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Opinión

  • | 2012/08/04 00:00

    El inmaculado

    Gobernaciones y alcaldías, interesadas en mantener buenas relaciones con el consejero presidencial para las regiones y aún más con el ministro, han recurrido a los servicios de la polémica, pero bien casada, abogada.

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El ministro de Transporte Miguel Peñaloza no está diciendo toda la verdad sobre los contratos de la empresa de su familia con el Estado, ni sobre sus propiedades. Empeñado en negar la falta ética, el ministro se ha ido apartando de la realidad. Esta semana incurrió en un evidente embuste sobre el monto de los contratos que han beneficiado a sus familia mientras él ha sido consejero de los últimos dos presidentes y últimamente ministro.
 
Frente a los periodistas de Caracol Radio que le preguntaban por los más de 1.700 contratos que han beneficiado a su esposa e hijos, el doctor Peñaloza aseguró:  “No son contratos millonarios, Darío, Gustavo, ese contrato al que hace referencia que maneja 1.700 procesos, vale todo, todo el contrato, doce millones de pesos”. (Ver video Mintransporte en Caracol Radio)
 
Los registros oficiales entregan unas cifras muy distintas. Más de 3.000 millones de pesos han recibido en contratos la esposa del ministro Sonia Guzmán y la empresa PyG Asesorias Integrales, fundada por Peñaloza y entregada a su esposa e hijos después de pasar por el volantín de una retroventa a un tercero. (Retroventa quiere decir “te vendo pero me devuelves mi negocio cuando yo te diga”).
 
La mayoría de estos contratos se ha celebrado mientras el doctor Peñaloza ha sido servidor público.
 
Por ejemplo los contratos con el ministerio de Educación suman 428 millones de pesos. De Findeter recibió 244 millones. El Fondo Nacional del Ahorro le pagó 200 millones. El ministerio de Ambiente aportó 68 millones. El propio ministerio de Transporte en 2010, bajo Andrés Uriel Gallego, le contrató asesoría por 80 millones de pesos.
 
Con la intermediación Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA) o directamente de Invías recibieron más de 240 millones de pesos. El Inco contrató a doña Sonia, entonces esposa del consejero presidencial, por 42 millones de pesos. Ferrovías le pagó 169 millones.
 
El Sena le ha firmado más de 250 millones de pesos, hasta julio de este año. Lo increíble es que el mismo Sena ha seguido contratando con la esposa del ministro a pesar de que en 2006 inició una queja contra ella en la Judicatura por “presunta falta a los deberes profesionales por omisiones en la gestión encomendada”. El proceso se venció por prescripción en agosto 25 de 2008.
 
No es el único cliente estatal que ha quedado inconforme con los servicios de la doctora Sonia. La presidenta del Instituto de Seguros Sociales, Silvia Helena Ramírez, la denunció ante el Consejo Superior de la Judicatura porque a su juicio “incumplió con la gestión encomendada dentro del contrato de mandato del 18 de abril de 2011 causando graves perjuicios a la entidad”.
 
La última diligencia dentro de este proceso debía cumplirse hace unos días, el 17 de julio, pero la esposa del ministro no llegó a la audiencia.
 
Gobernaciones y alcaldías, interesadas en mantener buenas relaciones con el consejero presidencial para las regiones y aún más con el ministro, han recurrido a los servicios de la polémica, pero bien casada, abogada. Hace unos días la gobernación de Cundinamarca le adjudicó a la empresa de los Peñaloza Guzmán un contrato por 620 millones de pesos.
 
La lista podría seguir por el Bienestar Familiar y la Comisión Nacional de Televisión, entre muchos otros contratantes, pero no quiero terminar sin hablar de otra reveladora imprecisión del ministro Peñaloza.

Esta vez fue en la W Radio. El ministro sostuvo que no era cierto que tuviera estaciones de gasolina, en plural:  “No son estaciones, es una estación, es una estación…Eso está completamente claro y a disposición de todos”. (Ver video W Radio)
 
Lo que está claro y probado en documentos de la Cámara de Comercio de Bogotá es que la empresa Agropecuaria Los Laureles -de propiedad del ministro, su esposa y sus dos hijos- tiene por lo menos dos bombas de gasolina. Una es la Estación de Servicio Brío en Granada, Cundinamarca, (Ver estación Granada.jpg) y otra la Estación de Servicio Los Laureles en Guasca. (Ver estación Guasca.jpg).
 
Como felizmente el ministro se va a quedar porque cree no tener mácula, quizás haya oportunidad de hablar de las vías que pasan cerca de esas y otras propiedades.
 
Video Mintransporte en Caracol Radio
 

 
Video W Radio
 


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