Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2008/07/21 00:00

    El intercambio humanitario de Israel

    Luego de varios meses de negociaciones, en las que sirvió como mediador y representante de las Naciones Unidas, el alemán Gerhard Konrad, Israel negoció con Hezbolá, el intercambio de los cadáveres de dos soldados israelíes por la excarcelación de cinco milicianos

COMPARTIR

Después de la apoteósica liberación de Ingrid Betancourt, tres norteamericanos y 11 soldados y policías no sólo quedó en el ambiente la sensación de fortaleza y superioridad de las Fuerzas Militares sino la incertidumbre por los demás que siguen secuestrados. Como se ha afirmado, el exitoso operativo, además de ser producto de un minucioso trabajo de inteligencia, es irrepetible. Es totalmente improbable que las Farc vuelvan a ser engañadas con una acción similar que permita la liberación de los 25 llamados secuestrados políticos que todavía quedan, algunos con más de diez años de cautiverio.

Aún cuando la gran manifestación nacional del 20 de julio, de rechazo al secuestro y de solidaridad con todas sus víctimas, sin duda fue un gran alivio para ese dolor infinito de los secuestrados y sus familias y tal vez fortalezca la esperanza de libertad, la realidad de su situación es ahora más compleja. No sólo porque, como se dijo, es imposible concebir la repetición de la Operación Jaque, sino que ahora la presión internacional será menor, ya no habrá mediadores extranjeros y lo peor, es muy probable que la guerrilla no permita la gestión de organismos humanitarios que puedan atender a los secuestrados, llevar cartas, medicinas, alimentos o jugar un papel de mediación. Ya ésta quedó descartada.

Se acaba de confirmar que el Ejército utilizó indebidamente el emblema de la Cruz Roja. Los analistas discuten si el hecho configura o no perfidia, crimen de guerra, violación al Derecho Internacional Humanitario. Sin duda lo es. Desde un principio se evidenció que, al margen de si los símbolos blancos y rojos eran exactamente una cruz roja, lo cual tipifica la infracción, se utilizó como estrategia la apariencia de una misión humanitaria, hecho que obviamente en el futuro dificultará el trabajo de reales organismos humanitarios.

Mientras el país discute lo anterior y la fórmula del acuerdo humanitario parece condenada al imposible, curiosamente en Israel se da un intercambio de prisioneros con un grupo llamado por él mismo como terrorista. Sí, en Israel, aquel Estado que aparentemente colaboró con el Ejército colombiano en el diseño de la estrategia. No se sabe si fueron los organismos de inteligencia israelí los que ayudaron, porque el Ejército de dicho país tiene una política muy diferente, lo cual se evidenció en la aprobación del citado intercambio. La inteligencia israelí se opuso en tanto que el Ejército lo apoyó. Éste siempre ha tenido como principio rector garantizar – como sea- el retorno a la libertad de sus soldados – así estén muertos.

Luego de varios meses de negociaciones, en las que sirvió como mediador y representante de las Naciones Unidas, el alemán Gerhard Konrad, Israel negoció con Hezbolá, el intercambio de los cadáveres de dos soldados israelíes por la excarcelación de cinco milicianos, dentro de ellos Samir Kuntar, quien llevaba preso 29 años y estaba condenado a cadena perpetua, así como la entrega de doscientos cadáveres de palestinos y militantes de dicho grupo.

Los dos cadáveres por cuya entrega Israel fue capaz de excarcelar al máximo líder de Hezbolá en su poder, corresponden a Ehud Golwasser y a Eldad Regev, soldados que en julio de 2006 fueron tomados como rehenes en desarrollo de una estrategia de presión para lograr un ‘intercambio de combatientes’, hecho que desató una cruenta guerra en el Líbano en el verano de hace dos años.

En aquella oportunidad Olmert prometió no parar la guerra hasta que los soldados regresaran y Hezbolá se desarmara. Más de mil personas murieron, la mayoría civiles libaneses pero también ciudadanos israelitas. El tiempo demostró que Olmert no pudo cumplir su promesa.

Treinta años atrás un hecho conmocionó a Israel. Los expedientes cuentan que el chií Samir Kuntar ingresó a la ciudad de Nahariya y mató a un policía de apellido Haran junto a sus dos hijas. Una de ellas murió asfixiada por su madre, con quien estaba escondida en la bañera y le tapaba la boca para evitar que sus sollozos fueran escuchados. El hombre remató a la menor reventándole la cabeza con la culata del fusil. Los vecinos de la familia Haran escucharon con horror lo que sucedía. Uno de ellos, Shlomo Goldwasser, es el padre de Ehud Goldwasser, quien apenas tenía cuatro años cuando sucedió la masacre.

Curiosamente, la excarcelación de Samir Kuntar, llamado como “el monstruo de Nahariya” fue lo que permitió que Shlomo Goldwasser, el vecino de los Haran, pudiera recuperar el cuerpo de su hijo. Kuntar fue recibido con honores en el Líbano por el Presidente y el Primer Ministro junto con líderes políticos y miles de ciudadanos. Los féretros de los doscientos cadáveres que entregó Israel también fueron honrados.

En Israel la opinión en general fue favorable al canje, calificado como un triunfo indiscutible de Hezbolá. Aun cuando la Mossad se opuso a éste, importó más finiquitar una guerra y enterrar a los muertos. Sin embargo, muchos criticaron que el intercambio fuera demasiado tarde, tarde hasta la muerte, que hubiera sido preferible dos años atrás, cuando todavía estaban vivos.





¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.