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Opinión

  • | 2015/12/05 22:52

    Elecciones en Venezuela: la hora de la verdad

    Los venezolanos eligen 167 diputados para la Asamblea Nacional. Después de 17 años en el poder, el chavismo se encuentra amenazado por el ascenso de la oposición en la encuestas.

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Hoy los venezolanos eligen 167 diputados para la Asamblea Nacional. Después de 17 años en el poder, el chavismo –el Socialismo del Siglo XXI– se encuentra amenazado por el ascenso de la oposición en la encuestas. Los guarismos indican una derrota para el régimen que generó una degradación económica, de seguridad urbana, de incremento de la corrupción y de pérdida de las libertades políticas e individuales en Venezuela.

Ante la inminencia de la derrota, el presidente sátrapa Nicolás Maduro ha arreciado su discurso agresivo. Pero no solo el discurso demuestra el temor del régimen. Desde hace meses se han adelantado estrategias para tratar de evitar lo inevitable: se cerró la frontera con Colombia, se encarceló – de manera descarada al mejor estilo de los juicios-espectáculo de la Unión Soviética - y se persiguió a los líderes visibles de la oposición, se han manipulado los medios locales para esconder desde la detención de dos sobrinos de la esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, hasta los problemas de creciente escasez, de inflación y de deterioro económico.

Estas elecciones serán determinantes para el futuro de Venezuela y de la región por varias razones. No obstante, no son, como algunos han sostenido, el fin del régimen. Serán una ruptura importante que eventualmente puede llevar a su caída pero que, por lo pronto, agravarán la situación actual.

No es el fin porque este tipo de regímenes se caracterizan por aferrarse, a cualquier costo, al poder. El mismo Nicolás Maduro lo ha anunciado en las semanas recientes en sus constantes discursos. Pero, además, el Socialismo del Siglo XXI, el chavismo, no es un régimen unificado, sino son, por lo menos, tres: el de Maduro, el de Diosdado Cabello y sus amigos militares y el de la familia del fallecido dictador Hugo Chávez Frías. Aunque hasta el momento han sido aliados, esto puede cambiar si de mantenerse en el poder se trata.

Por otro lado, los venezolanos han señalado su preferencia por la oposición, entre otras, como resultado de la degradación de la situación económica y de seguridad urbana. No obstante, culpan de ello a Nicolás Maduro, pero no al régimen. No hay evidencia que demuestre que los venezolanos hayan reconocido, por fin, que el problema está en el mismo Socialismo del Siglo XXI. Mientras la dictadura despilfarró los recursos provenientes de los entonces altos precios del petróleo, los venezolanos no criticaron la violación a los derechos de propiedad ni la restricción de las libertades políticas. Pocos señalaron el deterioro en todos los ámbitos. En consecuencia, el chavismo ganó, en ese periodo, por lo menos catorce elecciones.

En caso de ganar la oposición hoy, sin embargo, sí se puede esperar una ruptura en el régimen. El principio del fin, si se quiere. Así como se aferran al poder, este tipo de regímenes nunca han sido eternos. En general, el proceso de caída se desencadena por la apertura de un pequeño agujero. Ese agujero, no tan pequeño, pueden ser las elecciones de hoy.

Pero el régimen tratará de resistir. Por ello, se puede esperar una mayor degradación de la situación actual: menos transparencia, más restricción a la libertad de expresión, más violencia, más persecución a la oposición, menos libertad. En este contexto, tanto la situación económica como la social no pueden sino deteriorarse aún más.

Es importante señalar que lo anterior se puede esperar, pase lo que pase hoy en las urnas. Tanto si se aceptan los resultados y el chavismo sale derrotado como si tiene lugar el tan esperado fraude.
También sin importar el resultado, tanto si hay fraude como en caso de una mayor degradación de la situación actual en Venezuela, en estas elecciones se está jugando el papel de la región en la protección a la democracia. Ante ambas eventualidades, ¿qué harán los líderes regionales? ¿Mantendrán el silencio cómplice y complaciente ante el régimen que han utilizado hasta hoy? ¿La Unasur y Celac, hoy vistas como títeres del Socialismo del Siglo XXI, demostrarán su independencia o ratificarán la idea de subordinación?

Las elecciones de hoy desencadenarán procesos cuyas consecuencias no podemos anticipar con certeza ahora. Es un problema que en América Latina las urnas sigan teniendo tanta trascendencia. En muchos países, como en Venezuela, determinan el futuro de millones de ciudadanos, en lugar de ser ellos los determinadores de su propio futuro. Esto solo cambiará si dejan de elegirse y legitimarse regímenes cuya visión es que el gobierno debe controlar las acciones y decisiones de todos, así como sus bienes y libertades. Ojalá un resultado no anticipado de estas elecciones fuera precisamente este.

*Doctor en ciencia política Universidad Paris-Est, Marne-La-Vallée. Docente-investigador Universidad Externado de Colombia. Columnista PanAm Post. Miembro fundador Centro para la Libre Iniciativa.
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