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Opinión

  • | 1990/03/19 00:00

    ENCUESTAS: QUIEN GANA QUIEN PIERDE?

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Existen dos reglas universales que gobiernan las encuestas. La primera es que al que le va bien, cree en ellas mientras que al que le va mal las desacredita.

La segunda consiste en que las encuestas son ciertas, si se hacen con una metodología científica. Esto permite anticipar con milimetría, por ejemplo, el nombre del futuro presidente, y con bastante menos exactitud las posibilidades de las listas para corporaciones.

Así ha venido haciendose en Colombia desde hace más de una década sin que hasta el momento ninguna de las compañías en cuestadoras hayan tenido una sola "pifiada" que lamentar en elecciones presidenciales.

Veamos unos ejemplos antes de seguir adelante. Carlos Lemoine, cabeza del Centro Nacional de Consultoría y blanco, por estos días, de la desilusión de los perdedores de su ultima encuesta, afirmó en 1982 que las elecciones las ganaba Belisario por un 43%, y las perdia López por un 40%. La realidad dió 47% vs. 42%, lo que confirmo el pronóstico de Lemoine. Luego, en 1986 dijo que Barco le ganaba a Alvaro Gómez por 58% contra 38%. Nuevamente acertó. Ganó Barco por 58.2% contra 35.8%.
Pero además, en la última mitaca, hace dos años Lemoine predijo algo que parecía contradecir la lógica. Que Carlos Ossa, el candidato a la alcaldia de Bogotá por la inderrotable alianza Samper Galán en esta ciudad, no sólo perdería frente a Andres Pastrana, sino que ademas lo haría frente a Juan Martin Caicedo, apoyado por otro grupo liberal que en esa epoca registraba mucha menos maquinaria de la que sostenía a Ossa. Y asi fue, ni más ni menos.

En este momento, sin embargo, el país tiene al frente dos encuestas aparentemente contradictorias: en la primera, elaborada por Lemoine y publicada por Caracol y El Tiempo, gana ampliamente Gaviria. En la segunda, la del Instituto de Estudios liberales, gana Duran. Si es norma universal de las encuestas que son ciertas, "aquí cual de las dos está mintiendo"

Ninguna. La pura realidad es que la del Instituto de Estudios Liberales no es una encuesta propiamente dicha, sino un calculo matemático de los votos que los barones que apoyan a Duran, a Gaviria y a Samper obtuvieron en las ultimas elecciones. Para defender la tesis de que los indices de opinión que aparecen apoyando a Gaviria podrían no traducirse en votos en las urnas, sus enemigos--y en general, los enemigos de las encuestas--se han inventado un argumento que es falso de la cabeza a los pies. El de que Galán ganaba las encuestas pero perdia las elecciones. La verdad verdad es que la unica vez que las encuestas midieron a Galán como candidato presidencial fue en 1982, cuando se le pronosticaron 700 mil votos, que fueron los que obtuvo. De ahí en adelante el prestigio de Galán comenzó a medirlo la suerte electoral de su grupo político. No era lo mismo votar por Blackburn, Villamizar y Amador que por el propio Galán.
De manera que la tesis de que ganaba encuestas y perdía elecciones se reduce a una explicacion muy simple: Galán si ganaba las encuestas, y habria ganado las elecciones si fuera una papeleta con su nombre la que hubiera habido que introducir en las urnas en lugar de los nombres de sus lugartenientes.

Es el mismo caso, tambien citado con frecuencia, de la derrota que sufrio Carlos Lleras frente a Turbay en el famoso consenso de San Carlos. . El primero barria al segundo en las encuestas, pero perdió las elecciones por la bobadita de un millón de votos. El electorado, como le sucedería en el futuro varias veces a Galán, no tuvo oportunidad de votar directamente por Carlos Lleras, sino por sus intermediarios. Los votos de Guerra Serna y Cia., que medían la aceptación de Turbay, se enfrentaron con los votos de Agudelo Villa y Cia. que apoyaban a Lleras, y lo derrotaron. Pero estoy segura de algo. Si la gente hubiera votado realmente entre Lleras y Turbay, las encuestas habrían tenido razón.

Así mismo, si lo que votaremos en las proximas elecciones fuera solo por candidato a la presidencia, Cesar Gaviria tendría asegurado el triunfo. Pero estas elecciones son un hibrido que pondrá duramente a prueba a las encuestas. La consulta popular permitira votar por un nombre, pero el hecho de que tambien se vote por nombres para corporaciones, dueños de la famosa maquinaria, y que de alguna manera el primer resultado esté amarrado al segundo, podrá convertirse en una interferencia de la fuerza electoral que claramente demuestra tener César Gaviria.

Si cruzamos los indices de maquinaria que el Instituto de Estudios Liberales le atribuye a cada candidato, con la popularidad que a cada cual le reconocen, como si se hubieran puesto de acuerdo, todas las encuestas de opinión públicas y privadas que circulan en la actualidad, podriamos intentar una conclusión. La maquinaria produce unos minimos electorales. Es decir, aquello con lo que arranca cada candidato cuando de verdad sale a conseguir votos de opinión. Si el candidato tiene arrastre, aumentará su mínimo. Si no lo tiene, puede llegar hasta a disminuirlo, como le paso a Ossa con los votos que de entrada le ponía la maquinaria Samper Galán .

Admitiendo entonces que los minimos de Duran son mayores que los de Gaviria, "en cuanto llegara a castigar la impopularidad de Duran los votos de su maquinaria, y en cuanto aumentara la popularidad de Gaviria los votos de la suya".
En la respuesta a este interrogante se esconde el nombre del futuro Presidente de Colombia.
Hagan sus apuestas. Yo ya hice la mía.-
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