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Opinión

  • | 2003/07/13 00:00

    El 'Señor Referendo'

    El Señor Referendo se volvió el ingrediente fundamental, prácticamente un nuevo candidato, en el escenario de las próximas elecciones

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A escasos 100 dias de la eleccion de alcaldes y gobernadores, a la cual dio vía libre la Corte Constitucional, el fin de semana pasado cerró con la aparición de un nuevo candidato popular: el Señor Referendo.

¿Podrán las próximas elecciones sustraerse de la influencia de este intruso? ¿De este aparecido? ¿De esta 'bestia' política?

Por lo menos en Bogotá, para contestar esa pregunta, hay que comenzar por medirle la temperatura electoral a la capital: está caliente, por cuenta de varios factores: la 'envainada' del Partido Liberal, los fuertes rumores de que Juan Manuel Santos podría aceptar la candidatura a la Alcaldía y el esperado lanzamiento de María Emma Mejía.

La envainada del Partido Liberal es como de cómics: los primeros y únicos en inscribirse fueron los candidatos con menores posibilidades. Tocó de urgencia ampliar el tiempo de inscripción a ver si se podía cazar algún candidato de las grandes ligas. Y ahí es donde el nombre de Juan Manuel Santos volvió a sonar insistentemente.

Con María Emma vestida de independiente, a Juan Manuel le están sonando las campanas de su partido. Aunque a la hora de escribir esta columna varias veces ha afirmado que no está en la competencia, se sabe que el ex ministro no sólo se ha dejado hablar, sino que él mismo ha explorado apoyo entre los grandes electores liberales.

Aunque Juan Manuel Santos es un hombre claramente preparado para ser Presidente de este país, sus perspectivas políticas en este sentido son muy confusas: después de haber sido dos veces ministro, designado, con periódico, nunca ha logrado pasar del 3 por ciento en las encuestas, a pesar de que hace la tarea, es juicioso, estudia, pero definitivamente no transmite.

Sin embargo, el riesgo que tiene como candidato a la Alcaldía de Bogotá es mayor aun que el de candidato a Presidente: si pierde en las elecciones de alcalde queda muerto. Si pierde en las presidenciales queda vivo. Y no está claro que un candidato oficial del Partido Liberal logre imponer su disciplina sobre la gran masa de voto de opinión que es la que impone alcalde en Bogotá. Veo improbable por ello que Juan Manuel decida lanzarse: más probable es que se abstenga, y dentro de un tiempo termine apoyando a María Emma.

Mientras tanto, María Emma lanza su candidatura haciendo lo lógico: montándose de inmediato en el tren de Uribe y en el vagón del Señor Referendo, disputándole en este campo a Juan Lozano su auténtica y no improvisada cercanía con el Presidente.

María Emma, candidata a vicepresidente de Horacio Serpa, quien como candidato se dedicó a acusar a Uribe de paramilitar sin que ella jamás llegara a desmentirlo, no tiene alternativa: hacer una campaña antiUribe sería un suicidio.

Pero además, el Señor Referendo se volvió el ingrediente fundamental, prácticamente un nuevo candidato, en el escenario de las próximas elecciones para alcaldes y gobernadores. Se puede estar con él o contra él, pero lo único que no podrá suceder es que un candidato se dé el lujo de ignorar su presencia en el ambiente electoral.

Para el gobierno la decisión es muy complicada: ¿Convoca el referendo antes de las elecciones de octubre, o después de ellas?

Si lo convoca para antes, el poco tiempo que queda de campaña girará necesariamente en torno del referendo, que acaparará por completo el temario de los candidatos a alcaldes y gobernadores. No habrá candidato alguno que vuelva a hablar de una alcantarilla o de un parque, o que dependa de sus programas para ganar.

¿Y qué pasa si en este escenario el referendo pierde? Ahí Juan Lozano y María Emma sufrirían un grave revés. Tendrían escasos 20 días para recuperar sus propuestas de campo antes de las elecciones que siguen. Y Lucho podría empezar a cosechar su oposición al derrotado referendo.

Pero en cambio, si el gobierno resuelve citar a elecciones para el referendo después de octubre, corre un grandísimo riesgo. Un gran cansancio poselectoral tendrá embargado al país; diciembre y enero no son épocas propicias para votar, sino para broncearse. Y el país podría estar lleno de nuevos alcaldes y gobernadores.



ENTRETANTO... El Contralor General de la Nación no es el único que no ha entendido "lo del hueco": ¿Habrá alguien, distinto al nuevo y mudo Ministro de Hacienda, que nos pueda explicar qué es, cuánto mide de ancho, y cuánto de hondo?
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