28 julio 2013

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Ensayo a la Contradicción

Por Guillermo Rodríguez M.

OPINIÓNEs preocupante que ningún magistrado plantee la inexequibilidad del Marco Jurídico para la Paz.

Ensayo a la Contradicción .

La más reciente ponencia del magistrado Pretelt, miembro de la Corte Constitucional en la cual da vía libre al Marco Jurídico para la Paz, siempre y cuando se den unas "condiciones", deja mucho que pensar. 

Podríamos afirmar que si las mayorías en la Corte acogen la t
esis de Pretelt, el máximo tribunal constitucional habría modulado su posición, en la que sería la base "jurídico política" de la imposible y lejana desmovilización de la banda terrorista de las Farc. 

Desde luego hay que esperar para ver qué pasará en la Corte: si predominará la tesis de Pretelt o si las mayorías se distanciarán de ella. La pregunta es si se escoge el derecho a la paz a cualquier costo o el derecho de las víctimas a la justicia, la verdad y la reparación.

Previo a mi opinión de los puntos básicos de la ponencia, preguntaría: ¿existen víctimas de primera y segunda categoría? ¿Prevalecen más las víctimas que han padecido este conflicto o las futuras?

Sí de ello no se libró un exministro de Estado, periodista e influyente personaje, ¿qué pueden o mejor podemos esperar el resto de colombianos? ¿Qué no habrá impunidad?  
La dura contradicción del gobierno de persistir en un diálogo que a nada conduce, en medio de la violencia, el terror y la agitación ciudadana, dándole largas a las Farc sin nada a cambio. 

El grupo ilegal, en lugar de solicitar un cese bilateral, debería tener un gesto de paz y hacer un cese unilateral al fuego y al secuestro, desde luego a todos sus actos de violencia y narcotráfico. Lamentablemente eso nunca va a pasar, también, tienen un fuerte conflicto de coherencia.

Es calamitoso el panorama. Por un lado, diálogos en medio de balas, se habla de impunidad cero por parte del gobierno y los hechos hablan por sí solos. Se habla de evitar futuras y discutibles víctimas, sin importar los agravios a las ciertas e indiscutibles. Se pretenden trazar argumentos filosóficos de ubicar linderos entre la paz y la justicia, sin importar su precio y su irreprochable daño social en el caso de existir impunidad para los cabecillas o mandos medios.

La ponencia de Pretelt, básicamente basó su “condicionamiento” en el concepto de macro criminalidad, es decir, analizar las conductas calificadas como crímenes de guerra desde la perspectiva de hacer una medida, por así llamarla, para juzgar a todos “los” máximos responsables por tales crímenes. 

Esa medida sería una pena claramente irrisoria y ridícula, para la sociedad y las víctimas, no sin antes advertir la posibilidad que esos “los” máximos responsables sean personas de poca relevancia organizacional y poco poder de control de su “tropa”, ya veremos las trampas que han de venir solo a merced de esto.

El condicionamiento marcará una fuerte pauta para la producción legislativa que desarrollaría el Marco Jurídico para la Paz, es decir, su ley estatutaria que además, deberá pasar por la Corte Constitucional durante el trámite en el Congreso. Así las cosas, es evidente que la paz será la idea-fuerza de Santos, para buscar su reelección, pues los tiempos no le dan para sacar adelante esa ley en lo que le queda de gobierno.

Otro de esos condicionamientos seria la terminación del conflicto y la entrega de armas. Por cuenta de este, deben estar todavía dando carcajadas Márquez, Granda y compañía, pues ellos ya en varias ocasiones han expresado que dejarán las armas, pero no las entregarán. Un inamovible más como la constituyente que tanto reclaman. También, la desarticulación absoluta de la organización para garantizar la no repetición, es decir, ¿la paz es un asunto de franquicia o de justicia?

El desmantelamiento de su financiación ilegal, especialmente la extorsión, el secuestro y el narcotráfico, es al parecer otro punto del condicionamiento y por cuenta de este también deben reír mucho en La Habana, en el Catatumbo y en el Cauca. ¿Qué negocio va a remplazar sus finanzas de gruesa manera como lo hace el narcotráfico?

Al igual que al Estado se le prohibirá la renuncia de la persecución penal de los delitos de lesa humanidad, genocidio y crímenes de guerra. ¿Dónde quedó la suspensión de la pena?
Lo peor de todo esto, es que al parecer, hay consenso en la Corte, cosa que es muy preocupante pues evidenciaría la unanimidad en el tribunal de cierre constitucional del país, situación que recordaría la máxima “cuando hay unanimidad es un claro síntoma que algo está mal”.  

Es preocupante que ningún magistrado plantee la inexequibilidad del Marco Jurídico para la Paz, y sería justo ahí, en esa situación donde entenderíamos las frases del señor fiscal general de la Nación en su último debate académico, es decir su máxima y su coherencia, que mucho tiene que ver en esto, dado que la “vaselina" será una necesidad para la sociedad, las víctimas y la institucionalidad. 

Twitter: @GuilloRodrig
 
*Abogado, Docente Universitario, Gobierno Seguridad y Desarrollo, Ex miembro Directorio Nacional Conservador.
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