07 septiembre 2013

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El mojado

Por Marta RuizVer más artículos de este autor

OPINIÓNÁlvaro Uribe tiene cientos de denuncias, pero la nueva orden de que se le investigue por paramilitarismo no será una más.

El mojado.

Un tribunal de justicia y paz le ordenó a la Comisión de Acusaciones que investigue si Álvaro Uribe tuvo vínculos con los grupos paramilitares en la época en que fue gobernador de Antioquia (1995-1997) e incluso en sus primeros años como presidente.

Según un completo informe del portal Verdad Abierta (ver nota), después de escuchar decenas de testimonios de desmovilizados de las AUC, los magistrados de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín encontraron muy sospechoso que a lo largo de más de una década Uribe estuviera rodeado de funcionarios y subalternos involucrados hasta el cuello con los grupos armados de extrema derecha y él no se hubiese dado por enterado. 
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Según el magistrado Rubén Darío Pinilla Cogollo: “Uno no puede estar en una piscina y no mojarse”. Y en esta ocasión se trata de las turbias aguas del paramilitarismo.

Uribe tiene cientos de denuncias y a simple vista esta parecería una más. Pero no lo es. La orden de que se le investigue proviene de la más alta instancia de la justicia transicional, ante la que comparecen los excombatientes que cometieron crímenes atroces, para obtener penas alternativas a cambio de verdad. Cuando este tribunal entra en actuación, ya la Fiscalía ha verificado las versiones libres de los postulados.

Estos jueces, por orden de la Corte Suprema de Justicia, además de juzgar a cada uno de ellos, deben reconstruir los contextos político, económico y militar de las regiones donde actuaron las AUC, todo ello para que aflore una verdad plena sobre este fenómeno y no sólo sobre episodios puntuales. Se trata de establecer cómplices, financiadores y quienes hicieron posible por acción o por omisión la terrible barbarie paramilitar. Es en la reconstrucción de ese contexto donde el nombre de Uribe aparece una y otra vez. 

Pinilla enumeró una larga lista de episodios y personas del círculo cercano a Uribe que fueron claves para la expansión paramilitar. Entre otros, su secretario de gobierno, Pedro Juan Moreno (quien falleció en un accidente aéreo), a quien los jefes de las AUC señalan como un entusiasta aliado; pasando por el general Rito Alejo del Río, a quien Uribe elogió públicamente por haber “pacificado” Urabá, tarea que al parecer cumplió de la mano de las AUC. 

También se preguntan los magistrados si es posible que Uribe ignorara las andanzas del entonces coronel Mauricio Santoyo, quien era su jefe de seguridad en la Presidencia y ya fue condenado en Estados Unidos por sus vínculos con los paramilitares, y las actividades criminales de por lo menos un par de directores del DAS. Todo ello les pareció raro por lo menos a dos de los tres magistrados de la mencionada Sala de Justicia y Paz. 

Claro que a pesar de la gravedad que le ven estos juristas al caso Uribe, este puede terminar en nada. Como se sabe, el juez natural de los expresidentes es la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. Es decir, nadie. 

Aunque, pensándolo bien, al Congreso le quedará difícil hacerle el quite a esta orden, si se considera que al mismo tiempo estará reglamentando el Marco Jurídico para la Paz. Los legisladores tendrán que convencer al país de que habrá generosas dosis de verdad a cambio de un sacrificio en materia de justicia, para hacer posible el fin de la guerra con las FARC. 

¿Podrán al mismo tiempo negarse a establecer la verdad sobre el paramilitarismo? Habrá que ver qué se inventan esta vez.

Coletilla: Felicito a Victoria Solano quien con su documental 9.70 logró que se congelara la resolución del ICA que prohíbe guardar parte de la cosecha para semillas en cultivos mayores a cinco hectáreas. Todavía falta que sea derogada.
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