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Opinión

  • | 2015/02/09 08:00

    El top 5 de quienes censuran a periodistas

    Presidente Santos, en el Día del Periodista, tenga en cuenta que los funcionarios son los primeros en acallar y agredir a los reporteros.

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El 20 de septiembre del 2013 el alcalde del apacible municipio de Garagoa llegó a las instalaciones de la emisora comunitaria Santa Bárbara Estéreo, tomó el micrófono y dijo: “A los medios de comunicación les queremos informar que les queda terminantemente prohibido a los medios radiales (…) recibir información de persona que no tengan que ver con la autoridad municipal o con el consejo de seguridad, encargados de dar las pautas y orientar los avisos radiales” (Audio).

El alcalde, Reinaldo Vera Amaya, también especificó que los medios debían editar las llamadas de los ciudadanos en los espacios de micrófono abierto. Eran los convulsionados días del paro agrario y Vera no quería que la paz de su reino se viera afectada por la “información malintencionada” que los medios ‘sin escrúpulos’ fueran a publicar.

La primera semana de febrero del 2015, un año y cuatro meses después, en la ciudad de Arauca el corresponsal de RCN Televisión fue arrestado y detenido durante más de 24 horas. La Policía alega que se trató de una detención legal, pues el reportero impidió que le inmovilizaran su moto que estaba mal estacionada, y que en el choque agredió (supuestamente) a un oficial. Sin embargo, desde hace un año el reportero ha denunciado que existe una persecución en su contra por parte de las autoridades.

Entre una fecha y la otra, cada día (y así ha ocurrido durante años) a la oficina de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) llaman o se presentan periodistas para contar sus problemas. En cada una de esas denuncias se conoce que alguien quiere callarlos, en algunos casos utilizando métodos más violentos; en otros, con formas más sutiles. Aunque la lista es larga, estos son los deshonrosos cinco primeros puestos.

Uno, Policía; el brazo duro de la censura

Durante el 2014 la FLIP registró 131 ataques contra periodistas, de ellos 36, es decir, el 24 %, fueron cometidos por agentes de la fuerza pública. Es el primer agresor de periodistas, por encima de las bandas criminales. Infortunadamente esta no es la primera vez que sucede. En el 2013 las cifras fueron similares: hubo 123 ataques, 28 de la fuerza pública, el 23 %, mientras que las bandas criminales cometieron el 19 % de los ataques.

Detrás de estos indicadores hay equipos rotos, golpes, amenazas, detenciones ilegales y fuertes agresiones físicas, especialmente cuando se trata de agentes del ESMAD, reportados en decenas de ocasiones por hacer uso excesivo de la fuerza y estar muy pendientes para confiscar y borrar las imágenes donde se han registrado estos hechos.

Pero no es sólo eso. En varias regiones del país los medios de comunicación también reportan que existe una obsesión por parte de la Policía sobre los contenidos y expresan abiertamente cuando están alegres o inconformes cuando hay contenidos favorables o desfavorables.

Aunque el panorama es oscuro, y en muchas ocasiones los agentes de la Policía consideran al periodista un obstáculo, resulta importante la iniciativa de la Dirección General de Derechos Humanos de la Policía, de capacitar a sus hombres en temas de libertad de expresión.

Dos, Fiscalía; ciento por ciento impunidad

En el 2014 un juzgado de Bogotá condenó, en primera instancia, a 39 años de prisión a Luis Alfonso López, hijo de Enilce López, alias la ‘Gata’, por el asesinato en el 2005 de Rafael Enrique Prins.

Contradictoriamente, la noticia es tan buena como lamentable. En un país en el que han asesinado al menos 142 periodistas, esta es la primera condena que se produce contra un autor intelectual. De esos casos, casi la mitad, 67, han prescrito. En el 2015 prescribirán cuatro casos más.

Con cierto cinismo, la Fiscalía admite que en las amenazas contra periodistas la impunidad es del 95 %. Sería más honesto decir que es en el 100 % de los casos, como ocurrió con las amenazas en contra de Luis Carlos Cervantes. El periodista instauró cinco denuncias ante la Fiscalía; la única actuación del ente acusador fue una entrevista al periodista. De nada sirvió que Cervantes advirtiera que alias el 'Escamoso’, capturado en el 2013 por la Policía, era quien lo amenazaba, ya que nunca lo llamaron a interrogatorio.

Los periodistas repiten hasta el cansancio que después de una amenaza, si no hay justicia, deben abandonar su labor. También fue el caso de Cervantes, quien, en parte por la inoperancia de la Fiscalía, había dejado de lado su actividad como periodista. Luis Carlos fue asesinado en el municipio de Tarazá el 12 de agosto del 2014. 

Tres, Funcionario; del senador Uribe al alcalde de Puerto Berrío

En el país cada vez es más común que los funcionarios vulneren el principio de presunción de inocencia y que imputen a los medios de comunicación, o a periodistas, delitos que no han sido investigados y definidos judicialmente.

Durante el 2014 fueron varios los incidentes protagonizados por el expresidente Álvaro Uribe, quien sin pruebas ha acusado a Hollman Morris, a los periodistas de Canal Capital y a los de Telesur de ser “medios de comunicación serviles al terrorismo”.

Este tipo de declaraciones motiva respuestas y acciones violentas como el mensaje que apareció en Twitter el 23 de septiembre, que dice: “Me ofrezco a matar a @HOLLMANMORRIS”. La FLIP envió una carta al senador Uribe que aún no tiene respuesta.

Lejos del Congreso, en el corazón del Magdalena Medio, el alcalde de Puerto Berrío lanza agresivas acusaciones a cualquier periodista que lo cuestione. Así lo hizo durante varios meses en el 2013 contra el periodista Édinson Molina, antes de que Molina fuera asesinado en septiembre de ese año. En noviembre del 2014 el corresponsal de Teleantioquia en este municipio interpuso una denuncia por constreñimiento después de que Baena lo señaló públicamente de “morboso” por hacer una nota cuestionando una obra pública (Ver nota).

Cuatro, Militares; inteligencia más allá de la ley

El espionaje a periodistas desde instituciones del Estado ha sido y es una práctica recurrente en Colombia y en el mundo. Sin embargo, la guerra ha hecho que estas prácticas sean constantes y macabras y que terminen en montajes, persecuciones y asesinatos.

En el 2014 el espionaje masivo a centenares de periodistas que quedó al descubierto con la operación Andrómeda revivió los fantasmas del DAS y de otros oscuros capítulos de espionaje a periodistas, sin controles por parte del Ejecutivo, que incluyen los seguimientos a Gabo, los narcocasettes y otros varios escándalos.

La reincidencia en los casos de espionaje deja en evidencia que la joven Ley de Inteligencia y contrainteligencia (1621 de 2013) fracasó en su objetivo de que los mecanismos de inteligencia se hagan en el marco de las garantías constitucionales.

Y de vuelta a las regiones, la realidad estremece más. La FLIP constató que autoridades militares elaboran detallados perfiles de los periodistas que mantienen una línea crítica con la institución y realizan labores de inteligencia sobre los reporteros que ellos identifican como ‘problemáticos’.

Cinco, Dios y sus representantes

Concretamente, la líder cristiana María Luisa Piraquive. A pesar de que Piraquive no es una funcionaria, es la líder e inspiradora del partido político Mira, movimiento que atado de pies y manos ha defendido a ultranza a su oráculo.

A principios del 2014 estalló el escándalo: en video se capturaba el momento en el que Piraquive se refería de forma discriminatoria a las personas con discapacidades físicas. Desde entonces la iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, que dirige Piraquive, envió solicitudes de rectificación a los medios donde había opiniones desfavorables hacia ella y denunció por injuria y calumnia a los periodistas Néstor Morales, Vicky Dávila, Juan Pablo Barrientos y Natalia Springer. Los procesos apenas ahora se están iniciando, pero sus seguidores ya se han encargado de hacer matoneo a los periodistas en las redes sociales. Además, el 19 de diciembre, Ignacio Gómez, subdirector del noticiero Noticias Uno, fue notificado de una tutela interpuesta por María Luisa Piraquive en su contra.

*Consulte en www.flip.org.co el informe completo de la FLIP sobre el estado de la libertad de prensa en Colombia durante el 2014 @goodluck_Bock
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