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Opinión

  • | 2015/02/02 07:16

    El Tiempo de los drones

    El uso de drones por parte de la prensa en Colombia trae consigo riesgos en materia de privacidad y ética periodística, pero limitar su uso atentaría contra la libertad de expresión.

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En noviembre pasado, se dio un paso importante en el uso de drones en nuestro país por parte de civiles. El diario El Tiempo anunció que había comprado un dron. Es la primera vez que un medio de comunicación en Colombia adquiere un vehículo aéreo no tripulado para recolectar información con fines periodísticos.

Esto amerita un debate acerca del uso de drones en el periodismo colombiano. Para empezar, su sólo nombre está asociado a los horrores del programa encubierto de drones de Estados Unidos en su guerra contra Al Qaeda y sus organizaciones aliadas. Después de todo, el Bureau de Periodismo Investigativo en Londres estima que sólo en Pakistán se han presentado entre 416 y 959 víctimas fatales civiles que incluyen a más de 150 niños desde el año 2004, como consecuencia de ataques de proyectiles lanzados desde vehículos aéreos no tripulados operados por la CIA. 

Los drones como el adquirido por El Tiempo no están hechos para causar daño físico a nadie. Pero su uso conlleva otro tipo de riesgos.  Al tener la facultad de desplazarse por el espacio aéreo con amplios márgenes de maniobra y sin hacer mayor ruido, pueden grabar imágenes de video a personas que pueden no saber que están siendo filmadas y que no han consentido ser grabadas. En situaciones, los daños para la intimidad de esas personas podrían no justificarse con los beneficios que para la sociedad traería el conocer los hechos que se dan a conocer a través del uso de cámaras instaladas en los drones.

Este dilema no es tan diferente del debate en torno al uso de cámaras encubiertas por parte de periodistas. ¿Bajo qué circunstancias se justifica filmar a alguien que actúa sin conocimiento de estar siendo filmado? ¿Es información de interés público? ¿Existen otros medios menos dañinos por los cuáles se podría obtener la misma información? ¿Cuáles deberían ser los límites éticos al uso de esas tecnologías?

A pesar de esos riesgos, la revista Columbia Journalism Review considera que los drones “podrían transformar fundamentalmente la habilidad de los periodistas para contar historias”. Puede que tenga razón. Los drones ya han grabado imágenes con inmenso valor noticioso que serían imposibles de obtener para un camarógrafo en tierra firme. Por ejemplo las emotivas tomas de las protestas de septiembre pasado en Hong Kong en contra del Partido Comunista Chino transmitidas por The Guardian, o en ese mismo mes las desoladoras imágenes reproducidas por la BBC de la devastación en la Franja de Gaza después de la incursión del ejército de Israel, o más recientemente, las ruinas del aeropuerto de Donetsk en Ucrania después de los combates entre las tropas oficialistas y los rebeldes pro-rusos.

Teniendo en cuenta esa capacidad para recopilar información en tiempo real, algunos dicen que los gobiernos intentan limitar el uso civil de los drones para evitar la difusión de información que los perjudique. En el año 2007, la autoridad aeronáutica de los Estados Unidos prohibió el uso de drones “para fines comerciales”, lo cual incluye la producción de noticias. El gobierno argumentó la necesidad de crear nuevas regulaciones a la seguridad aérea para ajustarlas al uso de estos aparatos, pero un grupo de medios entre los que se encuentran el New York Times y Associated Press aseguró que detrás de ese argumento se escondía una violación a los derechos a la libertad de expresión y a la libertad de prensa. “La recopilación de noticias no es un fin comercial, es un derecho de la Primera Enmienda,” reclamaron. No sólo medios de comunicación se han visto afectados. La prohibición también aplica para los innovadores programas de periodismo de drones ofrecidos por la Universidad de Nebraska y por la Universidad de Missouri.

Hasta el momento El Tiempo ha hecho un uso prudente de su dron, publicando videos que muestran lugares como el Eje Ambiental, la Plaza de Toros La Santamaría y la biblioteca Virgilio Barco en Bogotá. No se sabe si en el futuro lo utilice para otras cosas como cubrir protestas, documentar crímenes ambientales o violaciones a los derechos humanos. Puede que para algunas tomas en lugares remotos necesiten contar con un dron más potente y con mayor autonomía de vuelo que el DJI Phantom II que actualmente posee la sección de fotografía del periódico.

Los drones son hoy en día una realidad mundial y no creo que su uso en Colombia tarde en masificarse. Con esta masificación temo que surjan voces poderosas pidiendo su prohibición de manera similar a como pasó en Estados Unidos. El campo de aplicación de los beneficios del uso civil de drones es muy amplio: desde lograr avances científicos en materia de agricultura y seguridad alimentaria, pasando por la protección de ecosistemas marinos y terrestres hasta el derecho a recolectar y difundir noticias. Es importante proteger el derecho a utilizar drones con fines periodísticos sin negar que sus riesgos en materia de ética, protección a la privacidad y seguridad de espacios aéreos también son asuntos que tienen que tomarse en serio.  

Con todo, no será de la noche a la mañana que veremos al patrullero del aire de RCN reemplazado por drones cubriendo en vivo y en directo hechos que estén sucediendo en diferentes rincones del país. Hace poco, David Vigilante, Vicepresidente Senior de CNN sugirió en una entrevista que la tecnología de los drones aún necesita avanzar para poderse incorporar a las operaciones diarias de la cadena. “Nuestro Santo Grial es (lograr) la habilidad de volar por periodos extendidos de tiempo usando cámaras profesionales y enviando video de alta definición hacia la tierra en vivo,” dijo. “Poner una (cámara) GoPro (en un dron) por cinco minutos no es lo mismo. Para las noticias de última hora, simplemente no se ajusta a nuestras necesidades”.

*Sebastián Salamanca es abogado y master en periodismo. Coordina el Proyecto Antonio Nariño para la defensa de la libertad de expresión. 
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