Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/12/21 16:20

Brasil: prohibido chatear

Bloquear una aplicación por medio de una orden judicial es una restricción a la libertad de expresión. Las limitaciones a este derecho pueden existir, pero deben ser proporcionadas y necesarias.

Emmanuel Vargas Penagos

El día jueves 17 de diciembre, Brasil no tuvo WhatsApp. No se trató de una campaña publicitaria ni política y tampoco era uno de esos casos extraños en los que un tiburón se come un cable. Fue decisión de un juez que no pensó en todas las personas que dejaría incomunicadas.

La decisión del juez se presentó porque WhatsApp se negó a entregar información para una investigación judicial contra un usuario que es acusado de robo, tráfico de drogas y de estar relacionado con una poderosa organización criminal. No se sabe mucho más. No es claro qué información estaba solicitando el juez ni los argumentos dados por la plataforma digital para negarla. Pero se podría pensar que se trataba de una solicitud desproporcionada. Especialmente si se tiene en cuenta la reacción que hubo frente a la negativa.

Este tipo de peticiones por parte de las autoridades deben ser acotadas y no pueden tratarse de “toda la información que exista sobre 'x' persona”, tal y como lo explica Google en este video. Más allá de los detalles de la ley Brasileña que regula internet, si WhatsApp se negó porque la solicitud era muy amplia y desproporcionada y podía violar los derechos de su usuario, no estaría haciendo nada ilegal.

La ley Brasileña contempla que las autoridades pueden sancionar a las empresas que no cumplan con la legislación. Esta ley habla de que puede haber multas o suspensión temporal de los servicios y actividades. Pero esta norma también dice que se debe proteger la neutralidad de la red, que es un principio según el cual todos los datos y aplicaciones deben fluir por los cables sin ningún tipo de prioridad. Es decir, para el cable es igual de importante la página de un Ministerio, la de Semana y estas lindas fotos de pugs. Todas tienen la misma velocidad.

Pero esto además quiere decir que todas las aplicaciones tienen el mismo derecho a usar datos. Por ejemplo, si mañana alguien decidiera que la única aplicación para pedir taxis que se puede usar es Tappsi y ninguna otra, estaría violando la neutralidad de la red.

El problema de afectar la neutralidad de la red es que es un principio básico para que internet no sea lo mismo que la televisión o la radio. Estos últimos funcionan de una forma unidireccional. Es decir, el usuario se sienta a recibir la información que le va llegando. Mientras que en internet uno puede ir y volver entre página y página sin necesidad de apegarse a una programación.

Más allá de esto, el problema con decisiones como la del juez de Brasil es que afectan el poder democratizador de internet, del cual ha hablado la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH. Este poder consiste en que internet facilita que los ciudadanos se expresen libremente y permite el ejercicio de otros derechos. En términos prácticos, gracias a herramientas como WhatsApp, la gente puede comunicarse más fácilmente, puede trabajar y puede compartir conocimiento, opinión, informaciones y cultura.

Bloquear una aplicación por medio de una orden judicial es una restricción a la libertad de expresión. Las limitaciones a este derecho pueden existir, pero deben ser proporcionadas y necesarias. Y cuando se trate de casos en internet, deben evitar afectar el poder democratizador de ese medio de comunicación. Esto no pasó en el caso de Brasil.

El juez Brasileño tomó una decisión sobre internet pensando que se trataba de un caso común y corriente de empresas de la vida análoga. Pensó que era como cerrar una tienda mientras sus dueños no hagan caso a una orden. La decisión fue revocada 13 horas después de que inició el bloqueo. Pero el daño fue causado y se afectaron las comunicaciones de todo un país.

*Abogado con especialización en periodismo

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