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Opinión

  • | 2006/07/25 00:00

    El Honor de ser Militar (Por CR® Germán Morantes Hernadez)

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En mi condición de Oficial del Ejército, en retiro por voluntad propia, luego de treinta ininterrumpidos de entrega absoluta a mi patria, veo transcurrir este aniversario de la independencia Colombiana en medio de los sentimientos encontrados que producen dos hechos significativos: El primero de ellos tiene que ver con el “escándalo” suscitado por los medios de comunicación ante la decisión tomada por el fiscal que conocía la investigación por los hechos dolorosos ocurridos en Jamundi en el sentido de correr traslado a la Justicia Penal Militar. Porque es de verdad que los medios convirtieron este caso en “causa nacional” por lo cual permanentemente escuchamos “inteligentes” interrogantes como por ejemplo que porque ¿el Teniente Coronel Carvajal estaba de civil”; que si la visita de Anipsa Carvajal al fiscal incidió en su determinación? ; Que si la luz total del día y la plena identificación de la patrulla Policial, en fin todas las conjeturas de los acuciosos investigadores que solo dejan conocer al aire los puntos de vista que condenan la patrulla Militar pero omiten señalar aquellos que conceden el beneficio de la duda. Yo pregunto si alguien ha recordado que aquellos criminales terroristas que hoy mantienen cautivos a los diputados del Valle llevaron a cabo el secuestro, perfectamente uniformados con prendas de uso privativo y aprovechando las fisuras existentes en la seguridad precisamente por los celos institucionales que se mantienen. ¿Alguno de los estrategas de escritorio que hoy dictan catedra colocando a la estrategia como subordinada de la táctica y mueven Batallones como Unidades subalternas de las compañías se habrá puesto en el trabajo de buscar la definición de “emboscada”? Les proporciono la mas elemental: “Golpe o ataque contundente y sorpresivo que se propina a un enemigo en movimiento en un lugar preestablecido por conocerse su desplazamiento” Es decir que el elemento vital para que exista una emboscada precisamente lo constituye la información precisa sobre la futura presencia; Como explicar entonces que el General Naranjo habla de estrictos e inviolables protocolos de seguridad y compartimentación que incluso conllevan a que algunos integrantes de la patrulla solo conocen de el sitio exacto del operativo en el último momento. Yo no pretendo justificar la conducta del Teniente Coronel Carvajal, entre otras cosas porque desconozco hechos que de seguro conocen los fiscales, solo deseo aclararle a la opinión publica que solo en contadísimas y excepcionales oportunidades un Comandante de Batallón cuenta con un helicóptero para desplazarse y que estudiado el entorno operacional comparándolo con las ultimas informaciones sobre el enemigo en muchas ocasiones es preciso moverse de civil aún a costa de su propia seguridad entre otras cosas para exponer menos a los hombres que uno tanto aprecia. Lo ocurrido en Jamundi es vergonzoso, injustificable, nunca debió ocurrir, merece el repudio de la sociedad, reclama un castigo ejemplar. Todo esto es irrefutable y por el Honor de Soldado siento pena que esto ocurra en mi amado Ejercito, pero hasta ahí. La otra parte tiene que ver con el gran interrogante que se plantea: ¿Gozaran los integrantes de esa desafortunada patrulla del beneficio de la duda? ¿Habrá para ellos ley de favorabilidad? Porque según mi modesto saber y entender desde el momento en que se les despoja de su fuero Militar y mediante un solo pronunciamiento se les traslada a la Justicia Ordinaria por considerarlos culpables, se esta renunciando a la investigación y se parte del principio que solo falta determinar el calificativo del delito. Por lo anterior no resulta extraño observar con las esposas, que no le podemos ver a GARAVITO, al Oficial que otrora acompañado de tan solo doce soldados penetraba a santuarios de la guerrilla donde muchos otros un pudieron ingresar. No, no se trata de que por el hecho de haber esquivado las minas quiebrapatas y expuesto su vida durante veinte años, se le vaya a perdonar la comisión de un delito. No, es tan solo que lo razonable seria que lo vencieran primero en un Juicio Justo. A propósito que responderá mañana el Señor General Director de la Policía cuando alguien implicado en la investigación por un delito y asesorado por una ONG le reclame que su proceso no sea instruido por la JPM por falta de garantías?

A pesar de lo extenso del escrito me resisto a ignorar el segundo hecho significativo del cual hablaba en un principio y tiene que ver con el dolor de patria que se revive al observar el desfile de nuestros mutilados. Aquellos héroes anónimos que nuestra patria solo trae a la memoria los veinte de Julio, aquellos que con una vocación incomparable de servicio emprendieron la lucha por librar a sus conciudadanos del flagelo del terrorismo y hoy con una mísera retribución aprenden a convivir con el 50,60, 70 o X por ciento de sus facultades. La reflexión que surge de inmediato tiene que ver con la difícil tarea que se les avecina a los altos mandos para evitar la deserción de las filas y lograr así mismo la incorporación de nuevos hombres que dediquen su vida entera a una causa muchas veces ingrata. Constitucionalmente la Policía Nacional debe velar por el orden interno y el Ejército por la soberanía Nacional con énfasis en sus fronteras, pero en nuestra patria los Soldados controlamos hasta las elecciones para concejo Municipal, aseguramos los puentes, hidroeléctricas, en fin cuanta actividad haya por realizar y si no quien garantiza la seguridad en las vías durante los festivos y vacaciones. La multiplicidad de funciones y el avance de unos grupos terroristas enfrentados de distinta manera en cada gobierno han ocasionado un desgaste en nuestros hombres que están por decir algo dos años en las unidades que integran el plan patriota con oportunidad de ver sus hijos solo en dos o tres ocasiones cada año, alentados con la esperanza que en su nuevo traslado las condiciones mejorarán, pero que luego al arribar a su nueva Unidad tendrán solo el tiempo indispensable para ubicar su familia y volver a lo mismo esto es a la comunicación con sus esposa cada dos meses cuando haya señal. ¿Cómo mantener la moral de las tropas? Difícil de verdad especialmente porque por la precariedad de los medios en ocasiones se retardan los abastecimientos o se hace difícil la evacuación de un herido. Tan solo nos queda recurrir a la mágica frase: “El Honor de ser Militar, el Honor de servir a mi patria”. Cuando un Oficial se enfrenta a las dificultades diarias y las sopesa, tiene para convencerse de continuar en la lucha una serie de intangibles que ennoblecen tales como la gratitud de los subalternos y del pueblo en general que reconoce su esfuerzo y tiene además, o tenía en este caso, algunas prerrogativas como por ejemplo el gozar de un fuero especial que le garantizaría la seguridad de evitar compartir celda con aquellos delincuentes a quienes de una u otra manera remite a esos centros carcelarios. He conocido casos de antisociales puestos en libertad tres o cuatro días después de su captura y también que quién lo capturó debió presentarse a la procuraduría o fiscalia por mucho tiempo. Irremediablemente la dura realidad esta haciendo mella y si a esto le sumamos la inequitatividad en la distribución de los estímulos en la fuerza encontramos casi clara la razón de titulares como los de “el Tiempo” que hablan de cuatro coroneles de una misma Brigada que piden el retiro en un mismo periodo o la razón por la cual un Coronel prefiere retirarse antes de Comandar una Unidad que en el pasado reciente constituía un VERDADERO HONOR. En contraposición a esto afortunadamente en las filas aun subsisten hombres con espíritu de lucha y voluntad de servicio, quienes habrán de recurrir a su sabiduría y experiencia para conducir nuestra Gloriosa Institución en este trago amargo.

CR® GERMAN MORANTES HERNANDEZ
CC 9517.343. de Sogamoso
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