Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2007/03/10 00:00

El senador Robledo

¿Cobarde porque se enfrenta a la gavilla (esa sí) del uribismo? ¿Infame porque denuncia las infamias ajenas? ¿Canalla porque dice la verdad?

¿Cobarde porque se enfrenta a la gavilla (esa sí) del uribismo? ¿Infame porque denuncia las infamias ajenas? ¿Canalla porque dice la verdad?

''Infame", lo llama el Ministro de Interior y Justicia. "Canalla", lo llama el Ministro de Protección Social. "Cobarde", lo llama el Ministro de Agricultura. Injurian los ministros al senador Jorge Enrique Robledo, enceguecidos de la rabia, porque no pueden rebatir lo que él expone serenamente en el recinto del Congreso, sin perder la compostura ni la elegancia intelectual. Y no pueden rebatir lo que dice porque lo que dice es cierto.

Es cierto, por ejemplo, lo que dice Robledo sobre el hasta hace pocas semanas Ministro de Comercio Exterior: que, habiendo terminado de entregarles a los Estados Unidos los intereses económicos, comerciales, laborales e incluso legislativos de Colombia en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, salió a cobrar un sueldo del Banco Mundial, organismo controlado por los Estados Unidos. Otro tanto hará pronto el hasta hace pocos días Ministro de Hacienda; otro tanto hizo ya el hasta hace año y medio embajador en Washington. "Roma no paga traidores", se decía hace dos mil años, en el apogeo del Imperio romano. Los Estados Unidos sí. Y por eso tiene razón el senador Robledo cuando anuncia que intentará iniciar en el Senado un juicio por traición a la patria al presidente Álvaro Uribe, jefe de todos esos personajes.

Y de otros más. Porque también tiene razón el senador Robledo cuando habla de "parauribismo" refiriéndose a los políticos que han mantenido relaciones de amistad y colaboración con los narcoparamilitares: todos los parlamentarios y altos funcionarios hasta ahora detenidos por la justicia y la casi totalidad de los que se hallan prófugos o sindicados por las mismas causas son uribistas, aun cuando el propio Uribe no se haya querido dar por aludido (salvo para pedirles con desfachatez su respaldo "mientras todavía no estén en la cárcel"). Tiene razón Robledo cuando le exige al Presidente que en materia tan grave como esta asuma la responsabilidad política y le dé explicaciones al país.

Tiene razón Robledo cuando se niega a participar en un debate (a gritos, como lo plantea el Ministro de Agricultura) en una comisión parlamentaria presidida por uno de los indignos firmantes del pacto de Ralito con los jefes narcoparamilitares para la "refundación de la patria". Tiene razón Robledo cuando denuncia como aprobación tácita para un autogolpe de Estado la frase del Ministro de Interior y Justicia calificando de "interesante" la propuesta (uribista) de cerrar el Congreso. Tiene razón Robledo en todos los debates que ha hecho en el Senado: sobre el TLC; sobre el petróleo y el carbón; sobre la segunda fase del 'Plan Colombia'; sobre las amenazas del Presidente a sus opositores del Polo Democrático; sobre la inversión extranjera y los regalos de las privatizaciones de empresas del Estado; sobre la farsa de la 'política social' del gobierno con sus reformas tributarias que recortan impuestos a los ricos y los cargan en cambio hasta sobre los indigentes; sobre el humillante sometimiento a todos los dictados de Washington, en cualquier tema, en cualquier campo. Tiene razón Robledo en todas las críticas que le ha hecho al gobierno de Álvaro Uribe: en lo político, en lo económico, en lo diplomático y en lo ético.

Y como tiene razón, a sus contradictores del gobierno de Uribe o de las bancadas parlamentarias uribistas no les queda otra salida que la cólera impotente de los insultos -"¡cobarde!", "¡infame!", "¡canalla!"- para ver si consiguen que el senador Robledo pierda los estribos también él y se rebaje a su nivel tabernario de matones buscapleitos. Como su jefe: "que los de la oposición se me vengan todos juntos para el debatico", había pedido (luego se arrepintió) el presidente Uribe cuando el senador Gustavo Petro anunció el "debatico" sobre el paramilitarismo y la bancada uribista.

Pero ¿cobarde Robledo porque se enfrenta a la gavilla (esa sí) del uribismo? ¿Infame porque denuncia las infamias ajenas? ¿Canalla porque dice la verdad, que ni siquiera es secreta, sobre el sueldo de un ex ministro? A mí me parece que Robledo es lo contrario de todo eso: un valiente, un hombre honrado y un parlamentario admirable.

Cuenta el diario El Tiempo que en el Congreso "algunos en voz baja dicen 'lástima que sea del Polo'". Porque suponen que le convendría más poner su inteligencia, su poderío dialéctico y su capacidad oratoria al servicio del poder: ser un oportunista como ellos, a quienes también les convendría poder contar con su talento.

No han entendido quién es el senador Jorge Enrique Robledo.

O a lo mejor es que no han podido oír lo que dice. Porque cada vez que habla resulta que, como por ensalmo, se cae en medio país la señal de la televisión del Congreso. Parece ser que quienes la controlan no quieren que a Robledo pueda escucharlo nadie.

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