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Opinión

  • | 2006/02/12 00:00

    El sueño de Gonzalo

    Rodríguez Gacha murió sin ver cumplido su sueño. Pero quienes lo sucedieron se hacen llamar comandantes y están muy cerca de coronar el plan

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El DAS le mostró al país la verdadera cara de los grupos de autodefensa. Hasta finales de los 80, los habían pintado como pobres campesinos que enfrentaban con escopeta de fisto a guerrilleros bien armados y entrenados. Puerto Boyacá se había proclamado "capital antisubversiva de Colombia". Ellos eran la vanguardia de la resistencia. El naciente paramilitarismo iba creciendo en varias regiones con el apoyo de los mandos militares de las zonas. Varios dirigentes políticos recibían de ellos seguridad y votos. Había una tolerancia grande hacia sus acciones. Eran hombres valientes que habían cruzado la frontera de la ley, sólo para encargarse de una tarea que el Estado no había sido capaz de cumplir. Una agremiación ganadera del Magdalena Medio, llamada Acdegam, oficiaba como su voz legal. La cabeza visible era un abogado caldense, inteligente y buen orador. Un hombre con una enorme capacidad de convicción, capaz de presentar cada acontecimiento como le convenía a su causa. Iván Roberto Duque era el intelectual de aquellos campesinos que lograron la paz a la brava. Poca gente estaba interesada en preguntar por los frecuentes asesinatos de maestros, sindicalistas o cualquiera que oliera a izquierda. Sus cuerpos aparecían con un letrero que sentenciaba: "muerto por comunista". Pero como muchos pensaban que si los habían matado era "por algo" y que de todas maneras ninguna falta hacían, los cadáveres se multiplicaron. La palabra masacre se integró al lenguaje cotidiano. La Unión Patriótica fue borrada de la faz de la tierra, mientras que la simpatía por la causa "antisubversiva" crecía silenciosamente. Iba todo tan bien, que desde esa época -1989- vislumbraron que podían hacerse al poder nacional. Se pusieron la corbata y vinieron a Bogotá para anunciar el lanzamiento de su partido político. Se llamaba Movimiento de Restauración Nacional (Morena). El primer punto de su plataforma era la oposición a cualquier acercamiento de gobierno y guerrilla. El doctor Duque en la ceremonia aseguró: "En Colombia han fracasado los diálogos. Mientras el gobierno cree en el diálogo como mecanismo de reconciliación, la guerrilla hace del diálogo una de las armas conspirativas contra el Estado". Todavía sonaban los aplausos cuando el entonces director del DAS, Miguel Maza, reveló lo que había detrás del cuento de hadas. Las autodefensas eran en realidad el ejército privado del cartel de Medellín. Gonzalo Rodríguez Gacha era el mecenas de la causa. El visionario capo creía firmemente que ese era el camino para la legalización de su fortuna y la de sus socios. El 'Mexicano' lo tenía claro: 'Los Extraditables'evitarían el viaje y se legitimarían, si contaban con un poderoso aparato militar que les permitiera fortalecerse y después negociar con el Estado su reinserción, en calidad de "alzados en armas". El DAS demostró que los 'patrones'-cabalgando en el discurso antisubversivo- habían dotado a sus paramilitares de armas sofisticadas, vehículos y entrenamiento con mercenarios internacionales. Un video, publicado por el Noticiero Nacional en esa época, muestra el curso completo. Incluía técnicas sicariales y atentados con explosivos. De allí salieron -con calificación sobresaliente- Alonso de Jesús Baquero, alias 'El Negro Valdimir', autor de la masacre de la Rochela por la que el Estado colombiano pidió perdón hace dos semanas, y Jaime Eduardo Rueda Rocha, el asesino de Luis Carlos Galán. Recordar estos hechos y revisar lo que pasó con los protagonistas da pistas claras sobre lo que hoy se vive. Gonzalo Rodríguez Gacha murió ese año sin ver cumplido su sueño. Pero varios de quienes lo sucedieron en el negocio ahora se hacen llamar comandantes y están muy cerca de coronar el plan. Iván Roberto Duque sigue en lo mismo, sólo que en grande. Su nuevo nombre es Ernesto Báez y es el jefe político de las autodefensas en proceso de desmovilización. Él y sus hombres manejarán por lo menos un millón y medio de votos en las próximas elecciones. ¿Y el DAS que hace 16 años los desenmascaró? Bueno, ustedes ya saben, el DAS está ahora en otra cosa.
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