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Opinión

  • | 1998/05/11 00:00

    EL RESUCITADO DE MOMPOX

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Los opositores de Samper, ¿dónde están?, cuál ha sido su suerte Veámoslo: Santiago Medina, el tesorero, mando medio de su campaña a la presidencia, y luego opositor, sigue preso. Por fortuna para él, en su propia casa. Pero la Corte Suprema de Justicia acaba de fallar sobre su petición de libertad condicional, con una extraña definición de su personalidad como proclive al delito. Insólito que la corporación, además de fallar y de dispensar la justicia, termine describiendo el carácter del procesado ofensivamente. Pero al mismo tiempo ha proferido una providencia sabia en su contenido y contundente en sus precisiones acerca de la narcofinanciación de la campaña presidencial del 94.
Medina fue el ex tesorero que un fin de semana decidió sacudirse el abogado que le había recomendado el ministro Serpa y le dio a éste y a todos los reunidos en Hatogrande (Samper, Serpa, Botero, Pardo, Bejarano..., a la expectativa de sus declaraciones) la sorpresa de una indagatoria reveladora con abogado ad hoc. Su confesión inesperada fue la verdadera apertura del proceso 8.000. Hoy le dicen a Medina que su resocialización está en duda, habida cuenta de la gravedad de los hechos que él mismo confesó y reveló y de sus consecuencias. Rarísimo.
Veamos a Fernando Botero: preso dos años y medio, también para fortuna suya, bajo el ala militar. Fue protegido, con espíritu de cuerpo, por sus buenos oficios en el Ministerio de Defensa. Confeso y abandonado por sus viejos amigos, sufrió represalias y como acérrimo opositor, y por condena judicial, tiene hoy perdidas sus posibilidades políticas.
El periódico La Prensa, de Juan Carlos Pastrana, máximo órgano de denuncia, después de haber dado toda la batalla por el esclarecimiento de los hechos que rodearon la elección, se vio precisado al cierre, por agobios económicos. La ciudadanía que disfrutó con los titulares ingeniosos de La Prensa y se informó por ella, la dejó a su suerte, con esa índole que hemos adquirido de no reaccionar ante nada y de sumirnos en un silencio resentido.
De El Espectador se sabe todo, por reciente. El periódico que reclamó varias veces el retiro del Presidente "con todos sus ministros", debió entrar en negociación urgente con el consorcio que financió en parte la campaña Samper Presidente. Sus colaboradores más viejos desaparecieron, mientras eran surtidos sus puestos directivos con ex funcionarios del gobierno y columnistas del DAS. Los periodistas que hicieron la oposición a Samper perdieron su casa ('la que fue de Ricard') y hoy andan dispersos, la mayoría de ellos en silencio.
El valiente arzobispo de Bogotá, quien acaba de dar reiteradas declaraciones en contra de la corrupción imperante, sin dejar su alegoría del elefante _el muy contumaz_, se vio desplazado de la presidencia de la Conferencia Episcopal, aunque se dice que por período cumplido (llevaba dos). Como se dan explicaciones distintas para que fuera demorada la púrpura cardenalicia, que, sin interrupción, desde monseñor Crisanto Luque, ha venido correspondiendo a la capital de la República. El Presidente y su diplomático amigo, el señor nuncio Paolo Romeo, compañeros de viaje a Roma, parecen complacerse en la figura del arzobispo Alberto Giraldo, dueño de un dulce carácter conciliatorio.
Alfonso Valdivieso es hoy casi un perseguido. Después de tener los más altos índices de favorabilidad, sus enemigos le cobran por igual que haya sido fiscal del Presidente y que haya dejado de serlo; que haya sido candidato y que ya no lo sea; que haya apoyado a Pastrana y que no sea su vicepresidente. Todo lo que haga y no haga este hombre de buena fe es malo. La dialéctica oficial y la ingratitud nacional han hecho mella en su condición pública.
Pero la vida da sorpresas. Mientras el gobierno de Samper ve reducidos a sus contradictores por la presión del mando y ha visto irse a pique a dos diarios de oposición, en el periódico El Tiempo ha encontrado los más serios tropiezos. Se le volvió opositor y las reclamaciones van y vienen del propio Presidente y de su candidato oficial.
El presidente Samper debe estar hoy celebrando Pascua de Resurrección en Mompox, donde es esplendorosa la Semana Santa, y donde es necesario hacerle contrapeso al vicepresidente costeño, Gustavo Bell. Digo yo. Aún le restan cuatro meses de gobierno, que sabrá emplear para afianzar en la sucesión a sus dos ministros. Lo peor está por venir, porque no lo imagino entregando el mando a su rival. En Mompox es, pues, la Pascua; Pascua de reelección.
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