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Opinión

  • | 1988/04/04 00:00

    ELIXIRES DE JUVENTUD

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Hasta hace poco tiempo, los únicos que tenían el secreto del elíxir de la vida eran los "culebreros". Esos que, con una serpiente anudada al pescuezo, aparecen en los pueblos los días de mercado, promoviendo la venta de botellas llenas de un líquido turbio con la advertencia de que, bebido regularmente, garantiza la eterna juventud.
Desgraciadamente para los "culebreros", grandes multinacionales farmacéuticas se han lanzado a disputarles el mercado. Y si aún no tienen la patente de la vida eterna, si han encontrado revolucionarios paliativos para tres grandes males que, desaparecida la peste negra del planeta, constituyen los mas grandes flagelos de la humanidad, o por lo menos de la vanidad: la calvicie, la gordura y la vejez.
Esta cadena de modernos elíxires comenzó con el descubrimiento de que el "Loniten", una droga aprobada hace nueve años por la FDA (que equivale al savonarola de las farmacéuticas gringas) para casos severos de presión sanguínea alta, hacía crecer el pelo en todas partes del cuerpo.
A alguien se le ocurrió que si las pastillas originales de "Loniten" se convertían en loción, y se aplicaba esta sobre el cuero cabelludo, el pelo sólo crecería en las áreas deseadas.
La loción se lanzó al mercado con el nombre de "Minoxidil", respaldada por la Upjohn, una compañía seria, y autorizada por la FDA como el primer medicamento de la historia con capacidad comprobada para redimir a los calvos de su aparente ignominia.
Y todos estaríamos felices con la panacea de la calvicie, si no fuera porque se trata de un medicamento discriminatorio, que funciona segun sea el calvo que se lo aplique.
Como pasa con los bancos, que sólo le prestan plata al que pueda demostrar que tiene mucha, el "Minoxidil" sólo sirve para los calvos que todavía tienen pelo. Si la calvicie está muy desarrollada y es muy antigua, no habrá milagro por falta de santo. Ah, y no sirve sino para determinadas calvicies, según sea la parte de la cabeza donde comience a escasear el pelo. Pero aún con el lleno de los anteriores requisitos, todo dependerá de la edad del paciente. Y además, mucho ojo: el que empiece a usar el "Minoxidil" tiene que continuar aplicándoselo el resto de su vida, porque el día que lo suspenda se le caerá el poco o mucho pelo que haya logrado renacer.
Lo anterior significa que el "Minoxidil" es tan exigente con los calvos que apuntársele al costoso tratamiento de este medicamento tiene más azar que comprar la lotería.
Que no cunda el pánico. Entre la calvicie y la gordura, tal vez peor la segunda, que trae peligrosas complicaciones para la salud. Y para eso si que ha sido descubierta la más revolucionaria panacea. Se trata de un nuevo producto llamado Simplesse, que, segun la compañía que lo produce, la Nutra Sweet Co., es el equivalente a un remedo de la grasa.
El producto está elaborado a base de proteina sacada de la leche y de las claras de huevo, que, sometida al calor, es transformada en glóbulos microscópicos que copian la textura de las partículas de la grasa, pero ahorrandole al consumidor una considerable cantidad de calorías.
Tantas, que mientras la grasa común y corriente tiene 9 calorías por gramo, Simplesse solamente tiene 1 12. De esta forma, mientras dos bolas de helado contienen, cuando hechas con pura crema, 283 calorías sólo contendrán 130 cuando el helado sea hecho con Simplesse.
El único problema de este fabuloso remedo de la grasa es que no se puede calentar, porque el calor intenso distorsiona la forma de los glóbulos. Es decir, no se puede utilizar como sustituto ni para fritar, ni para hornear, de manera que las personas con tendencia a la obesidad tendrán que continuar absteniéndose de comer unas deliciosas papas fritas o una exquisita tajada de ponqué.
Pero es mejor mirar las cosas positivamente que quejarse: la importancia de Simplesse es la de que abre la revolucionaria posibilidad de pasar el resto de la vida comiendo helado sin engordar. (La repulsión hacia el helado es otro problema. Ya vendrá una nueva droga que la bloquee).
Y si el "Minoxidil" y el Simplesse nos han creado por momentos la ilusión de haber descubierto el elixir de la vida, otro producto, el "Retin-A", nos promete la fuente de la juventud. Con el respaldo de otra gigantesca multinacional farmacéutica, la Johnson & Johnson, este medicamento, que desde hace 17 años viene vendiéndose como remedio contra el acné, ha demostrado producir milagrosos resultados para detener, e incluso corregir, las arrugas, según anuncio oficial del Journal of the American Association, órgano de la asociación médica norteamericana. El "Retin-A", aplicado durante un año, genera nuevas células cutáneas, dilata los vasos sanguíneos capilares y promueve el crecimiento de nuevos.
¡Qué revolución! Pero lo malo es que, al igual que el "Minoxidil" con los calvos, el "Retin-A" es exigente con los viejos. Hay que ser relativamente joven para aspirar a los efectos del medicamento, y sobre todo, las arrugas que se desean corregir deben ser arruguitas y no arrugotas. Y lo más importante: no dejarse dar el sol cuando se ha aplicado la crema sobre la cara, porque puede salir caro. Como esta aplicación hay que hacerla dos veces al día durante 365 días del año, es probable que el uso del "Retin-A" impida llevar una vida normal. Pero, como dice el dicho, el que quiere marrones, que aguante tirones.
La anterior avalancha de panaceas le deja a uno la relativa tranquilidad de que, por lo menos, varios importantes laboratorios del mundo "están en tu asunto".
Pero a mi, yo no sé a ustedes, todos estos productos me dejan una amarga sensación: la de que hasta el momento, lo único que han conseguido es que cueste más dinero el proceso de seguir envejeciendo.
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