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Opinión

  • | 2014/10/01 00:00

    Élite periodística en Medellín

    El alcalde de la capital antioqueña, que proviene de familia propietaria de un periódico local, les dará la bienvenida.

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Medellín es, por segundo año, la anfitriona de los Premios de Periodismo Gabriel García Márquez, que promueve la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Alrededor del evento se realizarán encuentros con destacados periodistas, talleres, conversatorios, exposiciones y lanzamientos de libros. Es una nueva excusa para reflexionar sobre el oficio.

Se hablará de investigación periodística; de periodismo de datos, tan de moda por estos días; de entornos digitales; de diversas facetas de Gabriel García Márquez; de televisión; de coberturas regionales; de los problemas de los medios de comunicación, y de ética, claro, de la infaltable ética periodística, que siempre es materia obligada en estos encuentros.

A Medellín llega una élite periodística iberoamericana de la cual se puede aprender mucho, pues son hombres y mujeres con bastante recorrido por el mundo. Una cátedra de cualquiera de ellos bien vale la pena siempre porque les brota una clase antológica que pone a soñar de nuevo en las bondades de este oficio.

Y la verdad es que se necesitan aprendizajes frescos en temas tan complejos como las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARCc, la más antigua en armas del continente americano; el crimen organizado, que lleva décadas socavando la institucionalidad pública y privada; la pobreza y la marginalidad social, que se encubre con luces de colores y vallas publicitarias, y la corrupción, una práctica tan vieja como la prostitución.

Para renovar saberes y sentires bien vale la pena escuchar a la periodista mexicana Marcela Turati, galardonada este año con el Premio Reconocimiento a la Excelencia que otorga el Consejo Rector de la FNPI, por su “por su independencia, integridad y compromiso con los ideales de servicio público del periodismo”.

Turati ha cubierto con detalle para la revista Proceso la violencia desatada en su país a raíz de la declaratoria de guerra decretada en el 2006 por el entonces presidente, Felipe Calderón, contra los carteles de la droga, que comenzó a generar miles de desaparecidos, asesinatos en masa, atentados a los medios de información y a los periodistas. La labor no ha sido fácil, pero ella, junto con varios de sus colegas, ha sabido resistir y entregarle a la ciudadanía información muy útil para comprender el problema.

En relación con esa guerra, generada entre otras razones porque el presidente Calderón dio la orden de sacar las tropas del Ejército a la calle para combatir a los narcotraficantes, Turati ha explicado en algunos foros realizados en diversos países qué fue haciendo para ofrecer otra cara del problema.

Hace un año, en Argentina, por ejemplo, Turati precisó: “Estábamos cubriendo el humo de un incendio, pero no estábamos viendo el fuego. Nos dimos cuenta de que el tema de las drogas no es sólo policial; es social, político, económico. Empezamos a hablar de las causas sociales, a presentar en forma reflexiva la cultura de admiración hacia los narcos, a intentar fiscalizar a políticos, empresarios y al sistema de justicia corrompido, porque no hay peces gordos en prisión por temas de drogas. Nuestro aprendizaje fue tardío, pero en eso estamos… en contribuir con información a que se abran los debates que se tienen que dar”.

A comienzos de este año, el diario El Tiempo entrevistó a esta periodista y, curiosamente, algunas de sus frases se ajustan a lo que pasa hoy en varias ciudades del país, entre ellas en la flamante sede del Premio de la FNPI: “Nuestra lucha es contra el silencio. Sabemos que hay zonas donde los gobiernos estatales están pagando mucha publicidad para que no se hable ya de la violencia. Y hay una orden federal de un cambio de imagen. Ya no se habla de guerra, a pesar de que hay sitios que están ardiendo”.

Esta periodista mexicana compartirá escenario de premiación con Javier Darío Restrepo, el gran maestro del periodismo colombiano, siempre crítico, siempre acertado en sus consejos sobre ética periodística. La FNPI también le concede el Premio Reconocimiento a la Excelencia. Cientos de periodistas que tuvimos la oportunidad de asistir a sus charlas y talleres hemos escuchado su tono suave, de abuelo sabio. Una de sus enseñanzas más básicas, pero transcendentales, está contenida en esta frase: “Compromiso con la verdad es lo esencial para un periodista, y apoyando ese compromiso con la verdad, la responsabilidad para con la sociedad es sobre todo la independencia”.

¿Independencia de qué? Del poder, diría Restrepo: “El periodista es alguien que está distante del poder para ayudar a poner ese poder al servicio de la gente. En mi concepción, debe ser eso. Y, desde luego, mantenerse prevenido frente del poder”.

Debo admitir que las reflexiones de Restrepo sobre poder y periodismo son inspiradoras, pues delimitan muy bien lo que la gente espera del periodista y de los medios de comunicación. “El reto principal es servir de ojo vigilante de los poderosos”, dice. En otra de sus entrevistas muestra claramente el efecto de la coerción en los medios: “el poder echa mano de todos esos recursos para limitar al periodista y para que el periodista no informe”. Los casos abundan.

En Twitter: jdrestrepoe
(*) Periodista y docente universitario
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