Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/12/24 00:00

El presente y el futuro

¿Qué clase de animales somos los adultos en Colombia que por acción u omisión permitimos el maltrato a los niños?

Lola Salcedo, periodista barranquillera

Este país está tan al revés que son los niños, niñas y adolescentes lo que tienen que abrirle los ojos a los adultos, y en este caso a los gobernadores del país. Se reunieron en Barranquilla en una cumbre citada con apoyo de Unicef y el Icbf, donde el Procurador General Edgardo Maya informó que el presupuesto para el 2009 contará con 4 billones de pesos para los planes y programas de desarrollo de los 32 departamentos sumados a otros cuatro billones del gobierno nacional de los cuales 2,6 billones corresponderán al manejo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Es una suma que al exponerla parece grande pero que se vuelve ridícula cuando se enfrenta al diagnóstico de la niñez: de los 16 millones de niños, seis millones viven en pobreza y dos millones en la indigencia. Y eso sin contabilizar a los miles de niños y niñas y adolescentes que a partir del piramidazo pasaron a engrosar esas filas.

Los montos destinados a la niñez en Colombia son insuficientes a todas luces: no hay duda y si se le suma que muchísimos gobernantes desvían esos fondos hacia rubros que les producen más réditos políticos (la niñez no vota), encontramos que además de que en el país ostentamos la más baja inversión en ellos, en comparación con otros países de Latinoamérica, la que existe tampoco les llega.

Ahora bien, este panorama oscuro existe sin tener en cuenta las violaciones permanentes a los pactos de respeto y protección de los niños que han hecho los actores armados del conflicto y aquí caen tirios y troyanos, porque no puede ser que un pelao de 16 años tenga que presentarse ante las Fuerzas Armadas como posible candidato a engrosar la defensa del país.

¡Por favor! Y luego nos quejamos de que guerrilla, paracos y delincuentes los usen como pie de fuerza en sus luchas (por llamarlas de alguna forma). Son cientos de niños y niñas que están al margen de la ley, en gracia de las mil formas de llevárselos que han desarrollado los ilegales: seducción por las armas, seducción amorosa, engaño de mejoras, sueldos que nunca reciben.

Entonces sólo cabe plantearse, ¿qué clase de animales somos los adultos en Colombia? Los unos por acción, que se llevan todas las culpas, pero que decimos los que por omisión coadyudamos esa masacre?

¡Ah! La niñez es el futuro, decimos siempre, cuando bondadosamente regalamos un juguete barato para Navidad; ¡Ah! Padres desalmados, clamamos cuando leemos confortablemente instalados en casa, sobre infanticidios y maltratos. ¿Pero qué hacemos en la realidad? Los niños y niñas que no padecen necesidades materiales sino emocionales; casi siempre viven en soledad y no saben lo que es un papá o una mamá jugando con ellos, o están en manos del servicio doméstico que hace lo que puede.

¿De cuál futuro hablamos entonces?

losalcas@hotmail.com
 


*Lola Salcedo es periodista y columnista de varios medios.

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