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Opinión

  • | 2007/09/29 00:00

    El tiro en el pie

    Lo de que Pastrana dejó temblando a ‘Tirofijo’ después de su gobierno sí es un chiste, y malito

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Desde su retiro de la embajada de Estados Unidos por considerar que no podía pertenecer al mismo cuerpo diplomático que su antecesor Ernesto Samper, Andrés Pastrana había tomado la decisión de quedarse callado.

Yo misma lo busqué infructuosamente para que hablara. Sobre todo después de que el presidente Uribe le mandó el puyazo de que le había recibido a Andrés un país que estaba a punto de ser tomado por la guerrilla, afirmación por cierto bastante exagerada.

En la edición anterior de SEMANA, Pastrana resolvió por fin romper su silencio. Y lo que podría haber sido una justa y juiciosa reivindicación de su gobierno, terminó siendo una arremetida desaforada contra Álvaro Uribe.

La mayoría de los logros que reclama Pastrana en la entrevista son verdad, excepción hecha de la afirmación de que al cabo de su gobierno dejó a 'Tirofijo' temblando. Ese sí es un chiste, y bastante malito.

Pero Uribe sí recibió de Pastrana unas Fuerzas Armadas modernas, mejor equipadas, mejor financiadas. Es cierto que el ex presidente logró reintegrar a Colombia a la comunidad internacional, después del ostracismo en el que dejó al país el gobierno Samper. Es cierto, en fin, que Pastrana le dejó a Uribe una útil plataforma para montar su política de seguridad democrática. Y seguramente estaba esperando la oportunidad de reclamar estos aportes de su gobierno para sacudirse de encima el desprestigio que le costó el estruendoso fracaso del Caguán.

Pero Pastrana se equivocó en la forma y en el modo. Terminó empaquetando sus reivindicaciones en unos ataques desproporcionados contra Uribe, con más carácter de puñalada que de crítica respetuosa a una gestión que, como cualquiera otra, ha sido motivo de fuertes controversias.

Acusar al gobierno de que está legalizando a los narcos es absolutamente desproporcionado. Deslindar el narcotráfico del paramilitarismo ha sido el principal dolor de cabeza en este proceso, así como indudablemente volverá a serlo el día en el que se entre en firme a un proceso de paz con la guerrilla, igualmente percudida. Estos fenómenos están mortalmente amalgamados y el que se meta con uno, necesariamente se mete con el otro.

Las demás críticas son igualmente desproporcionadas. Los supuestos pactos secretos con los paras se han venido desvirtuando a medida que el gobierno reacciona, cambiando a Ralito por la cárcel de Itagüí y sacando del proceso a quienes han seguido delinquiendo.

Acusarlo de estar delegando el poder en Chávez es otra gran injusticia. Si Pastrana no pudo liberar a los secuestrados ni siquiera cediéndoles a las Farc por tres años una parte del territorio nacional, es el último que puede criticar que se le pida ayuda al Presidente del vecino país para terminar una situación insostenible.

Como si fuera poco, Andrés Pastrana, equivocando totalmente la oportunidad para hacerlo, mencionó la posibilidad de regresar al periodismo por conducto de la dirección de El Tiempo, lo que enfureció a sus actuales directores, que le 'clavaron' un editorial en el que trapean con la dignidad del ex presidente. Una cosa así de dura no se ha escrito ni siquiera contra el gobernador de Cundinamarca, que bastantes méritos tiene para ello.

Total, la ruptura del silencio de Andrés Pastrana terminó convertida en dos noticias: la andanada contra Álvaro Uribe y la furia que despertó su aspiración de dirigir El Tiempo. De sus reivindicaciones, nadie habló. La medición del Opinómetro de La W rajó la entrevista en forma despiadada y perdió la oportunidad de dejar de ser ante el país el mismo ex presidente: o sea, el que les despejó el Caguán a las Farc.

Andrés debe estar pensando que ya ha pasado por situaciones de impopularidad como esta, y las ha superado. Cuando denunció el ingreso de los narcodineros a la campaña de Samper lo acusaron de traición a la patria, y tres años después era el Presidente de la República. La diferencia es que en esa ocasión se estaba metiendo con Samper, el presidente más impopular de la historia, y en esta, con Uribe, el más popular.

¿Teniendo a su lado asesores tan valiosos como su hermano Juan Carlos y su ex comisionado de Paz Camilo Gómez, a qué horas dejaron a Andrés Pastrana pegarse este tiro en el pie?

ENntretanto... Lamentablemente la historia del país la siguen escribiendo los delincuentes. No he leído aún las memorias de Virginia Vallejo. ¿Pero no son escalofriantes las del hijo del 'Ajedrecista'? Lamentablemente la conclusión es muy dolorosa: tal parece que en Colombia, todo y todos, tienen un precio.


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