Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2012/07/28 00:00

    El sobreviviente

    Algunos formadores de opinión no lo descartan como candidato de Uribe a la Presidencia. Pero Angelino ha demostrado en sus 65 años de vida ser más astuto que dócil.

COMPARTIR

No tengo en la memoria a otra persona que haya sobrevivido a tantas y a tan diversas situaciones. Angelino Garzón sobrevivió al genocidio de la Unión Patriótica y a las innumerables muertes que han afligido a la izquierda colombiana; al fracaso de los proyectos políticos en que ha militado y a varias derrotas propias; a la

trágica y dolorosa muerte de su hija y a una sorpresiva y grave dolencia cardiaca; y ahora, cuando mucha gente creía que las huellas de una tenaz enfermedad cerebral le impedirían regresar a la actividad política, aparece de nuevo en la escena y desata una aguda controversia en el país.

Durante varias semanas se especuló sobre su salud. La idea más generalizada era que difícilmente podría reasumir sus funciones. En ese ambiente se habló de su reemplazo y resurgió la propuesta de suprimir la figura de la Vicepresidencia y retornar al designado presidencial. Nada elegante la cosa. Pero vino la sorpresa. Angelino dio señales de su recuperación llamando por teléfono a un encarnizado vocero de la oposición y el destinatario de la llamada salió a decir que el vicepresidente apoyaba la iniciativa de una Asamblea Nacional Constituyente. Saltó al centro del debate, compró un seguro para su permanencia en el cargo y dio señales de que aún puede jugar en la próxima contienda presidencial.

Ha hecho cosas parecidas a lo largo de su vida. Estaba muriendo la Unión Patriótica en medio de una balacera infernal desatada por paramilitares y agentes del Estado y a él se le ocurrió una fuga hacia adelante: rompió con esta organización y se fue a la Alianza Democrática M-19 que acababa de firmar un acuerdo de paz, probaba las mieles del éxito político y se aprestaba a liderar una ambiciosa reforma constitucional.

Dejó este experimento de izquierdas cuando sintió que se venía al suelo y muy pronto encontró refugio en la Iglesia Católica, que encabezaba una cruzada por la paz del país a través de una Comisión Nacional de Reconciliación. Fue la antesala para entrar al gobierno de Andrés Pastrana como ministro del Trabajo en los días cruciales de las negociaciones con la guerrilla.

Volvió a los lares de la izquierda a principios del siglo y ayudó a sentar las bases de lo que luego sería el Polo Democrático, pero acudió a una coalición política multipartidista a la hora de presentar su candidatura a la Gobernación del Valle. Con esa jugada aseguró su triunfo y se alejó de las disputas del Polo. De ahí pasó a integrar el gobierno del presidente Uribe y a convertirse en la fórmula del candidato Santos.

No se dedicó a la convivencia tranquila con sus nuevos aliados políticos y a disfrutar de un puesto que lo inscribe por siempre en la historia política del país. Sorprendió a Santos y a su gobierno planteando disidencias en temas sociales y económicos claves. Otra vez quiso emprender una fuga y al parecer ni los achaques de salud que lo han tenido al borde de la muerte lo pueden detener. Es un sobreviviente nato. Más sorprendente aún es que en medio de tantas vueltas y revueltas las últimas encuestas le den a Angelino una favorabilidad mayor que a Santos y a Uribe.

Muchos de los dirigentes tradicionales de la izquierda ya no lo consideran de sus filas, pero la gente del común lo ve como uno de los representantes históricos de esa corriente. En contraste, algunos formadores de opinión no lo descartan como un posible candidato de Uribe a la Presidencia y argumentan que fue el expresidente quien lo impuso como fórmula de Santos.

Pero Angelino ha demostrado a lo largo de sus 65 años de vida que es más astuto que dócil. Difícilmente podría ser el obediente candidato que buscan los uribistas. Está, creo yo, para ser un candidato de una coalición de independientes y de grupos políticos en el espectro que va del centro hacia la izquierda y, entre tanto, seguirá dándole dolores de cabeza a Santos e ilusionando a los uribistas con la posibilidad de que el expresidente regrese al poder en los hombros del más notable sobreviviente de la violencia y de las derrotas políticas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.