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Opinión

  • | 2017/10/23 06:56

    El complejo calendario electoral “pre-tarjetón”

    Un solo candidato “independiente” anuncia que registrará más de dos millones de firmas, es decir que uno de cada 25 colombianos apoyará su candidatura, ¿cómo se reflejará esto en las urnas?

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Colombia registra un acontecimiento importante: somos 50 millones de ciudadanos. La cifra exacta es 49.291.609, de los cuales 24.953.862 son mujeres y 24.337.747 son hombres.

Esta noticia y estas cifras podrían parecer irrelevantes y poco útiles, pero al contrario, significan todo.

Los dirigentes y quienes diseñan la política pública en materia fiscal, de educación y salud (principalmente) tienen en estas cifras y las proyecciones demográficas resultantes, elementos para dimensionar lo titánico de la tarea. Cómo haremos para pagar pensiones a ciudadanos que viven más allá de las proyecciones aún vigentes sobre expectativa de vida? Cómo haremos para suplir las necesidades de trabajo en el campo cuando la mayoría de la gente lo que quiere es vivir en las ciudades? Cómo lograr una lucha efectiva contra el consumo de drogas entre adolescentes, para que la demanda no siga en aumento?

De cara a las próximas elecciones las autoridades electorales tienen en estas cifras datos muy curiosos, sobre los cuales vale la pena estar alertas, pues lo que se avecina son unas elecciones atípicas, sorprendentes desde todo punto de vista.

Existen más de 50 personas (entre miembros de partidos e independientes) anunciando su firme intención de participar en las elecciones presidenciales de 2018. Esto quiere decir que por cada millón de habitantes hay un precandidato.

Según datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil a la que se le asignó un jugoso presupuesto de 1,7 billones para el año 2018, entre junio de 2017 y la fecha se registraron como “Grupos Significativos de Ciudadanos-Presidencia de la República” 40 movimientos, con nombres tan sonoros como Colombia Humana, Colombia Necesita un Cambio, Movimiento Poder del Conocimiento, Movimiento Republicano Popular Ciudadano y Colombia Lectora. Esto quiere decir que por más que creamos que hemos avanzado, sigue habiendo un gran número de colados, como el torero que quería ser presidente, el loquito que quería pavimentar el río Magdalena y el inepto que acabó con Bogotá.

Cada uno de estos movimientos tendrá que recaudar algo así como 356.000 firmas, luego entre los 40 candidatos usarían un total de 14.240.000 firmas, es decir el 28 por ciento del censo poblacional del país. Una firma es como un tinto, no se le niega a nadie, pero es muy iluso pensar que en un país eminentemente abstencionista a la hora de votar, el 14 por ciento de sus ciudadanos, vaya a salir entusiasta a regalar firmas. De hecho hay candidatos que se la están viendo a gatas, y oportunistas que están ofreciendo firmas por plata, así como entidades estatales que hacen parte de los denominados fortines electorales, en pleno proceso de “hacer la tarea”.

Un solo candidato “independiente” anuncia que registrará más de 2 millones de firmas, es decir que uno de cada 25 colombianos apoyará su candidatura, ¿cómo se reflejará esto en las urnas?

De aquí a la fecha límite para entregar las firmas habrá muchos que no lograrán entregar la tarea completa y a tiempo, se rajarán y “para afuera”. Se filtrarán entonces, toreros, docentes y loquitos. Otros, como típicos estudiantes entregarán la tarea completa y a tiempo, pero con trampa, copiándose del amigo o pagando para que se la hagan. Solo unos pocos harán la tarea como toca, con dignidad, decoro y honestidad. Sin copiarse, sin pagar.

De esos 40 quedarán entonces los que alcanzaron y entregaron la tarea completa y a tiempo (con o sin trampa). Se dará inicio a un tedioso proceso de verificación y validación de firmas. Validadas y descartadas las firmas se perfilarán los “finalistas” que podrán juntarse con los candidatos de partidos políticos o movimientos ya reconocidos y formar el abanico final de competidores por una foto en el tarjetón. Es ahí cuando el inepto, el “independiente”, el vivo, el colado, el buen estudiante se mezclarán con el que haya dicho Uribe, el que haya ganado la contienda conservadora, pues sus dos grandes figuras (Marta Lucia y Ordóñez) irán por firmas, el liberal, el verde, el amarillo y otros más.

Se largará entonces la partida hacia la primera vuelta, sin piedad (Córdoba ojalá), sin misericordia y con descaro. Propaganda negra, insultos, videos chimbos, polución visual urbana, saturación de redes, perfiles falsos, likes a mil pesos.

Habrá debates buenos, regulares y malos. Espacios triple A solo para el que los pueda pagar. Gasolina de avión gratis, camisetas, cachuchas y llaveros. Asesores internacionales de a millón de dólares, chivas, revelaciones. El ‘todo vale‘, con tal de llegar.

Cuando lleguemos a la segunda vuelta, las elecciones serán por uno y contra el otro. Es decir que una gran cantidad de ciudadanos votará por el candidato que finalmente quedará y otro gran número, suficiente para inclinar la balanza de la victoria, votará contra el que no habrá de quedar, es decir que un puñado de colombianos habremos de elegir (nuevamente) al candidato que por la gran cantidad de alianzas que tuvo que hacer para lograr la victoria se pasará los primeros dos años tratando de formar gobierno y gobernar, los siguientes dos tratando de hacerse reelegir y los siguientes cuatro años repartiendo la mermelada en el pan. La historia se repite.

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