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Opinión

  • | 2000/10/09 00:00

    El ‘treinti-treinti’

    El cambio es ahora: están robando todavía el 66 por ciento, pero el progreso en el buen camino es innegable: roban un tercio menos.

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Debo confesar que yo era de los que no creían mucho en el anuncio electoral de nuestro presidente Andrés Pastrana: “El cambio es ahora”. No podía creerlo: ¡los candidatos en campaña exageran tanto…! Pero reconozco que estaba en un error: estamos viviendo el cambio, y es para bien. Lo descubrí al leer el jueves pasado (El Tiempo, página 1-11) la transcripción de una conversación de trabajo mantenida a principios del actual gobierno entre el senador Juan José García, respetado dirigente político del departamento de Bolívar, y el administrador de empresas cartagenero Francisco Martelo, que por recomendación del senador estaba a punto de ser nombrado gerente de la Empresa de Telecomunicaciones de Cartagena. Dice el senador García en la versión publicada:

“En este tipo de entidades hay dos cosas que producen diferencia: burocracia y contratación. Sobre esto es sobre lo que tú y yo nos tenemos que poner de acuerdo. (…) A mí me parece que tú debes coger tu 33 por ciento, nosotros cogemos 33 por ciento, y el resto lo dejamos de acuerdo a las circunstancias…”.

¿Recuerdan ustedes la famosa charla del ‘miti-miti’ entre dos ministros del presidente Ernesto Samper? Pues ahora ya no es el miti-miti, sino sólo el treinti-treinti. Sí, señores: ¡el cambio es ahora! Y así me complazco en reconocerlo paladinamente. No hemos llegado todavía a ver cumplida aquella utopía que esbozó hace 25 años el doctor Julio César Turbay cuando era candidato a la Presidencia, prometiendo que “reduciría la corrupción a sus justas proporciones”. No estamos ni siquiera en el punto más modesto que yo mismo ambicionaba ver logrado cuando, hace 10 años, pedía comedidamente a los políticos que por favor robaran sólo la mitad. Están robando todavía el 66 por ciento, pero el progreso en el buen camino es innegable: roban un tercio menos. Y los hechos cantan, como lo revela una reciente auditoría de Telecom a Telecartagena. Según el informe, durante la gestión del doctor Martelo sólo se registraron sobrecostos y pagos indebidos “de aproximadamente 880 millones”. Con el sistema anterior al treinti-treinti el desfalco hubiera sido una tercera parte más grande, por un total de casi 1.200 millones. ¿Se dan cuenta de lo que significan para el bienestar de los cartageneros esos 300 millones de pesos que no se robaron, sino que se invirtieron? Y multipliquen eso por todas las demás entidades del Estado, no sólo en Bolívar sino en todo el país, y echen cuentas. Si en vez de ser ahora, con el doctor Pastrana, el cambio hubiera sido hace 10 años, cuando lo pedía yo, o hace 25, cuando lo prometía el doctor Turbay, ¡cuántos hospitales públicos estarían en funcionamiento! ¡Cuántas vías y puertos se hubieran podido construir! ¡Cuántos bancos del Estado no habrían quebrado! Con el ahorro de ese tercio no robado en estos cinco lustros, el país sería otro.

Y la cosa es aún mejor de lo que suena. Porque, según explica ahora el senador Juan José García comentando aquella conversación de hace dos años, sus palabras de entonces eran “una sugerencia que le hizo a Martelo sobre la participación equitativa de los diferentes estamentos sociales que podrían ser parte de esa administración” (la de Telecartagena). De modo que todo cambia: “tú” es un estamento social, “nosotros” es otro estamento social, y “las circunstancias” un tercero. Es verdad que en el “tú” no cabe mucha gente: sólo el doctor Martelo. Pero en cambio el “nosotros“ designa a un estamento social muchísimo más amplio: pueden ser el senador García y su familia, o el senador García y sus amigos, o el senador García y toda la corriente liberal que sigue sus orientaciones políticas en el departamento de Bolívar, y aun la corriente que comanda su hermano Alvaro ‘El Gordo’ García Romero en el vecino departamento de Sucre. Eso ya es mucha gente. Y en cuanto al tercer estamento social beneficiario del reparto, el llamado “las circunstancias”, ¡qué vastedad inabarcable!

No me consta, claro: pero es posible que dentro de “las circunstancias“ quepan incluso los usuarios de la Empresa de Telecomunicaciones de Cartagena.

Así que vamos bien.
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