Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/05/19 00:00

El silencio de las palabras

Germán Uribe se pregunta por qué de los labios del gobierno y su entorno político no han calificado de terroristas a aquellos sujetos expertos en pillajes, desplazamientos, descuartizamientos, masacres y asesinatos.

El silencio de las palabras

“Quienes estimularon el paramilitarismo
no estaban comprando su seguridad,
Sino financiando el terror”
Fiscal General

No lo dice cualquiera. Lo dice el vicepresidente Santos: “Entre 30 y 40 parlamentarios, de pronto más, irán a la cárcel”. Y dicho así por él, austeramente, pero con la franqueza que el país le conoce, y con el conocimiento de causa que todos sabemos que tiene, habrá que admitirlo de una vez por todas: el Congreso, enfermo, se acerca a un estado terminal.

Y es que objetivando el actual panorama nacional, y aceptando con honestidad los gravísimos quebrantos de la institucionalidad colombiana en todos los órdenes, habría que añadir que este nuevo ingrediente de la para-política no sólo puede llegar a ser el más preocupante y lamentablemente de cuantos males nos rondan, sino que por su misma perversidad y pernicioso ejemplo, terminará por socavar como ninguno otro lo que aún nos queda de sano.

Si bien es cierto que a Samper no logró tumbarlo el proceso 8.000, ¿quién puede asegurarnos que la tan referida solidez institucional podrá, sin cuartearse, resistir el peso de un desprestigio político y gubernamental que crece en las entrañas ostensiblemente corruptas de uno de los tres poderes que, para colmo, es quien representa la voluntad popular y por añadidura se constituye en el pilar esencial del sistema democrático?

El Congreso, visto lo hasta ahora visto, y advertidos sobre lo que se viene respecto de la para-política, no podrá tener reversa en su inevitable destino: su autodesintegración. Lo que, tal vez más pronto que tarde, terminará transmutándose en el mismo sano efecto aquel que cura a quienes se purgan o que, destruyendo estructuras viejas, permite la germinación de modelos nuevos, ya descontaminados.
¿Qué estará pensando el presidente Uribe por estos días recordando sus tan consentidas Convivir?

¿Acaso en el “cría cuervos...”?

¿Y de su ardoroso afán por ser reelegido sin la delicadeza ética y moral que debió aplicar en la escogencia de todos aquellas ‘columnas’ electorales?

Y es que, ¿quién podría estar exento de percibir una eventual familiaridad de algunos miembros del gobierno y de las Fuerzas Armadas con los paras cuando todos ellos exigen que a la subversión política se la llame “terrorista” y a la paramilitar la de los “comandantes” y “combatientes” y, de contera, reclamando nuevos impuestos de guerra y ayuda del exterior para combatir a las guerrillas y no –también, pero explícitamente– al paramilitarismo que hoy por hoy parece ocupar el mayor espacio criminal en nuestra patria?
En todos estos años de la ‘Seguridad Democrática’ no he sabido que de los labios del gobierno y su entorno político se haya calificado de terroristas a aquellos sujetos expertos en pillajes, desplazamientos, descuartizamientos, masacres y asesinatos selectivos efectuados a punta de machete, piedra y motosierras.

Insaciables en crímenes, despojos, narcotráfico, constreñimientos y depredación de los erarios municipales y regionales, el gobierno aún no los ve como terroristas...

Por ello, antes de que nos “refunden la patria y nos elaboren un nuevo contrato social”, sería saludable ambientar la desmovilización de aquel 35 por ciento o más de los honorables parlamentarios incursos en el delito de “infiltrar al paramilitarismo” para que así, casi que por sustracción de materia, el legislativo vuelva a conformarse, pero esta vez, escrupulosamente. Nadie hasta ahora se había atrevido a llamar esta desgracia por su nombre, y con tanto acierto. Rudolf Hommes afirmó en El Tiempo hace poco lo dolorosamente incontrovertible:
“Haber subcontratado con los paramilitares la lucha contra la guerrilla, que le correspondía exclusivamente a la Fuerza Pública, ha sido una equivocación trágica de nuestra sociedad pues cada vez es más factible que terminen dominando al Estado y a la sociedad”.

*Escritor
guribe@cable.net.co
Website: http://www.geocities.com/Athens/Forum/8886


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