Sábado, 30 de agosto de 2014

SEMANA.

| 2013/07/26 00:00

El último bastión

por José Manuel Acevedo M.

La Corte Constitucional se está derrumbando y una ponencia para el retiro forzoso a los 65 años lo demuestra.

Algo huele mal en la Corte Constitucional que, hasta hace poco tiempo, parecía libre de componendas, esas que hacen carrera en la Corte Suprema de Justicia que perdió su majestad, lo mismo que en el Consejo de Estado y ni qué decir del desprestigiado y rosquero Consejo Superior de la Judicatura. Y es que en la Corte Constitucional la sal parece estar corrompiéndose también.


Uno de los síntomas más recientes es la llegada del cuestionado Alberto Rojas Ríos, evasor tributario y autor de varias pilatunas más. Ahora los magistrados Jorge Pretelt y Mauricio González están cocinado una fórmula para sacar a sus colegas Jorge Iván Palacio y Nilson Pinilla: quieren que el retiro forzoso a los 65 años, que opera para los magistrados de los altos tribunales que existían antes de la Constitución del 91, aplique también para los miembros de la Constitucional. 


Así las cosas, si sale adelante la ponencia que tiene preparada Mauricio González, los magistrados de la Corte Constitucional tendrían que hacer mutis por el foro cuando lleguen a esa edad, que es el caso de Pinilla y Palacio.


Independientemente de la discusión teórica sobre si después de los 65 años los magistrados son “muebles viejos” o si su condición de madurez es, precisamente, la que los convierte en ‘sabios de la tribu’, lo que buscan González y Pretelt es otra cosa: hacer a un lado a Palacio y Pinilla, que se les han convertido en la piedra del zapato. 


Para empezar, no les perdonan al par de veteranos el voto contra la segunda reelección de Uribe. Pero hay más. El magistrado Pretelt, que ha acudido a todo tipo de maniobras para dilatar un fallo que afecta los negocios de su amigo el exalcalde de Barranquilla Alejandro Char, quiere sacarse el clavo con Pinilla y Palacio, que pusieron al descubierto su estrategia para no firmar aquella decisión.

 

El mar de fondo detrás de todo esto es que si González y Pretelt logran sacar a los dos colegas que les estorban, la composición de las ternas para remplazarlos estará en manos de la Corte Suprema, donde maneja los hilos del poder el polémico magistrado Francisco Ricaurte, el mismo que, gracias a la red clientelista que ha tejido, pasó de la Suprema al Consejo de la Judicatura.


Lo curioso es que, inicialmente, la demanda por la edad de retiro forzoso fue planteada para los miembros de la rama ejecutiva pero mediante una habilidosa interpretación jurídica, el magistrado González pretende extender el tope de 65 años a los integrantes de la Corte Constitucional. 


Más raro aún resulta que el mismo González sea el autor de una sentencia del 2010 que, basada en información del DANE sobre el aumento significativo de la esperanza de vida de los colombianos, estableció que solo las personas mayores de 72 años podrían ser sujetos de trato preferencial.  


Seamos francos: a los magistrados Palacio y Pinilla no los quieren sacar por viejos sino por incómodos, porque son un obstáculo para quienes pretenden tomarse la Corte Constitucional. El zarpazo se avecina. El último bastión de honorabilidad que quedaba en la justicia se está derrumbando.


Twitter: @JoseMAcevedo

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