Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2017/03/27 07:56

    Lo que no muta

    A esa sistematicidad le sigue otra, la negación pública oficial.

COMPARTIR

Lo invariable, lo metódico, lo que ocurre casi siempre es sistemático.

Lo contrario es casual, eventual.

En Colombia es casi siempre seguro que las protestas sociales terminan en muertos durante o días después de las mismas.

Desde la huelga de 1928 adelantada contra la United Fruit Company en Ciénaga, Magdalena donde tropas oficiales masacraron a centenares, el asesinato de los opositores en Colombia por parte de fuerzas de gobierno asociadas con particulares se ha repetido una y otra vez

Desde esa época y hasta ahora el asesinado es líder o alguno de quienes participan en la protesta.

En décadas recientes, las movilizaciones indígenas en el norte del Cauca en medio de las disputas por tierras que reclaman como suyas, culminan con uno o dos indígenas muertos. Ese hecho se repite a lo largo de los años.

Es SISTEMATICO.

Aquí está el último asesinato. (Ver imágen)

Es sistemático matar al contrario, es sistemático asesinar para resolver.

Si.

Somos una sociedad en la que se asesina fácilmente.
Eso explica porque cuando Antanas recuperó como consigna la frase de Juan XXIII “la vida es sagrada”, nos impactó a todos, especialmente a los jóvenes que han visto cómo la vida se volvió moneda de cambio, se pierde por unos tenis, por un celular, por una protesta campesina, estudiantil, por un grafiti, por el rebusque, por un pasaje en Transmilenio.

Por nada. Porque la vida vale muy poco, casi nada en Colombia

La hicimos desechable en una sociedad cuya impronta para resolver conflictos de todo tipo es el asesinato: dele, hágale, si quiere le hago la vuelta, este tipo se está volviendo un problema, si ganan las elecciones nos fregamos, si los mataron, no estarían cogiendo café y así…
En el lenguaje cotidiano, abundan frases facilitadoras que empujan y hacen que el asesinato no tenga límites.

Mientras discutimos sobre sistematicidad o no, los atentados con sus heridos y muertos aumentan.

En unos casos son integrantes de la Marcha Patriótica, otros son jóvenes acusados de viciosos, ladrones, o de ser parte del tráfico al menudeo, integrantes de las milicias de las FARC como en el reciente caso de Samaniego, Nariño. (Vea el caso aquí)

También hay activistas de la organización Congreso de los pueblos, la lideresa de una organización comunitaria en Buenaventura, asesinada por su hermano integrante de las FARC, una líder y activista social en Medellín etc.

Escuchando y viendo el día a día, constata uno que lo sistemático en Colombia es asesinar.

A esa sistematicidad le sigue otra, la negación pública oficial.

Uno tras otro, por décadas ministros de defensa, del interior antes de gobierno, han afirmado que no hay paramilitarismo, que no es cierto que a la gente la estén matando por pensar distinto, que las muertes se producen entre ellos, que a los cercanos a las FARC los matan los cercanos al ELN y así, amparados en casos ciertos, que los hay, se lavan culpas y se esconde esta conducta social que acepta el asesinato, que lo convirtió en camino fácil, barato y abundante.

Por ello negar la sistematicidad agrede, por ello duele ver a los ministros Luis Carlos Villegas, Juan Fernando Cristo y al Fiscal Néstor Humberto Martínez repetir un libreto semejante al de quienes en los ochentas vieron desde el Estado asesinar uno tras otro a políticos, líderes sociales y a colombianos del común repitiendo que nada era sistemático y no lo fue. Fue una masacre oficial como la de las bananeras en 1928.

Adenda: A 100 días de implementar el acuerdo con las FARC, el proceso con el ELN parece lejano y asunto de otro país.
Mala cosa.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.