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Opinión

  • | 2012/04/16 00:00

    El presidente Santos, los intentos fallidos y la paz

    La paz es posible si hay un proceso social y político que la haga viable. No es un asunto de mera voluntad, pues esta se alimenta de hechos y nuevas realidades, y eso es lo que no ha existido en las tres décadas anteriores

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Nuevamente el presidente Juan Manuel Santos habla de un eventual acuerdo con las guerrillas, algo que no se puede resolver si no hay voluntad y propuestas de las partes enfrentadas, a la vez que requiere de apoyo político, participación social y acompañamiento internacional.

Desde el día se su posesión el tema está en la agenda pública, pues el propio Santos acuñó allí la expresión “tengo la llave de la paz”, lo cual denota que tiene el interés en buscar algún tipo de acercamiento. Él mejor que nadie sabe que la derrota militar de las guerrillas no está a la vuelta de la esquina, y que lo mejor para el país –que anhela cerrar las heridas de este doloroso y sangriento conflicto– es construir un acuerdo. Tarea nada fácil, en la cual llevamos 30 años de intentos, que no han logrado concretarse de manera satisfactoria con las guerrillas de FARC y ELN.

La paz es posible si hay un proceso social y político que la haga viable. No es un asunto de mera voluntad, pues esta se alimenta de hechos y nuevas realidades, y eso es lo que no ha existido en las tres décadas anteriores, donde los múltiples actores de esta guerra sin nombre no han creado las condiciones para salir de ella, por lo que debe haber motivaciones concretas que promuevan el acuerdo, con base en las aspiraciones de los contrincantes.

El M-19 en algún momento de la confrontación decidió buscar los cambios sin armas y procurar un reordenamiento institucional, y lo logró en el Constituyente del 91. Las FARC y el ELN a su vez tienen que plantear logros concretos para salir de la guerra, según sus intereses y aspiraciones. Algo deben lograr para validar tantos años de acción con armas, y la buena noticia es que esto es perfectamente alcanzable porque la sociedad colombiana tiene muchos aspectos para reformar, retos propios y necesarios que pueden coadyuvar a ponerle punto final a una acción política con armas, como la desarrollada por las FARC y el ELN.

Santos tiene razón al reafirmarse en que no quiere llevar al país a una nueva frustración como las vividas en La Uribe, Caracas, Tlaxcala y el Caguán. Tiene la experiencia y la seriedad para saber lo delicado del tema, es mejor cerrar este conflicto a prolongar una costosa agonía que en nada ayuda a una Colombia que quiere vivir en democracia y superar las grandes inequidades.

Un acuerdo que conduzca a la paz sólo será posible si el presidente lidera las reformas que permitan salir de la guerra, siendo la principal avanzar en reformar un mundo rural lleno de inequidad y exclusiones, sin un firme propósito de lograr una vida digna para millones de campesinos, la paz esta lejos. Ese es el tema central, no el único, pero sí el central, y sabemos que forma parte de la agenda presidencial, lo cual nos indica que es posible avanzar en un acuerdo.

Es cierto que el acuerdo no está a la vuelta de la esquina y que faltan “nuevos pasos en la dirección correcta”, pero es indudable que hoy estamos mejor que hace un año y mucho mejor que hace dos, en el largo camino de conseguir la paz y la reconciliación nacionales.

*Luis Eduardo Celis es coordinador de incidencia política de la Corporación Nuevo Arco Iris
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