Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1986/12/08 00:00

EL OFICIO DE "METER LA PATA"

Pero sin duda alguna quien ha batido el récord en "metida de pata" es el presidente Ronald Reagan, a quien también se le editó librito con la recopilación

EL OFICIO DE "METER LA PATA"

No parece tener un origen clásico, como el refran "más vale patinar con el pie que con la lengua". Ni poseer una tradición literaria, como la de "en boca cerrada no entran moscas", uno de los 27 mil proverbios atribuidos al Quijote. Pero "meter la pata", sin tanta alcurnia clásica o literaria, es la forma como más gráficamente se conoce entre nosotros lo que en francés se denomina una gaffe, en inglés to drop a brick y en latín un lapsus linguae: un tropiezo o error con la lengua.
En los últimos días, esos tropiezos o errores de lengua parecen estar ocurriendo en el mundo con la frecuencia de una epidemia. Los ha habido de todos los colores, olores y sabores.
El primer ministro japonés, Yasuhiro Nakasone, por ejemplo, dijo recientemente algo que no fue una simple metida de pata, sino de anca. Afirmo que el "nivel intelectual y educacional de los EE.UU. es bajo, debido a la gran cantidad de negros e hispanos que forman parte de su población". Japón es un país sin minorias étnicas, excepción hecha de algunos coreanos, por lo que quizás Nakasone no midió las susceptibilidades que su afirmación tendría en un país en el que, como los EE.UU., dichas minorias constituyen una dura realidad social. Tuvo que rectificar su afirmación, pero cuando se ha metido el anca, es difícil pretender sacar solamente la pata, y su gaffe aún lo persigue como una mortal aureola.
A los pocos días vino la del principe Felipe de Edimburgo, cuando acompañaba a su esposa, la reina Isabel de Inglaterra, en una visita oficial a la China. Fue entrevistado en la mitad de la gira sobre sus impresiones del país, y respondió: "Todo me ha parecido muy interesante. Pero si esto se prolonga durante mucho más tiempo, terminaré con los ojos rasgados". Como era de esperarse, ni la fina cortesía de los chinos dio abasto para que el chiste de Felipe provocara la más leve sonrisa. Como pocas veces en la historia, el humor inglés patinó irreverentemente sobre la Muralla China.
La más reciente metida de pata de la política internacional corrió por cuenta del canciller alemán, Helmut Kohl. Una cosa es apodar a Bernardo Ramirez, no sin cierta picardia, "el Goebbels criollo", y otra muy distinta que un Primer Ministro europeo afirme, en momentos en los que Occidente negocia con la URSS capítulos vitales de la reducción armamentista en Europa, que "el impacto audiovisual del número uno soviético, Mijail Gorbachev, es comparable con el del jefe de propaganda nazi, Josef Goebbels". Dicen que si ningún alemán se rio del chiste de Kohl, pocas esperanzas se tienen de que hubiera arrancado alguna mueca benigna de los soviéticos.
Según parece, las "meteduras de pata" de Kohl se han hecho tan famosas, que hasta hay un libro que las recopila. Entre las anécdotas más simpáticas figura la de que Kohl afirmó en alguna oportunidad estar estudiando esperanto "con la esperanza de poder visitar un día de estos a Esperantia". Y que una vez le preguntó al presidente francés, Francois Mitterrand: "¿Por qué no destruye esa enorme torre de perforación que se encuentra a orillas del Sena, si jamás encontraron petróleo ahi?".
Pero sin duda alguna quien ha batido el récord en "metidas de pata" es el presidente Ronald Reagan, a quien también se le editó librito con la recopilación. En él figura la famosa gaffe que cometió cuando el presidente brasilero Figueiredo le ofrecia una cena de despedida en Brasilia, el 1° de diciembre de 1982, en visperas de que el Presidente norteamericano saliera para Bogotá: "Brindo por el pueblo de Bolivia, hacia donde ahora me dirijo, y por el pueblo de Brasil, que ahora despido".
No resisto la tentación de transcribir algunas otras "perlas" verbales del presidente Reagan:
"Se sorprenderían como yo con lo que descubri en mi viaje a Latinoamerica. Que son todos países individuales". (Al Washington Post en diciembre 6 de 1982).
"Me acaban de entregar un mensaje verbal del Papa Juan Pablo, en el que nos urge continuar con nuestros esfuerzos en Centro América". (Conferencia en abril de 1985, que provocó de inmediato una rectificación papal, afirmando que jamás envió mensaje semejante).
"Nikolai Lenin publicó los Diez Mandamientos del Comunismo".
(Conferencia de prensa, en 1982. De inmediato se le indicó que si el nombre de Lenin había sido Nikolai el de Santa Claus tuvo que haber sido Vladimir llich...).
"Fue importante que el presidente Ford le otorgara ese perdón al ex presidente Nixon. El señor Nixon ha sufrido el máximo que todo hombre debe sufrir". (Sin palabras. Declaraciones a los Angeles Times, en 1974).
"El humo de una planta de carbón libera más radiactividad en el aire que una planta nuclear". (Sin palabras. En un colegio de New Hampshire en 1980).
"El 80% de la polución no viene de chimeneas o exhostos de carros, sino de las plantas y los árboles". (Entrevista radial, febrero de 1979. Sin palabras).
En Colombia, siempre que se habla de metidas de pata, se cae irremediablemente en la célebre de Guillermo León Valencia, cuando exclamó "!viva Espana!" en un banquete que ofrecía en honor de De Gaulle.
Pero por fortuna el repertorio está siendo renovado por el presidente Barco, que en las escasas oportunidades en las que se ha dirigido improvisadamente a la opinión pública nos ha obsequiado con algunas "perlas" de su propia cosecha.
Las ha habido leves, como confundir demanda con oferta. Menos leves. como su reciente gaffe al afirmar que tres ministros del gobierno anterior se habian caido antes de completar un mes de posesionados, cuando en realidad se estaba refiriendo a dos gobernadores que no pudieron posesionarse por manchas en sus hojas de vida.
Y casi graves, como la forma despreciativa en la que expresó en su reciente periplo por los EE.UU. que "Bolivia no es Colombia", o que nuestro país no se podía quedar solo frente a Cuba "con las dictaduras de Chile y Paraguay".
Con un poco más de tiempo, muy seguramente el Presidente nos brindará nuevas oportunidades para escribir un libro como el de Reagan y Kohl. Desde ya propongo que se llame: "Barco, 1986-90: Metidas de ancla ".

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