22 octubre 2012

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El proceso de paz: nueve diferencias con el pasado

Por Leonardo Carvajal H.*

OPINIÓNLos aspectos que definen la particularidad del momento actual dibujan un panorama sin igual para buscar un acuerdo de paz maduro y sostenible.

La mesa de conversaciones instalada en Oslo y que deliberará en La Habana a partir de mediados del mes de noviembre tiene lugar en medio de una serie de situaciones que marcan cuantitativa y cualitativamente importantes diferencias frente a procesos de paz adelantados en el pasado:
 
a)
Se negocia en un país considerado ahora una economía emergente: con el tercer PIB de Latinoamérica, desempleo de un dígito, inflación controlada y cada vez menos dependiente de la cooperación internacional (cuya disminución ya es un hecho en lo que hace a los Estados Unidos y la Unión Europea). La culminación exitosa del proceso de paz implicará la confirmación de que Colombia deja atrás su condición de nación en emergencia y funge ahora en la categoría de país emergente.
 
b) El narcotráfico ha mutado como fenómeno: el Plan Colombia finalizó tras diez años de vigencia (2000-2010) y su acción determinó que un porcentaje de los cultivos de coca se desplazaran a Bolivia y Perú, con lo cual ya no es Colombia el país con las mayores extensiones de cultivos ilícitos del mundo; las mafias colombianas ya no controlan las rutas de transporte de drogas a los Estados Unidos (ahora en manos de los carteles mexicanos), ni tampoco la distribución en los Estados Unidos, que en los años 80 fue controlada inclusive al nivel del comercio al detal por los carteles de Cali y Medellín; el narcotráfico representa hoy el 0,3% del PIB luego de que en los años 80 y 90 llegara a representar casi el 10% de la economía nacional.
 
c) Las Farc que llegan a la mesa de negociación lo hacen tras haber recibido los golpes militares más significativos de su historia: cinco de los siete miembros del Secretariado fueron abatidos o fallecieron enfermos en medio de la arremetida militar (Tirofijo, Cano, Jojoy, Reyes, Ríos); importantes cabecillas de la segunda línea de mando fueron eliminados o capturados (Simón Trinidad, Martín Sombra, Negro Acacio, Martín Caballero); la inteligencia de las fuerzas militares les propinaron golpes contundentes e inéditos en la historia del conflicto doméstico (Operación Jaque y Camaleón para liberar secuestrados); centenares de guerrilleros se han desmovilizado y algunos de ellos, pertenecientes a la tercera línea de mando, cuentan con espacios nacionales e internacionales de expresión y participación (Yesid Arteta y Karina).
 
d) Las Fuerzas Militares de Colombia son ahora las más dinámicas y mejor entrenadas de Latinoamérica: tienen el más alto grado de alistamiento regional (90%), el ejército nacional es el segundo más numeroso del subcontinente, la infantería de marina es la de mayor envergadura del mundo en desarrollo y la flota de helicópteros de la fuerza pública es la segunda más grande de América Latina.
 
e) El paramilitarismo fue desmovilizado en su manifestación de fenómeno macro. A los reductos vigentes, conocidos como Bacrim, se les otorga tratamiento represivo y judicial de delincuencia común.
 
f) Las relaciones internacionales del país transitan por una época dorada: se restablecieron relaciones diplomáticas con Venezuela y Ecuador; el país ejerció como exitoso mediador en el retorno de Honduras a la OEA y jugó un rol protagónico en la pretensión palestina de ser el miembro 194 de la ONU; acaban de terminar con éxito la séptima participación de Colombia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el segundo turno en la Secretaría General de Unasur y la presidencia pro-témpore de la CAN; el país preside la Asociación de Estados del Caribe; con la apertura de nuevas embajadas y consulados, el gobierno Santos alcanza la más amplia y numerosa presencia diplomática y consular en la historia de la política exterior colombiana; se ha diversificado la agenda de las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea; la agenda exterior colombiana ya no está militarizada ni securitizada.
 
g) Antiguos subversivos y líderes sindicales son actualmente protagonistas de la política nacional: Gustavo Petro ejerce la Alcaldía de Bogotá y se completan tres periodos consecutivos de la izquierda gobernando la capital; un sindicalista y ex miembro del partido comunista es Vicepresidente de la República; un sindicalista de la USO y líder del Partido Verde es ministro consejero para el diálogo social y la movilización ciudadana; un exguerrilllero del Eln es columnista de Semana y preside la fundación que empezó las investigaciones sobre parapolítica en el país, y que han llevado a la cárcel a varias decenas de congresistas, alcaldes y gobernadores del país.
 
h) Antiguas guerrillas, ex subversivos y líderes de izquierda son protagonistas de la política en el continente: el FMLN alcanzó la presidencia en El Salvador y Mauricio Funes es catalogado como el presidente con mayor popularidad de la región; Dilma Rousseff, militante en los años 60 del Comando de Liberación Nacional y de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmareses, es la presidente de Brasil, la indiscutible potencia latinoamericana y la sexta economía mundial; con su gobierno, el Partido de los Trabajadores completa tres periodos en la presidencia del gigante latinoamericano; Uruguay, denominado la Suiza de América, es liderado por José Mujica, antiguo militante del Movimiento de Liberación Nacional Tuparamos; en Argentina gobierna el peronismo por tercer periodo consecutivo; Bolivia es gobernada por un líder de las comunidades indígenas, tradicionalmente excluidas a pesar de su condición mayoritaria en esa nación; el FSLN gobierna Nicaragua por tercera ocasión; en Venezuela acaba de refrendar un nuevo sexenio el presidente Chávez; y Estados Unidos, el hegemón solitario de la posguerra fría, es gobernado por un presidente negro, de padre keniano, madre antropóloga de clase media, padrastro indonesio, con dos nombres de pila árabes y nacido en Hawaii, el único estado no continental de la potencia.
 
i) La Colombia actual es liderada por un presidente de raíces filosóficas liberales que adelanta una agenda gubernamental de avanzada en materia política, económica y social: ley de víctimas y restitución de tierras; mando civil y democrático de las fuerzas militares; provisión masiva de vivienda popular; política exterior moderna y profesional; reforma tributaria redistributiva; relaciones respetuosas y constructivas con otras ramas del Estado; comercio exterior aperturista y globalizante; nombramiento de un equipo negociador plural y representativo.
 
Las anteriores razones definen la particularidad del momento actual y dibujan un panorama estratégico sin igual para buscar un acuerdo de paz maduro y sostenible.
 
* Profesor Titular de la Universidad Externado, M. Sc. de la Universidad de Oxford.
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