Miércoles, 27 de agosto de 2014

Martha Ordóñez

| 2013/08/26 00:00

El trastorno que podría estar afectando a su hijo

por Martha Ordóñez*

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no se cura a punta de castigo físico.

Si su hijo no se concentra, si no termina lo que empieza, si tiene una hiperactividad muy evidente, si va mal en el colegio; antes de recurrir a medidas extremas, especialmente al castigo severo con golpes, insultos y otro tipo de actitudes violentas a las que podemos llegar por desesperación, le recomiendo ir más allá.


No recurra a los métodos de antaño y mucho menos poner en práctica “La Letra con Sangre Entra” porque por experiencia he visto en muchos casos, que así se le maltrate, el niño no va a poder corregirse si no entendemos las verdaderas causas de este comportamiento y podemos estar frente a un  trastorno neurológico que requiere ser atendido por un especialista.

 

Como padres, cuidadores o educadores  estamos ante dos caminos, resolver las situaciones conflictivas con nuestros hijos a la  fuerza  o  aprender sobre estos trastornos que tanto afectan a los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. Por responsabilidad deberíamos hacerlo, por solidaridad con la infancia, pero sobre todo por evitar el maltrato al que son sometidos nuestros menores de 18 años cuando no rinden académicamente.

 

Hoy quiero hacer un llamado frente al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad - TDAH, que actualmente y según los principales expertos científicos y médicos en el país está afectando entre un 10 y 15% de nuestros niños, niñas y adolescentes, al tiempo que es el principal motivo de consulta en salud mental infantil, además de ser uno de los principales factores de riesgo en problemáticas como deserción escolar, la adicción a sustancias psicoactivas, embarazos precoces, intentos de suicidio, entre otras.

 

Lo importante es no actuar negligentemente. No podemos dejarle toda la responsabilidad a nuestros niños y a nuestras niñas, este trastorno no se cura a punta de castigo físico, de maltrato verbal o emocional y mucho menos estigmatizándolo, señalándolo como el vago de la clase o de la familia cuando por sí solo no podrá curarse del TDAH.

 

De la misma manera, si los educadores y los colegios tuvieran las herramientas para detectar el trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad podrían pedirle a las familias de sus estudiantes que puedan padecer este trastorno, que los lleven a una evaluación neurológica o psicológica, todo con la finalidad de hacerle el tratamiento o por lo menos de darle el manejo y el trato justo en su casa y en el aula.

 

Actualmente y como sucede en casi todo lo que se refiere a la salud mental en nuestro país, no contamos con dichos recursos y hay un gran desconocimiento sobre este trastorno y de otros que afectan a nuestra niñez, por lo que no se puede hacer el diagnóstico y su debido tratamiento, condenando a  la exclusión y estigmatización.

 

Esperamos que en el Concejo de Bogotá en segundo debate se logre aprobar una iniciativa que tiene el objetivo de brindar estas herramientas, y de lograrse, ésta  también se pueda replicar en todo el país, para no perder el potencial de una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes que perciben y se relacionan con el mundo de una manera diferente.

 

*Periodista y Concejal de Bogotá.

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