (y muchos otros colombianos).

En contraste, la agenda de Marulanda es una agenda hecha para la guerra. Una agenda para la guerra que el jefe guerrillero ha venido introduciendo hábilmente en la mitad del camino a cambio de la original, la agenda para la paz.

A través de esta agenda para la guerra las Farc no buscan nada distinto que fortalecerse militarmente. Por eso ha hecho su aparición en ella el tema de la revisión del componente militar del Plan Colombia, que obviamente no les gusta porque implica el fortalecimiento del Estado. También aparece en la nueva agenda de Marulanda un énfasis especial en la lucha contra el paramilitarismo, que es al único al que la guerrilla realmente teme, con el propósito de que sea el Estado el que les quite de encima los paramilitares a las Farc.

Pero también ha hecho su aparición en la nueva agenda de Marulanda el tema del canje. Hasta ahora éste venía discutiéndose, sí, pero paralelamente con la agenda original, y no formaba parte de la mesa de negociación. Pues ahora Marulanda ha cambiado el eje de las conversaciones: el tema del canje se ha hecho presente con toda la fuerza en su nueva agenda, con la que ha sustituido la original, como un tema central de las conversaciones.

A mí, de esta nueva agenda que Manuel Marulanda acaba de introducir al escenario me preocupan especialmente dos cosas: la exigencia de discutir el Plan Colombia y las ganancias que obtendría la guerrilla si se concreta el mentado canje.

Es absolutamente inviable que el gobierno acepte sentarse a negociar con las Farc el contenido del Plan Colombia. La razón es que las Farc buscan que de él se modifiquen básicamente dos cosas: las fumigaciones, que son el gancho del resto del paquete de ayuda de Estados Unidos en cuanto a su componente militar y social. Y que se revise también el contenido militar del Plan, lo que es imposible, porque el gobierno no se puede sentar con las Farc a discutir si les parece bien la reorganización del Ejército, y menos que nunca en momentos en que se sabe que las Farc vienen recibiendo una inyección armamentista gigantesca proveniente de países como Jordania y varios de nuestros propios vecinos latinoamericanos.

Pero también me preocupa mucho el tema del canje. Habilísimamente las Farc congelaron las negociaciones cuando íbamos a comenzar a discutir el Derecho Internacional Humanitario y el cese al fuego, temas ambos que representaban un avance estratégico muy valioso sobre las Farc y a favor del Estado. Y en lugar de que se esté planteando el descongelamiento para retomar las conversaciones donde iban, es decir, para entrar a discutir el DIH y el cese al fuego, hemos pasado a que el primer punto, descongeladas las negociaciones, sea el que hábilmente introdujo Marulanda: el de la corraleja del canje.

En cualquier guerra los cuadros militares son de altísimo valor. Mientras las armas se compran en cualquier esquina, los coroneles y los generales se hacen con mucho esfuerzo y en mucho tiempo. Y esos son los líderes para la guerra que Marulanda pretende que le devolvamos a través del instrumento del canje, que a todas luces es la estrategia número uno del jefe guerrillero, a la que le otorga tanta importancia que él la venía discutiendo personalmente con el Comisionado de Paz.

El canje, en las últimas horas, ha hecho su aparición en medio de un tremendo ‘!!plaff!!’ sobre la congelada mesa de negociación. Y enredados en el mecanismo diabólico de la prórroga sistemática de la zona de despeje, no nos dimos cuenta de a qué horas Marulanda nos cambió la agenda. La agenda de la paz por la de la guerra.

Que Dios me bendiga, y que Dios nos bendiga.

Entretanto... ¿Será cierto que en la foto de un artículo reciente de SEMANA sobre Fernando Botero, la mano de Samper es la misma de éste? Compárenlas...
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