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Opinión

  • | 2013/05/10 00:00

    El referendo de Liliana

    Liliana Rendón, tras bambalinas, es la verdadera promotora del nuevo referendo.

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A finales del año anterior, en plena campaña al Senado de los Estados Unidos, un candidato republicano provocó un escándalo mayúsculo. Al ser preguntado por su posición frente al aborto en casos de violación declaró que siendo la vida un don de Dios, el hecho de haber tenido origen en un crimen repudiable no era motivo para interrumpir su curso: “si a la violación sigue el embarazo es porque Dios así lo quiso”.

Como era de esperarse, los americanos no avalaron semejante adefesio y lo demostraron en las urnas. Llama la atención que por aquel entonces en Colombia, pese a los llamados de atención por parte de la Corte Constitucional, no había cesado la campaña orquestada abierta e impúdicamente desde la Procuraría General de la Nación en contra de la Sentencia C-355/2006. Aquella que le otorga a la mujer la “posibilidad” de interrumpir voluntariamente el embarazo frente a tres tipos de adversidad: dos de ellas cuando exista una imposibilidad médico-clínica de garantizar la vida a la madre o la viabilidad del feto, y de otro lado, la imposibilidad de defenderse de un asalto sexual, agravado por la fecundación. No obstante, como también era de esperarse, Alejandro Ordóñez fue reelegido Procurador General por aplastante mayoría en el Senado de la República.

La misma corporación donde tiene asiento José Darío Salazar, del Partido Conservador, uno de los más fieles defensores de Ordóñez, y cabeza visible del proyecto de referendo que busca penalizar nuevamente las eximentes establecidas por la Corte. El problema con este tipo de campañas es que requieren del acompañamiento de una mujer para conjurar la evidencia de un feudalismo de género. Y podría decirse que nadie mejor que la senadora Claudia Wilches para acompañarlo en esa gesta, de no ser por su alter ego, Liliana Rendón. Su compañera no solo por compartir curul en la Comisión Séptima, sino por afinidad ideológica en múltiples propósitos políticos y proyectos de ley. Todo indica que Liliana Rendón, tras bambalinas, es la verdadera promotora de este nuevo referendo, más alineada e inveterada en su posición contra la Sentencia, resultó con más solvencia política que sus dos coequiperos juntos, así se demostró en las urnas. Y ni hablar de su belleza porque los aventaja en la misma proporción. Pero resulta curioso que una mujer tan agradable a la vista tenga que cargar con un problema de imagen. Y es que por las épocas en que no acababa el alboroto por la publicación en España de un manual sobre “cómo pegar a las mujeres sin dejar rastro”, en Colombia la senadora Liliana Rendón, defendiendo la técnica del Bolillo Gómez en artes marciales contra las damas, se despachaba con una máxima según la cuál si el marido golpea a la esposa es porque ella se lo ganó. El inconsciente misógino de algunos colombianos empezó a mirar con recelo esas publicaciones que imponen condiciones: “no dejar rastro” es algo que viene a convertirse en una suerte de norma técnica. Liliana Rendón, en cambio, les ofreció una agradecida justificación. Y el que lo haya dicho como miembro de la Comisión Séptima del Senado, que entre otros se encarga se encarga de asuntos de género y familia, lo hace más inexplicable. Estas frases son la razón de su impedimento publicitario para liderar el referendo:

“Si mi marido como es de madre me casca yo me la gané”, “no pueden decirle en Leonisa, ¡hey! renuncie porque usted le pegó a Liliana”.

No, Liliana, los hombres por madres, comprensivos y buenas personas que procuremos ser, jamás debemos llegar tan lejos, así sea con la aquiescencia de ustedes. De eso se trata el verdadero sometimiento: llevarlas a pensar que no se les pega sino que se les está corrigiendo. Y es gracias a esa presunción que muchas mujeres nos han acompañado en los más variados propósitos legislativos,  aunque sea desde la sombrita. Preocuparse por la imagen de la campaña, en  este caso, sería como ponerle más atención al capul que a la calavera que están tratando de resucitar vía referendo.

Y porque le pidan la renuncia a su esposo tampoco se preocupe. El único problema, remoto por cierto, que podría tener él por ser tan madre y trabajar en Leonisa, es que le dé por tomarse, con el producido, atribuciones que no le corresponden.

*Profesor universitario e investigador
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