Jueves, 2 de octubre de 2014

| 2013/03/26 00:00

¿En quién de las Farc hay que creer?

Con cada acción bélica que ejecutan las Farc, se demuestra que al presidente Juan Manuel Santos, al pedirle a los colombianos que creyeran en las Farc, se le olvidó decir ¿en cuál de sus miembros hay que creer?

Foto: SEMANA

Al parecer algo está quedando claro, y es una división al interior de una guerrilla, que tiene a algunos de sus miembros hablando de paz, luciendo viejos, cansados y con pocas ganas de querer morir en la selva, mientras los demás empuñan las armas y amedrantan a miles de campesinos. Si no es así, entonces que alguien me explique, ¿porque razón los comandantes de las Farc en su totalidad, que están en Colombia, no se les ha escuchado hablar de paz?, y ¿las actividades de los frentes con los que operan, demuestran cualquier cosa, menos querer la tranquilidad de un país al que por décadas enteras se han dedicado a mortificar con cada acción que ejecutan?.

Todos los colombianos nos hemos sido testigo de los saboteos a la infraestructura energética del país, los que han aumentado, hasta el punto en que hoy día se cuenta un total de 300 en diferentes zonas del país, según lo documenta el más reciente informe sobre el estado del conflicto de la Corporación Nuevo Arco Iris. Para nadie es un secreto que el grupo guerrillero aumentó considerablemente el número de minas antipersona, y que por varios días mantuvo un paro armado en el departamento del Chocó, sin olvidar que fueron capaces de impactar el helicóptero en el que se transportaba Juan Manuel Santos, mientras viajaba a Toribio Cauca, para tratar de solucionar el grave problema de orden público que aún padece la zona, y es ahí donde uno se pregunta, ¿Podrá ser posible creer en su intención de paz?.

El que haya miembros del grupo guerrillero hablando de paz, mientras otros con sus acciones hablan de guerra, demuestra que algo está pasando al interior del grupo armado ilegal, y que aunque algunos de estos, podrían seguir las instrucciones de quienes esperan vivir sus últimos días en la comodidad de una curul en el congreso, así durante años enteros hayan hecho iguales méritos a los que hicieron Salvatore Mancuso, alias don Berna y Jorge 40, para terminar en una cárcel de por vida, es claro que habrá otros que desobedezcan la orden de “no más fuego”, y continúen viviendo de las ganancias que les deja el negocio de la comercialización de la pasta de coca, extorciones, vacunas, secuestros, etc., llevando al país hacia un nuevo ciclo de violencia, como sucedió con el mal logrado proceso de paz con los paramilitares, que nos tiene haciéndole frente a una segunda generación de autodefensas, y discutiendo la propuesta de bombardearlas, que por cierto viene de la cabeza de quien durante ocho años de gobierno no supo evitar que estas se expandieran.

Insisto en que es muy difícil creer en las Farc en estas condiciones, entre otras porque hasta el momento no han admitido que tienen en su poder a colombianos secuestrados, que han cometido desapariciones y que aún no han quitado ni una sola mina antipersona. Por lo anterior suena bastante contradictorio que miembros de la izquierda en Colombia, desde ya le abran las puertas de sus partidos políticos a los guerrilleros que deseen hacer política e integrar sus listas a senado y cámara para las elecciones en 2014, y que en los momentos en que se desarrollaba el proceso de paz con los paramilitares durante el gobierno de Álvaro Uribe, pedían cárcel para sus jefes y todo aquel que hubiese cometido crímenes de lesa humanidad. Ahora parece importarles poco o nada que los miembros de esta guerrilla tengan los mismos méritos de los integrantes de las autodefensas, para estar tras las rejas.

Con esta opinión no me estoy pasando a las filas del uribismo aclaro, pero si me gustaría que alguien me respondiera ¿en quien de las Farc hay que creer?, si en Rodrigo Granda por ejemplo, que desde la Habana asegura que son “serios y responsables”, o en los que se encuentran en Colombia, extorsionando, cobrando vacunas, volando oleoductos, y amedrentando a la población civil en veredas y municipios, acciones que hablan por ellos, y que dicen que en su cabeza no ha pasado en ningún momento frases como, “La Paz sea Contigo”.

Cambiando de tema: ¿El gobierno nacional se habrá puesto en la tarea de reflexionar y pensar que al no dar el mensaje de urgencia al proyecto de reforma a la salud, le da tiempo al conocido lobby de las EPS´S en el Congreso de la República, para que sus miembros cuelguen micos durante la aprobación del documento, a cambio de un buen chequecito para sus campañas políticas en 2014, viajes pagos, etc.?

@sevillanojarami

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