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Opinión

  • | 2014/03/03 00:00

    Servicios deficientes son nido de votos

    El sector privado ha construido clínicas y con el mejor esfuerzo quiere cubrir todos los frentes pero el Estado debe cubrir aquellos que el sector privado no puede satisfacer.

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En las regiones, la buena prestación de algunos servicios como el de la salud no es conveniente para algunos candidatos al Congreso. La deficiencia de estos son la excusa perfecta para aquellos que no tiene opción de conseguir votos haciendo uso de la transparencia y la verdad. El contexto les permite armar un discurso venenoso soportado en la excusa de servir al pueblo a través de la entrega de dinero. 

Todos los enfermos esperan un servicio oportuno y de buena calidad. Este simple principio conlleva a que la entrega de dinero se convierta en la solución que elimina los límites existentes que impiden alcanzar un servicio oportuno y eficiente. 

En esos momentos el dinero se convierte en la mejor medicina. Pues con él los pacientes pueden lograr pagar los medicamentos y las consultas de urgencias, cosa que no lograrían con la simple cuota moderadora. El éxito del tratamiento de una enfermedad y su evolución depende de la oportunidad médica y el constante cuidado. 

La falta de oportunidad en la prestación de los servicios de salud ha permito montar un negocio político. Perverso, sí. Se consiguen votos con el dolor y la enfermedad. 

No obstante lo anterior la reforma a la salud está empantanada. Pero se ha empantanado en el Congreso y por la influencia de intereses malsanos. Aprobar la reforma depende de la actitud de todos los que tiene responsabilidades en su aprobación. 

Un pésimo servicio cultiva el terreno para la creación de ofertas políticas basadas en ofrecer ayudas médicas. Sin lugar a dudas que funciona puesto que el pueblo no quiere morir por la falta de un servicio dado que es costoso, lleno de obstáculos y termina siendo inoportuno. En este caso la responsabilidad recae sobre el Estado.

Bien es cierto que en el sector privado se han organizado grupos de médicos para construir clínicas y con el mejor esfuerzo quieren cubrir todos los frentes. No obstante es indispensable que el Estado cubra la parte que el sector privado no puede satisfacer. El servicio de salud tiene naturaleza pública y la carta magna así lo considera. La salud no es un bien negociable sin embargo hay quienes así lo consideran. 

Las empresas del Estado no buscan utilidades pero las privadas sí tienen ese objetivo. En este sentido la utilidad de una empresa privada en el sector salud no cumple con una responsabilidad pública puesto que el margen no se orienta a los enfermos. Desde este punto de vista es indudable que el Estado tiene que cubrir responsablemente el servicio y no pretender que el sector privado le solucione el problema.

En diversos departamentos se presenta el flagelo. Sucre es un ejemplo. Las necesidades de sus habitantes se cubren por donaciones que hacen algunos aspirantes a curules en la Cámara de Representantes. El pueblo sediento de atención llega a tocar las puertas de aspirantes pues son el refugio de las necesidades. Conscientes que los problema son la guaca de los votos no es ningún negocio buscar soluciones institucionales que permitan mejorar servicios como la salud. Buscar reformas y solucionar problemas significa perder votos. Pero lo peor del contexto es que no asumen la responsabilidad de gestionar soluciones porque desconocen el procedimiento para estructurar proyectos y defenderlos ante la institucionalidad. El analfabetismo nace en este tipo de personas y se propaga en el pueblo porque al dirigente no le conviene que el pueblo este por encima.

El poder de esos que usan las necesidades del pueblo sucreño es usado por otros aspirantes que se han dedicado a pedir su ayuda y encuentran un refugio electoral sobre el candidato todo poderoso de los servicios. ¿Cómo es posible que una persona esté en condiciones de satisfacer necesidades del pueblo sucreño pero el Departamento o la alcaldía de Sincelejo no pueda hacerlo?

¿Desconocen los órganos de control en Sucre el fenómeno? ¿Presidencia de la República desconoce lo que sucede a nivel electoral en Sucre?
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