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Opinión

  • | 2006/10/07 00:00

    El guerrillero de utilería

    A nadie le importó que el supuesto jefe político hubiera atravesado las montañas del tolima sin que se le hubiera afectado su manicure, ni su colita a la moda

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En medio de las crecientes denuncias sobre el montaje de positivos y las falsas desmovilizaciones, coordinadas desde la cárcel La Picota, hay un personaje para destacar. Se trata de Raúl Agudelo Medina, alias 'Olivo Saldaña', un hombre que a pesar de estar en la cárcel hace casi tres años, ha firmado pomposamente dos actas de desmovilización. Se ha re-re-reincorporado a la vida civil ante el aplauso conmovido de Luis Carlos Restrepo que lo considera un "gran colaborador del Estado". En la última semana, 'Olivo' ha estado llamando a los medios de comunicación a nombre de "150 guerrilleros presos" que nadie sabe quiénes son pero que, según él, se niegan a hacer parte del canje.

La historia pública de este avivato arranca en agosto del año 2004, cuando la Policía lo capturó en Pereira. Había desertado de las Farc llevándose cuatro millones de dólares. Ya en prisión contactó a la oficina del Alto Comisionado para la Paz.

El 15 de noviembre del año pasado, en el batallón Jaime Rooke de Ibagué, 'Olivo' tomó el micrófono para afirmar "decidimos desmovilizarnos en el marco de la Ley de Justicia y Paz". Al Comisionado no le pareció importante aclarar que el cabecilla desmovilizado ya estaba preso. Simplemente fue presentado como el líder del grupo de 23 encapuchados que decían hacer parte de las células 'Norma Patricia Galeano' y 'Manuelita Sáenz' de las milicias urbanas de las Farc.

La cosa salió tan bien, que decidieron hacer una nueva desmovilización con él. En marzo de este año, en plena campaña de reelección, 'Olivo' volvió a salir de La Picota para ser el miembro representante de la 'Compañía Cacica La Gaitana' del Comando Conjunto Central de las Farc.

Hasta ese día, en los documentos del Ejército no estaba registrada la existencia de la 'Compañía Cacica La Gaitana', pero a nadie le importó ese detalle. Ni que el miembro representante fuera un preso, ni que el supuesto jefe político, un joven que se hizo llamar 'Biófilo', hubiera atravesado las agrestes montañas del Tolima para entregarse en Alvarado estrenando uniforme, sin que se le hubiera afectado su manicure, ni su colita a la moda.

El entusiasmo por la entrega de 70 supuestos guerrilleros era tal, que no admitía ninguna duda. Cuando un reportero le dijo frente a las cámaras al Alto Comisionado: "Biófilo dijo que hace dos o tres meses se armó la compañía", el funcionario le aconsejó "Hombre, destaquemos lo positivo".

Y lo más positivo de todo era que los hombres de 'La Cacica Gaitana' estaban entregando un avión de las Farc. Según la versión de 'Olivo', se trataba de un Aerocomander comprado por ese grupo guerrillero cuando aún funcionaba la zona de distensión.

Sin embargo, el avión, de matrícula norteamericana, había llegado a Colombia en el año 2003 cuando ya no había zona de distensión. Ese mismo año, el aparato fue abandonado en Sucre -una zona de claro predominio paramilitar- e incautado por la Armada Nacional. Cuando 'Olivo' lo 'devolvió' el avión era hace tiempo patrimonio del Estado y había sido asignado al Sena.

El oso fue tan grande, que el propio Presidente de la República reconoció que había sido mal informado.

Pero nada de esto ha afectado la carrera creativa de 'Olivo'. Hace menos de un mes, El Tiempo publicó que el guerrillero de utilería sigue saliendo de la cárcel, viaja en helicóptero por el Tolima y se pasea por las calles de Planadas señalando a sus enemigos. La gente del pueblo le escribió a las Naciones Unidas denunciando el nuevo estatus de 'Olivo' a quien vieron en 1999 asesinar a sangre fría a un vendedor de flores y secuestrar a otras personas.

Este 'Olivo' es el mismo que ahora está llamando a los medios bajo una nueva razón social. A nombre del 'Movimiento de No Retorno a la Guerra' dice representar a los guerrilleros que rechazan el canje y pide ir a la plaza pública para defender las bondades de la Ley de Justicia y Paz.

No tiene nada de raro que el gobierno termine firmando la paz con él. Extendiéndole al futuro un verdadero 'ramo de olivo'.
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