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Opinión

  • | 2006/06/01 00:00

    El retorno del Estado en América Latina (Por Paula Clerici)

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Las recomendaciones del neoliberalismo sostenían la necesidad de un Estado pequeño, con una nómina asimismo pequeña de empleados públicos. Un Estado capaz de cumplir de manera eficaz y eficiente pocas funciones fundamentales, entre ellas y con especial énfasis, la seguridad.

Intensos debates se sucedieron entre economistas, estadistas, politólogos. Mientras cada país de América Latina delineaba, con más o menos autonomía de los organismos multilaterales, la forma del Estado que la situación política les dejó asumir. Sin embargo, podemos coincidir en que las reformas que se llevaron a cabo tendieron en su mayoría al achicamiento del aparato estatal y la disminución de su injerencia en la economía.

Otro gran debate en las ciencias sociales, suscitó el lugar que el Estado debía ocupar en relación al mercado. Parecía que la matriz estado-céntrica que marcó gran parte del siglo XX, llegaba a su fin y con ella, el Estado de Bienestar. El mercado pasó a asumir la responsabilidad de asignar recursos gracias al retorno del laissez faire en su versión globalizada.

Sin embargo, podemos afirmar que América Latina se encuentra en un proceso de reconversión de sus Estados, los cuales se encuentran poco a poco recuperando funciones. Se evidencian ánimos de asumir un papel activo en promover el crecimiento y brindar paliativos a la pobreza.

Hoy día, a excepción de los casos de Colombia y Centroamérica, los nuevos gobiernos que asumen en la región, lo hacen con plataformas orientadas a fortalecer el Estado, cuando años atrás el argumento que prevalecía era la reducción del mismo. Cada vez más se apuesta a un Estado que invierta en obra pública para reactivar el empleo, que tome conciencia de la importancia de administrar sus recursos naturales como factores estratégicos, que fomente políticas sociales, que entienda que la educación pública es un elemento clave para el desarrollo nacional.

Esta vuelta del auge del Estado, esta reivindicación de su presencia en la economía es resultado de la urgencia social que heredamos del neoliberalismo.

Políticos con claras ideas de un Estado grande en sus funciones -y orientaciones sociales- están siendo legitimados en estos importantes años electorales para la región, confirmando que el Estado recuperará muchas de sus funciones delegadas al mercado, entre ellas, la imperante redistribución.

A pesar de la heterogeneidad de los dirigentes, una corriente nueva se respira en Latinoamérica, llena de participación de los movimientos y organizaciones de base, de iniciativas populares respaldadas por el Estado.

Evo Morales representa el cambio, pero no solo él. La mentalidad de los ciudadanos se encuentra en pleno cambio producto del hastío que provocó la corrupta década del ’90. El triunfo del Frente Amplio en Uruguay, el buen arranque de la campaña del mexicano Manuel López Obrador, la supuesta reelección de Lula, la nueva Presidenta de Chile y la recientemente electa Alcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar, son ejemplos de esta mentalidad de cambio que apuesta por la transparencia en las funciones y el ascenso de las mujeres. Los ciudadanos buscan nuevas opciones con sus votos.

Argentina recortó las exportaciones de carne para bajar los precios internos como una medida para luchar contra la inflación. El gasoducto del sur desde Venezuela hasta Argentina solo permitirá la participación de empresas petroleras estatales. Bolivia nacionaliza su gas y planea una reforma agraria de cuño setentista. El Estado uruguayo defiende su política de inversión extranjera pese al bloqueo de su vecino por las papeleras.

Estas acciones marcan un quiebre con las dos décadas anteriores de privatizaciones y de retraimiento del Estado. Sin embargo, no se evidencia que este retorno pueda caer en excesos. América Latina se ha acostumbrado a mantener una disciplina fiscal constructiva y a terciarizar aquello en lo que no es eficiente.

Épocas de grandes desafíos se nos presentan y se evidencia como necesaria una clara conducción para hacerles frente. El Estado retorna a América Latina. El ostracismo llegó a su fin.


Paula Clerici. Politóloga, Universidad de Buenos Aires.
E-mail: pauclerici@yahoo.com.ar


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